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¿Marco Rubio o JD Vance? La pregunta que todo republicano se hace, incluyendo Trump

De acuerdo con un reportaje del Wall Street Journal, el mandatario no ha parado de preguntar a asesores y donantes republicanos sobre a quién prefieren como su sucesor de cara al 2028. El secretario de Estado ha sido muy elogiado durante esas reuniones.

JD Vance le da la mano al secretario de Estado Marco Rubio

JD Vance le da la mano al secretario de Estado Marco RubioAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

A medida que el presidente Donald Trump elogia cada vez más en público al secretario de Estado, Marco Rubio, una pregunta se vuelve cada vez más recurrente entre los republicanos: ¿quién será el elegido para sucederlo cuando termine su segundo mandato?, ¿su vicepresidente, JD Vance, o el principal rostro de su estrategia en política exterior hacia países como Venezuela, Irán y Cuba?

De hecho, en las últimas semanas, incluso después de los ataques contra el régimen iraní que han dividido a la opinión pública, Rubio ha crecido notablemente en cuanto a sus probabilidades de ser el próximo candidato republicano, de acuerdo con la plataforma de mercados de predicción Polymarket.

En este contexto, de acuerdo con un reportaje del Wall Street Journal, el presidente Trump no para de preguntar en privado a sus asesores y principales donantes republicanos a quién prefieren entre Vance y Rubio.

Uno de esos episodios ocurrió durante una reunión con donantes en su club de Mar-a-Lago, poco después de que Estados Unidos iniciara ataques contra Irán a finales de febrero. Mientras los asistentes cenaban, Trump preguntó directamente qué pensaban de Vance y Rubio. Según personas presentes en la sala, los aplausos fueron más fuertes cuando se mencionó al secretario de Estado.

Según fuentes familiarizadas con las conversaciones, Rubio ha recibido mucha aceptación en dichas conversaciones, algo que parece ha sorprendido Trump y también motivado a seguir impulsando una disputa amistosa entre el vicepresidente y el secretario de Estado.

Incluso, públicamente, Trump se ha referido a Rubio como un político “letal”, pero elegante, comparado con el estilo “duro” de Vance. En privado, el presidente también ha manifestado que, para él, el secretario de Estado es un candidato “elegible”, incluso en un contexto difícil para el Partido Republicano.

Si bien Trump no ha dicho que Vance no es elegible, sus palabras parecen posicionar a Rubio como un candidato más completo para captar el voto independiente.

La comparación entre ambos también refleja dos corrientes dentro del movimiento conservador y el Partido Republicano. Vance se ha identificado con una línea populista más escéptica frente a intervenciones militares en el extranjero, mientras que Rubio ha sido considerado durante años uno de los defensores más firmes de una política exterior más agresiva frente a adversarios de Estados Unidos, una corriente de pensamiento que está teniendo cada vez más peso en el segundo mandato de Trump.

Incluso, el peso de la política exterior durante esta Administración ha elevado la visibilidad de Rubio en todo el país, incluido Washington DC. El secretario de Estado ha estado presente en algunos de los episodios más relevantes de la Casa Blanca, incluyendo decisiones relacionadas con el conflicto con Irán y la captura del exdictador Nicolás Maduro. El presidente Trump también ha empezado a buscar el consejo de Rubio en otros asuntos, más de política interna, como el estado algunas legislaciones que se deben pasar por el Congreso. 

Tras los ataques a Caracas y Teherán, Rubio acompañó al presidente en Mar-a-Lago, mientras que Vance participó de manera remota debido a protocolos de seguridad, según funcionarios de la Casa Blanca.

Las diferencias de estilo entre ambos dirigentes también se reflejaron en intervenciones recientes ante aliados internacionales. En la Conferencia de Seguridad de Múnich del año pasado, Vance sorprendió a varios líderes europeos con un discurso confrontacional, mientras que Rubio adoptó un tono más moderado en su intervención este año, que fue recibido con una ovación de pie.

Trump habría elogiado el discurso de Rubio ante sus asesores, según personas familiarizadas con esas conversaciones.

No obstante, Rubio, que es amigo de Vance según reportes, ha dicho públicamente que no tiene intenciones de desafiar al vicepresidente, quien además ya cuenta con fuertes apoyos dentro del mundo conservador y el universo MAGA, entre ellos Donald Trump Jr., Erika Kirk, esposa del difunto Charlie Kirk, y también el comentarista Tucker Carlson.

Sin embargo, este último apoyo, que en el pasado pudo haber sido beneficioso, ahora podría ser perjudicial, especialmente con los recientes ataques del comentarista conservador a Trump, quien ha devuelto los golpes en público.

De hecho, el apoyo de Carlson a Vance ya ha provocado tensiones en el mundo republicano, específicamente entre los donantes pro-Israel, que ven con malos ojos las fuertes críticas del comentarista conservador al estado israelí.

Rubio, además, cuenta con un respaldo amplio dentro del Partido Republicano, sobre todo al sur de la Florida, donde el exsenador cultivó relaciones por décadas.

Vance también ha desempeñado un papel importante en la recaudación de fondos para el Partido Republicano. En su rol dentro de la estructura del partido, ha participado en eventos con grandes donantes, entre ellos el inversionista Jeff Yass, el director ejecutivo de Palantir Alex Karp y el CEO de ConocoPhillips Ryan Lance, en encuentros destinados a fortalecer la financiación republicana de cara a los próximos ciclos electorales.

Las encuestas tempranas dentro del Partido Republicano también han mostrado a Vance como uno de los favoritos iniciales para una eventual nominación presidencial en 2028.

Al mismo tiempo, Trump ha continuado preguntando a aliados políticos, donantes y figuras influyentes del movimiento conservador qué opinan de ambos dirigentes, lo que ha alimentado especulaciones dentro del partido sobre quién podría convertirse en el futuro líder del movimiento.

Según personas cercanas al presidente, Trump incluso ha planteado en privado la posibilidad de que Vance y Rubio puedan terminar compitiendo juntos en una misma fórmula presidencial, aunque esa opción no ha sido discutida públicamente por ninguno de los dos y también ha sido descartada por personas consultadas por el mandatario.

Las midterms también podrían influir en el desarrollo de esa dinámica interna. Vance ha asumido un papel activo en la estrategia republicana para esos comicios, participando en recaudación de fondos y respaldando candidatos del partido en distintas partes del país. Una victoria republicana podría, sin dudas, impulsar al vicepresidente. Sin embargo, una derrota podría plantear dudas sobre su idoneidad para liderar el ticket presidencial republicano.

Mientras tanto, los logros de la Administración Trump en política exterior podría catapultar a Rubio a un escenario donde desafíe a Vance. No obstante, cualquier fracaso o derrota, podría debilitar su imagen y allanarle el camino al vicepresidente.

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