El costo político de nombrar a Pulte: los demócratas bloquean la ley FISA y los republicanos piden recortar la ODNI
La ODNI fue creada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 para coordinar a más de una docena de agencias de inteligencia y cerrar las brechas de información que precedieron a los ataques, pero su tamaño y utilidad han sido cuestionados desde su origen.

Bill Pulte, ex director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda
El nombramiento de Bill Pulte como director interino de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI, por sus siglas en inglés) ha generado mucha polémica y, nuevamente, abrió dos frentes de crisis en el Congreso para el presidente Donald Trump. Por un lado, los demócratas están bloqueando la renovación de una ley de espionaje clave mientras Pulte siga en el cargo, y, en la otra esquina, varios senadores republicanos aprovecharon el momento para pedir que la agencia se recorte o desaparezca.
La Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés), que autoriza programas que el Gobierno federal considera esenciales para la seguridad nacional, vence al final de esta semana. Según diversos reportes, la mayoría de los demócratas se niega a renovarla mientras Pulte —un aliado político cercano del presidente Trump sin experiencia en inteligencia— permanezca al frente de la oficina.
Algunos republicanos confiaban en que Trump destrabara la negociación nominando a un director permanente antes del vencimiento. Sin embargo, cuando el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, se reunió este martes con el mandatario en la Casa Blanca, Trump dejó muy claro que no piensa ceder ante la presión de los demócratas, según tres personas informadas sobre el encuentro citadas por POLITICO. Si bien Johnson dijo a la prensa que la reunión con Trump fue bien, el líder de la mayoría de la Cámara Baja no dio detalles.
El nombramiento de Pulte también dividió al propio Partido Republicano, cuyos legisladores ahora meditan sobre la importancia de la ODNI y si no es un gasto innecesario del dinero de los contribuyentes. Consultado sobre la posibilidad de eliminar la ODNI, el senador John Kennedy, republicano por Luisiana, dio su parecer: "Mucha gente cuyo criterio respeto me dice que es innecesaria. Y si ese es el caso, si no la necesitamos, si solo nos frena y podemos ahorrar dinero — claro que sí". El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, también reconoció que "claramente existe interés en reducir el tamaño y reevaluar el valor que aporta la ODNI". Varios legisladores republicanos coincidieron con estos puntos de vista.
La ODNI fue creada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 para coordinar a más de una docena de agencias de inteligencia y cerrar las brechas de información que precedieron a los ataques. Pero su tamaño y utilidad han sido cuestionados desde su origen, y el nombramiento de Pulte —exdirector de la Agencia Federal de Financiamiento de Vivienda— le dio nuevos argumentos a quienes llevan años abogando por desmantelarla.
A pesar de las dudas de los republicanos, los demócratas defienden la agencia, aunque admiten reparos. El vicepresidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, Mark Warner, demócrata por Virginia, dijo que las preguntas sobre su tamaño son legítimas, pero advirtió: "Antes de que el Congreso empiece a desmantelar estructuras que se crearon para corregir los fallos identificados tras el 11 de septiembre, deberíamos tener una discusión seria y basada en hechos sobre qué problema estamos tratando de resolver".
Trump ya había adelantado su postura la semana pasada en declaraciones al Wall Street Journal, donde calificó a la ODNI de "innecesaria y/o demasiado grande". Con el plazo encima y sin acuerdo a la vista, el Congreso tendrá que decidir en los próximos días si renueva la FISA o la deja expirar.