Voz media US Voz.us

ANÁLISIS

Los centros de datos llegan a las urnas: la nueva batalla política por la inteligencia artificial

Lo que comenzó como una disputa local por la electricidad y el agua llegó a las elecciones de medio término y ya se está convirtiendo en uno de los protagonistas políticos de 2026.

Centro de datos en Stone Ridge, Virginia/ Brendan Smialowski

Centro de datos en Stone Ridge, Virginia/ Brendan SmialowskiAFP

Joaquín Núñez
Publicado por

La expansión de la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial comenzó a generar ruido entre los votantes por su impacto sobre la electricidad, el agua, el territorio y las comunidades. En los últimos meses, el debate ya entró en las campañas electorales de estados clave como Michigan, Wisconsin, Ohio y Pennsylvania. La polémica, con opiniones muy a favor y muy en contra, gira en torno a los centros de datos.

En tan solo unos años, el fenómeno de los centros de datos pasó de ser una infraestructura prácticamente invisible para la mayoría de los estadounidenses a ser una temática frecuente de conversación a lo largo y ancho del país. 

Mientras que los defensores de los centros de datos los presentan como una infraestructura necesaria para que Estados Unidos no se quede atrás en la carrera por la inteligencia artificial, algunas comunidades están discutiendo cuánto consumen, quién paga las nuevas obras eléctricas, qué cantidad de agua utilizan, cuántos empleos generan y qué impacto tienen sobre las zonas donde se construyen.

El debate tampoco sigue estrictamente las divisiones partidarias tradicionales. Republicanos y demócratas respaldan algunos proyectos y rechazan otros, mientras que distintos candidatos intentan encontrar una posición de equilibrio. De cara a noviembre, se espera que los centros de datos sean uno de los grandes protagonistas de las elecciones de medio término

¿Qué es un centro de datos?

Un centro de datos es una instalación que concentra servidores, equipos de redes y sistemas de apoyo necesarios para almacenar y procesar información. En otras palabras, son el combustible de servicios como la computación en la nube y herramientas de inteligencia artificial.

Como los modelos de inteligencia artificial necesitan una enorme capacidad de procesamiento para entrenarse y funcionar, se requieren grandes cantidades de servidores. Por lo tanto, esto necesariamente implica electricidad y sistemas de refrigeración.

Según un análisis del Pew Research Center basado en datos de Data Center Map, Estados Unidos ya cuenta con más de 3.000 centros de datos operativos y más de 1.500 adicionales se encuentran en distintas etapas de desarrollo.

Actualmente, el 87% de los centros de datos existentes están en zonas urbanas. Por otra parte, el 67% de los centros de datos planificados, en construcción o con terrenos reservados está ubicado en zonas rurales, frente al 13% de los que actualmente están operativos. Además, tres cuartas partes de los proyectos previstos se concentran en el Sur y el Medio Oeste.

Gasto de recursos: agua y electricidad

A la hora de hablar de recursos, los servidores de los centros de datos funcionan continuamente y generan calor, por lo que necesitan una gran cantidad de electricidad. Para mantener sus operaciones, requieren una fuente de energía confiable y continua, además de sistemas de refrigeración para evitar que los servidores se sobrecalienten.

Por ejemplo, solo en 2023, los centros de datos consumieron aproximadamente 176 TWh de electricidad, equivalente al 4,4% del consumo eléctrico total de Estados Unidos.

A su vez, según un estudio del Lawrence Berkeley National Laboratory publicado por el Departamento de Energía, esa proporción podría aumentar hasta entre 6,7% y 12% para 2028, con un consumo de entre 325 y 580 TWh anuales.

En cuanto al consumo de agua, un centro de datos de tamaño mediano puede utilizar hasta 300.000 galones de agua por día, mientras que una instalación grande puede consumir hasta 5 millones de galones diarios. ¿Para qué tanta agua? Principalmente, para refrigerar los servidores.

No obstante, el consumo depende del tamaño del centro, el clima y la tecnología de refrigeración utilizada. Según el World Resources Institute, para 2028 los centros de datos vinculados a inteligencia artificial podrían requerir hasta 32.000 millones de galones de agua al año en Estados Unidos. 

“Mucho ruido”

La electricidad y el agua no son las únicas preocupaciones de las comunidades que reciben estos proyectos. El ruido también se convirtió en un foco de conflicto, especialmente cuando los centros de datos están ubicados cerca de zonas residenciales.

