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La producción de cocaína en Colombia se ha expandido de manera tan agresiva bajo el Gobierno Petro que está contaminando el agua en las principales ciudades

Según un estudio del Center for a Secure Free Society la producción de cocaína está exponiendo a millones de colombianos a un "envenenamiento lento y gradual".

Gustavo Petro, presidente de Colombia

Gustavo Petro, presidente de ColombiaAFP

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La decisión deliberada del Gobierno de Gustavo Petro de no combatir la producción de cocaína en Colombia está exponiendo a millones de colombianos a un "envenenamiento lento y gradual", esta es la preocupante conclusión de un estudio realizado por el Center for a Secure Free Society (SFS), que cataloga la situación como una “crisis de salud pública".

El estudio halló rastros de cocaína, y de sustancias químicas asociadas a su producción, en sistemas de agua potable de toda Colombia, incluyendo las principales ciudades, como Bogotá, Cali, Cartagena y Medellín. La producción de drogas en Colombia, que ha alcanzado niveles históricos durante el Gobierno de Gustavo Petro, estaría dejando una huella química cuantificable que se expande mucho más allá de los laboratorios en las zonas de cultivo de coca y los corredores de tráfico.

La investigación detalla que cada kilogramo de cocaína genera una carga química tóxica que va alrededor de los 300 litros de residuos químicos líquidos, incluyendo gasolina, ácido sulfúrico, amoníaco, metanol y otras sustancias. Además se puede generar cerca de 300 kilogramos de residuos sólidos, entre los que se incluyen hojas de coca maceradas, residuos de cocaína, cemento, cal y otros materiales que se utilizan durante el procesamiento de la coca.

Teniendo en cuenta los datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en el 2023 se estima una producción de 2.664 toneladas de cocaína, lo cual según el SFS pudo haber generado aproximadamente 799,2 millones de litros de residuos químicos líquidos y 799.200 toneladas métricas de residuos sólidos en un solo año. Un volumen de residuos aterrador.

El SFS es enérgico en condenar la actuación del Gobierno de Gustavo Petro, señalando que el riesgo al que se enfrentan los colombianos por la contaminación producto del aumento sin precedentes de los cultivos de coca, no debe ser tratado como un problema medioambiental regular, sino que es el resultado de un fallo profundo en materia de seguridad nacional. El actuar del Gobierno Petro frente al narcotráfico ha provocado que el aumento de la producción de coca sea tan agresivo que la contaminación ha llegado incluso al agua que consumen millones de colombianos que viven lejos de los lugares donde se cultiva y produce cocaína.

Por lo tanto la solución no debería abordarse desde cuestiones técnicas de tratamiento de agua, sino desde una política estatal que efectivamente logre disminuir la producción de cocaína y enfrente el problema del narcotráfico. Colombia es el mayor productor de cocaína del mundo, En 2023, la UNODC estimó la producción potencial de cocaína en Colombia en 2.664 toneladas métricas, eso representa un aumento del 53 % con respecto a 2022. Una estimación de 2024, aunque aún objeto de controversia, sitúa la producción potencial en 3.001 toneladas métricas. De confirmarse, esto representaría un incremento del 72,7 % durante los dos primeros años de gestión de Petro.

Estas cifras dejan claro que los grupos criminales en Colombia han logrado ampliar su capacidad de producción de cocaína a gran escala. Por eso, el SFS insiste en que el Gobierno de Petro ha creado condiciones propicias para la expansión del crimen, y señala que aunque en varias ocasiones ha celebrado lo que han llamado “incautaciones récord de cocaína”, estas no compensan el aumento en la capacidad de producción de drogas registrado en los últimos años.

