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Trump suaviza la presión sobre Cuba y abre la puerta a envíos de petróleo “caso por caso”

“Se seguirá evaluando caso por caso por razones humanitarias u otras, pero no ha habido un cambio firme en nuestra política de sanciones”, dijo la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

Un buque tanque en la Base de Supertanques en la Zona Industrial del puerto de Matanzas, Cuba

Un buque tanque en la Base de Supertanques en la Zona Industrial del puerto de Matanzas, CubaAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Después de meses de una política de presión sostenida contra el régimen cubano, el presidente Donald Trump dio una señal inesperada de suavizar el cerco energético contra la isla: permitir el ingreso de un petrolero ruso a Cuba.

La decisión marca un giro, al menos parcial, en lo que hasta ahora había sido un endurecimiento progresivo de la presión contra el régimen castrista, que ha reconocido conversaciones en curso con Washington.

Desde enero, la Casa Blanca había bloqueado prácticamente todos los envíos de combustible hacia Cuba como parte de una estrategia para forzar concesiones del régimen comunista. El propio Trump lo había dejado claro en redes sociales: “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO QUE VAYA A CUBA — CERO!”.

Sin embargo, la llegada de un buque ruso cargado de crudo cambió el tono. Consultada sobre el episodio, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, evitó hablar de un cambio estructural, pero sí introdujo la variante de una flexibilidad por parte de EEUU.

“Se seguirá evaluando caso por caso por razones humanitarias u otras, pero no ha habido un cambio firme en nuestra política de sanciones”, dijo Leavitt.

Esa frase refleja el nuevo equilibrio que intenta aplicar Washington: mantener la presión sobre el régimen cubano sin agravar una crisis humanitaria que ya es visible, profunda y extremadamente compleja.

Si bien Cuba atraviesa una profunda crisis energética y de escasez desde hace años, el cerco energético ha colaborado para que los apagones y el colapso de los servicios básicos en los últimos meses hayan sido constantes.

En ese contexto, el propio Trump pareció justificar la excepción al petrolero ruso con un tono más pragmático que el de semanas anteriores.

“No nos importa que alguien envíe un cargamento, porque lo necesitan —tienen que sobrevivir. No me molestaría”, dijo Trump el domingo. Y añadió: “Si un país quiere enviar algo de petróleo a Cuba en este momento, no tengo problema con ello. Ya sea Rusia o no”.

A pesar de estas palabras, Trump ha insistido que Cuba tendrá un cambio de régimen muy pronto, en sintonía con sus declaraciones anteriores sobre tomar la isla de “manera amistosa”.

La presión sobre Cuba se produce después de que EEUU capturara en enero al exdictador venezolano Nicolás Maduro, quien ahora enfrenta un proceso penal en Nueva York por narcoterrorismo. Maduro era el aliado más importante de Cuba en la región y, quizás, el mundo. Desde que la Casa Blanca tutela a la líder interina de Venezuela, la dirigente chavista Delcy Rodríguez, Caracas ha frenado el envío de crudo a La Habana.

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