Los centros de datos producen ruido asociado principalmente con sus sistemas de refrigeración y otros equipos de la instalación. Según la Joint Legislative Audit and Review Commission (JLARC) de Virginia, ese sonido suele ser de baja frecuencia y puede percibirse como un zumbido constante. El organismo lo describe como un “drone” o “hum” similar al sonido de un aire acondicionado doméstico, pero a escala industrial.

Si bien en muchos casos no suele ser muy fuerte, la principal queja de los vecinos radica en que el sonido puede ser continuo.

El estudio de JLARC señala que, en los casos analizados, el sonido de los centros de datos generalmente se encontraba por debajo de los límites de 55 o 60 decibeles establecidos para zonas residenciales en algunos condados de Virginia. Sin embargo, a diferencia de un ruido puntual, el zumbido de los equipos de refrigeración puede mantenerse durante largos períodos.

No obstante, esto no significa que todos los centros de datos provoquen problemas. En efecto, JLARC concluyó que la gran mayoría no genera denuncias por ruido, principalmente debido a su ubicación o diseño. Los conflictos aparecen sobre todo cuando las instalaciones se encuentran próximas a viviendas.

¿Y los empleos?

Los defensores de los centros de datos destacan las inversiones y los puestos de trabajo que generan, además de afirmar que son parte del futuro de la economía. La construcción de estas instalaciones puede movilizar a cientos de trabajadores, entre técnicos, electricistas, contratistas y otros trabajadores especializados.

Del otro lado, los detractores señalan el bajo porcentaje de empleos permanentes una vez finalizada la construcción. De acuerdo con el World Resources Institute, una revisión de más de 1.200 centros de datos encontró que incluso las instalaciones más grandes emplean a menos de 150 trabajadores permanentes, y algunas apenas a 25.

CoreWeave, una compañía de informática con sede en Nueva Jersey, anunció que su centro de datos de Lancaster, Pensilvania, generará aproximadamente 600 empleos durante la construcción, pero contará inicialmente con unos 70 puestos técnicos y operativos permanentes, una cifra que podría aumentar hasta 175 con el tiempo. La compañía estima además que cada empleo del centro de datos genera más de seis empleos adicionales en Estados Unidos, según un estudio de PwC citado por la empresa.

Sanders y Sheehy: un conflicto de visiones

El debate sobre los centros de datos atraviesa ambos partidos y resulta fundamental para el futuro económico y estratégico de Estados Unidos.

Este conflicto de visiones podría resumirse en dos figuras políticas del Senado: Tim Sheehy de Montana y Bernie Sanders de Vermont.

Los defensores de los centros de datos, como el senador Sheehy, plantean que estar en contra de estos proyectos es básicamente no querer ingresar al siglo XXI, perjudicando así a millones de familias.

“Primero acabaron con nuestros aserraderos, luego con nuestras minas, después con nuestras fábricas… y ahora con los centros de datos. Todas las fuentes de empleo bien remuneradas y que impulsaban a la clase media han sido sistemáticamente eliminadas por el cabildeo globalista y comunista en Estados Unidos, que ha enviado esos empleos, esa industria y todo su impacto económico al extranjero”, escribió recientemente el republicano en su cuenta de X.

“Todo político que pida el fin de los centros de datos también está pidiendo la destrucción de los futuros empleos que estos generan y el fin de Netflix, X, YouTube, Instagram, Spotify, Google, Amazon y todas las aplicaciones que realmente usas. Todas ellas funcionan gracias a los centros de datos”, añadió.

Del otro lado del pasillo, el senador Sanders es uno de los principales críticos de la expansión acelerada de los centros de datos. El progresista de Vermont presentó junto a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez un proyecto para establecer una moratoria sobre nuevos data centers de IA hasta que existan salvaguardas federales sobre sus efectos económicos, ambientales y sociales.

Además, es bastante más pesimista que Sheehy sobre el impacto en el trabajo: “Es probable que la inteligencia artificial tenga un impacto catastrófico en las vidas de los estadounidenses de clase trabajadora, eliminando decenas de millones de empleos de cuello azul y blanco en todos los sectores de nuestra economía”.

“No podemos quedarnos de brazos cruzados y permitir que un puñado de oligarcas multimillonarios de las grandes empresas tecnológicas tomen decisiones que redefinirán nuestra economía, nuestra democracia y el futuro de la humanidad. Necesitamos un debate público serio y una supervisión democrática sobre este tema de enormes consecuencias. Es hora de actuar. Necesitamos una moratoria federal sobre los centros de datos de IA”, sentenció.