El doble discurso del Gobierno Petro y sus aliados

Aunque tras la reunión con el presidente Donald Trump en Washington D.C., la retórica de Gustavo Petro frente al narcotráfico pareció dar un leve cambio de cara a los medios de comunicación, la realidad es que el país está en este momento inundado de cocaína. Esta lamentable situación no extraña a quienes han seguido la carrera política de Petro, quien desde hace años aseguraba que la “guerra contra las drogas” no tenía sentido y quien, además, ha sido apoyado, de manera velada y en otras ocasiones de manera pública, por grupos narcoterroristas, como las guerrillas de las FARC y el ELN. 

Colombia además vive en este momento una situación clave para su futuro, el país está en época electoral. Iván Cepeda, uno de los colaboradores más cercanos de Gustavo Petro y senador en su partido “Pacto Histórico”, la coalición de izquierda que llevó a la presidencia a Gustavo Petro en 2022, quedó en segundo lugar en la primera vuelta realizada el pasado 31 de mayo. Cepeda tiene oportunidad de ser próximo presidente de Colombia.

Cuando el país presenta niveles de producción de cocaína tan elevados que su huella química está llegando al agua de millones de colombianos incluso en las principales ciudades, la continuación de una agenda permisiva con los grupos del narcotráfico no solo es una amenaza a la seguridad sino también a la salud pública. Cepeda representa posturas de extrema izquierda, en muchos casos difíciles de diferenciar de las posturas políticas de grupos narcoterroristas como el ELN y las FARC, bajo su eventual Gobierno es fácil predecir que los grupos narcotraficantes se fortalecerán aún más.

El candidato a la presidencia ha defendido con contundencia a las FARC como grupo político, y como senador él mismo ha impulsado políticas que han beneficiado a los grupos narcoterroristas y han creado las condiciones para que Colombia ocupe el lamentable lugar de principal productor de cocaína. Tal y como lo hicieron en el 2022, en la actual campaña presidencial, y por obvias razones, Iván Cepeda, obtuvo el respaldo oficial de las FARC, así como del excomandante guerrillero Rodrigo Londoño, conocido como "Timochenko". También han surgido denuncias sobre presiones de disidencias armadas de las FARC a favor de su candidatura.

Otro asunto importante para destacar es el doble discurso en cuanto al medio ambiente, el partido de Gustavo Petro e Iván Cepeda ha convertido las causas ambientalistas en una de sus principales banderas, sin embargo los desastres medioambientales que sus políticas ocasionan son a gran escala y difíciles de revertir. Los 799,2 millones de litros de residuos químicos líquidos y 799.200 toneladas métricas de residuos sólidos en un solo año, documentados por el estudio de SFS deberían ser una gran preocupación para cualquiera que realmente se interese por el medio ambiente y por la salud de los colombianos.

El estudio además señala que la cadena de productos químicos utilizados para la producción de cocaína a escala industrial no surgen de forma aislada dentro de Colombia sino que es transnacional. El análisis indica que muchos insumos están vinculados a cadenas de suministro químico relacionadas con China y se desplazan a través de rutas regionales que involucran a Ecuador, Brasil, Venezuela y otros intermediarios.

El SFS cataloga la situación como una “crisis de salud pública” provocada por un fallo en materia de seguridad. El análisis del SFS utiliza un estudio de la Universidad de La Sabana que, entre finales de 2025 y principios de 2026, recolectó y analizó muestras de agua en los principales centros urbanos del país (Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Cúcuta), así como en otros siete municipios. La población cubierta por el estudio llega a los 17 millones de personas, lo que equivale al 32 % de la población de Colombia.

El estudio publicado por SFS revela otro ángulo que debería preocupar a los colombianos, en particular con la posibilidad de que un candidato aún más extremo, Iván Cepeda, continúe con el plan de Gobierno de Petro por cuatro años más. Las decisiones respecto a los grupos narcoterroristas están afectando la salud de los colombianos en aspectos que apenas parecen estar saliendo a la luz. La conclusión del SFS de que la decisión deliberada del Gobierno Petro de no combatir el tráfico de cocaína está exponiendo a todos los colombianos a un "envenenamiento lento y gradual" se suma a una larga lista de graves consecuencias que ha traído el narcotráfico al país. 

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