Un exhausto USS Abraham Lincoln vuelve a casa tras nueve meses de misión: esta fue su odisea
El USS Abraham Lincoln zarpó de San Diego el pasado 21 de noviembre y ha permanecido prácticamente la totalidad de sus 272 días de despliegue en navegación activa.

El USS Abraham Lincoln en el Mar Arábigo.
El portaaviones USS Abraham Lincoln comenzó oficialmente este jueves su travesía de retorno hacia su puerto base en San Diego, poniendo fin a una intensa misión de nueve meses en Oriente Medio.
La nave, que alberga a una tripulación de aproximadamente 5.000 marineros, ha completado sus labores asignadas en la región dentro de la arquitectura de disuasión frente a las acciones de Irán. La información fue confirmada por funcionarios estadounidenses y difundida por The New York Times.
El relevo operativo fue anticipado por el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM), en un artículo de opinión publicado en The Wall Street Journal. En sus palabras de despedida hacia la tripulación, el alto mando militar expresó:
"Buena suerte y disfruten pronto del muy merecido reencuentro". El CENTCOM formalizó el traspaso de mando confirmando la llegada a la zona del portaaviones USS George Washington, procedente de sus bases en Japón.
Nueve meses de despliegue continuo en el teatro de operaciones
El USS Abraham Lincoln zarpó de San Diego el pasado 21 de noviembre y ha permanecido prácticamente la totalidad de sus 272 días de despliegue en navegación activa.
Salvo por breves escalas logísticas en Guam y Omán, el contingente naval ha mantenido una presencia ininterrumpida en la zona de operaciones de Oriente Medio. La travesía de regreso abarca cerca de 13.000 millas náuticas y tomará entre cuatro y cinco semanas de navegación.
Las operaciones navales se desarrollaron en un contexto logístico sumamente exigente, derivado de los daños sufridos meses atrás en la base naval de Manama, Bahréin, punto estratégico de abastecimiento para las fuerzas estadounidenses.
Frente a críticas formuladas por legisladores demócratas respecto a las condiciones del personal en alta mar, el almirante Cooper desestimó las preocupaciones sobre la capacidad operativa del buque, señalando en su escrito que gran parte de los señalamientos correspondían a asuntos superados.
La odisea de la tripulación
El Lincoln zarpó de San Diego el 21 de noviembre con una misión pensada originalmente para el Pacífico, rumbo al Mar de China Meridional. En enero, sin embargo, la Armada lo redirigió hacia Oriente Medio para sumarse a las operaciones contra Irán, que estallaron formalmente el 28 de febrero. Lo que iba a ser un despliegue de seis meses, con fecha de regreso prevista para mayo, terminó extendiéndose a nueve, el más largo para un portaaviones estadounidense desde la Guerra Fría.
Ese giro repentino le costó caro a la tripulación. Familiares relataron a NBC News y CBS News semanas sin agua caliente, racionamiento en la tienda de víveres del barco y hasta cuatro meses sin recibir correo, justamente por el cambio de ruta hacia el nuevo teatro de operaciones. La madre de un marinero contó que su hijo perdió peso porque el economato del Lincoln limitaba las compras del personal, que pasó semanas comiendo "lo que podía comer", y que el agua caliente a veces faltaba durante días enteros. Según su testimonio, varios de sus compañeros "no estaban muy bien": uno se había rendido por completo, dejó de presentarse a sus funciones y solo quería que lo enviaran a casa. Las condiciones mejoraron brevemente en abril, después de que otros padres empezaran a quejarse públicamente.
El 3 de agosto, un tripulante cayó por la borda y fue rescatado con vida, un incidente de "hombre al agua" que la Marina confirmó y que se suma a otros episodios similares reportados por Military Times durante el despliegue. Jefferson Kelley, cuyo hijo Jackson viajaba en el Lincoln en su primer despliegue, describió a CBS News la angustia de la espera: "Lo que me pasa por la cabeza como padre es esa necesidad de querer estar ahí, de querer estar presente para tu hijo. Subiría a un avión o helicóptero esta misma noche para que me llevaran hasta el Lincoln si eso significara traer a mi hijo de vuelta con su madre, sus hermanos y su familia".
Músculo naval e imposición del bloqueo en la región
La salida del USS Abraham Lincoln no compromete la postura militar de Estados Unidos en la zona. El Mando Central mantiene un importante despliegue naval compuesto por aproximadamente 20 buques de guerra en aguas adyacentes al Golfo Pérsico.
La presencia se articula en torno a dos grupos de combate encabezados por el USS George H.W. Bush y el recien llegado USS George Washington, acompañados por un grupo anfibio con unidades de la Infantería de Marina y múltiples destructores.
Esta fuerza combinada continúa ejecutando las directrices de la administración Trump en el marco del bloqueo marítimo a los puertos iraníes, medida de presión que ha alcanzado ya 38 días y que busca estrangular la capacidad operativa y financiera de Teherán en la región.