¿Qué dice Trump?

El presidente Donald Trump defiende la expansión de los centros de datos como una pieza clave para el crecimiento económico y la competencia de Estados Unidos con China.

Según el republicano, las comunidades que rechazan estas instalaciones corren el riesgo de quedarse atrás: “La única razón por la que las comunidades de todo Estados Unidos no deberían querer centros de datos es si quieren terminar siendo atrasadas y pobres”.

“Si quieren tener éxito y ser ricas, con impuestos mucho más bajos y empleos por todas partes, dejen que los datos reinen. La buena noticia es que hay muchos otros lugares que sí los quieren. Si matamos a la gallina de los huevos de oro, solo tendrán que culparse a ustedes mismos. China no podría estar más contenta con este movimiento en contra de los centros de datos. De hecho, ¡no pueden creer que esto esté pasando!”, añadió.

A su vez, Trump busca conciliar la expansión de los centros de datos y, al mismo tiempo, evitar que el impacto del costo energético recaiga de lleno sobre las familias. Para eso, la Casa Blanca impulsó el Compromiso de Protección de los Usuarios (Ratepayer Protection Pledge). Se trata de una iniciativa para que los desarrolladores de centros de datos asuman los costos de la infraestructura eléctrica que requieren sus proyectos, evitando que esas inversiones se reflejen en las facturas de electricidad de los hogares.

Según la Administración Trump, más de 300 organizaciones ya se han adherido al compromiso, que cubriría cerca del 80% de la electricidad distribuida en Estados Unidos.

El impacto en elecciones clave: Pensilvania, Ohio, Michigan y Wisconsin

El debate por los centros de datos ya atraviesa las elecciones de medio término. Estas elecciones de medio término marcan la primera vez que la inteligencia artificial se vuelve uno de los temas centrales de las campañas, especialmente en los estados del Cinturón del Óxido.

En Michigan, la discusión se metió de lleno en la carrera al Senado. El republicano Mike Rogers, que cuenta con el respaldo de Trump, propuso una moratoria de un año para nuevos centros de datos. “Hay mucha preocupación entre los ciudadanos de Michigan. Mi punto es que debemos analizar esos temas a fondo antes de descartar estas propuestas sin más”, expresó Rogers.

Del lado demócrata, el candidato Abdul El-Sayed propone establecer mayores controles sobre estos proyectos, con especial atención al impacto sobre el agua, la energía y las comunidades locales. Ha intentado establecer a Rogers como el candidato de los centros de datos. 

En Wisconsin, los centros de datos también se convirtieron en un tema central de la campaña para gobernador. El republicano Tom Tiffany bautizó a su rival demócrata David Crowley como 'Data Center David' y lo acusa de favorecer la expansión de estas instalaciones. Crowley sostiene que las empresas deben pagar los costos de infraestructura y cumplir condiciones sobre energía, empleo y agua, mientras Tiffany propone eliminar los incentivos fiscales para estos proyectos.

En Pensilvania, el gobernador demócrata Josh Shapiro dio un giro frente a los centros de datos. Su Administración había buscado atraer estas inversiones y desarrollar un sistema de requisitos para facilitar su instalación. No obstante, a medida que los votantes comenzaron a criticar más vocalmente su instalación, el gobernador dio marcha atrás. El 18 de agosto, eliminó los proyectos del programa de permisos acelerados y estableció nuevas condiciones, entre ellas que las empresas asuman el costo de la infraestructura energética que necesiten.

“He escuchado alto y claro a la buena gente de Pensilvania mientras recorría nuestro estado, y hoy estoy aquí para decir que no nos dejaremos intimidar por estos desarrolladores. No nos dejaremos arrollar por los abogados que trabajan para estas grandes empresas tecnológicas. Eso no va a pasar en nuestro estado”, señaló Shapiro.

Por último está el caso de Ohio, donde los centros de datos se convirtieron directamente en un arma electoral en la carrera por el Senado. El demócrata Sherrod Brown convirtió la expansión de estas instalaciones en uno de los principales ejes de su campaña contra el republicano Jon Husted, a quien vincula con el crecimiento de la industria durante su etapa como vicegobernador. La preocupación llegó incluso al propio Partido Republicano. Un memo del Comité Nacional Senatorial Republicano (NRSC) advirtió que el rechazo a los centros de datos podía terminar perjudicando a Husted en una elección que podría definir el control del Senado. 

tracking