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El Pentágono somete a pruebas de polígrafo a 50 miembros del Estado Mayor Conjunto en una inédita cacería de filtraciones

Según reveló el New York Times citando a funcionarios informados sobre la medida, las pruebas, realizadas en agosto, buscaban determinar si oficiales militares y empleados civiles del Pentágono habían compartido información clasificada con la prensa, particularmente sobre el estado de las reservas de misiles de largo alcance e interceptores Patriot.

Pete Hegseth habla durante una rueda de prensa en el Pentágono

Pete Hegseth habla durante una rueda de prensa en el PentágonoAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Investigadores del Gobierno federal sometieron a unos 50 miembros del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas a pruebas de polígrafo, en el marco de una pesquisa por filtraciones a periodistas sobre la guerra con Irán y la disminución de reservas de municiones críticas.

Según reveló el New York Times citando a funcionarios informados sobre la medida, las pruebas, realizadas en agosto, buscaban determinar si oficiales militares y empleados civiles del Pentágono habían compartido información clasificada con la prensa, particularmente sobre el estado de las reservas de misiles de largo alcance e interceptores Patriot. Según el diario neoyorquino, el operativo no solo apuntaba a identificar a los responsables, sino también a disuadir a otros de hacer lo mismo en el futuro. El Estado Mayor Conjunto, que coordina operaciones y planes de guerra con los comandantes militares en todo el mundo, emplea entre 1.500 y 2.000 personas.

De acuerdo con las fuentes citadas por el NYT, se trata de una medida inédita en la historia reciente de las fuerzas armadas estadounidenses. El contralmirante retirado Donald J. Guter, quien ofició como principal asesor jurídico de la Marina entre 2000 y 2002, afirmó que "nunca había visto que se usaran polígrafos de manera tan amplia ni a este nivel de jerarquía”.

“En mi experiencia, esto no tiene precedentes", sentenció.

Desde el Pentágono, el vocero Sean Parnell envió una declaración oficial poco detallada: "No comentamos sobre asuntos internos de personal o de investigación, pero tomamos con extrema seriedad cualquier filtración de información clasificada de seguridad nacional, e investigamos en consecuencia". Asimismo, añadió que "proteger la información clasificada es fundamental para garantizar la seguridad de Estados Unidos y de nuestras tropas desplegadas en todo el mundo".

El presidente Trump ha presionado a su Administración para identificar a quienes filtran información, y llegó a calificar de "traicionera" la cobertura periodística crítica sobre el manejo de la guerra en Irán y la escasez de municiones.

Según el NYT, ese clima ha profundizado un ambiente de desconfianza dentro del Pentágono, que varios funcionarios actuales y anteriores atribuyen a la gestión del secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien ha apartado o bloqueado ascensos de al menos 80 generales y almirantes durante su mandato.

Hegseth no ofrece una conferencia de prensa sobre la guerra en Irán desde el 5 de mayo, y ha restringido el acceso de periodistas al Pentágono, una política que el propio diario neoyorquino impugnó judicialmente. El mes pasado, el Departamento de Guerra despidió al editor y al director editorial de Stars and Stripes, medio financiado por el Gobierno federal, en lo que sus propios periodistas calificaron como represalia por la cobertura del deterioro de las condiciones a bordo del USS Abraham Lincoln.

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