ANÁLISIS
Estados Unidos lidera un ranking mundial que busca medir la riqueza real de los ciudadanos
El informe atribuye el liderazgo estadounidense a la fortaleza de su sector privado y advierte que, en la mayoría de los países desarrollados, el gasto público genera hoy menos valor que hace una década.

Donald Trump en Pensilvania/ Saul Loeb
Estados Unidos mantuvo el primer lugar en el Wealth of Nations Index 2026 (WNI), un ranking elaborado por el Warsaw Enterprise Institute que busca medir la riqueza efectiva de los ciudadanos. El informe atribuye el liderazgo estadounidense a la fortaleza de su sector privado y advierte que, en la mayoría de los países desarrollados, el gasto público genera hoy menos valor que hace una década.
El índice recopila datos desde 2015 e intenta responder la siguiente pregunta: ¿qué países convierten mejor sus recursos en prosperidad para sus ciudadanos? Para ello, analiza dos factores clave. El primero es la fuerza del sector privado, mientras que el segundo es la capacidad del Estado para generar resultados en áreas como seguridad, salud, educación, infraestructura e instituciones.
En otras palabras, combina la riqueza generada por el sector privado con una evaluación de la calidad de los servicios públicos, buscando medir cuánto valor reciben realmente los ciudadanos de la actividad económica y del Estado. La fusión de ambos elementos determina la posición final de cada país en el ranking.
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Además de la fortaleza del sector privado, los indicadores medidos son seguridad pública, salud, educación, justicia e instituciones, infraestructura, medio ambiente y otras funciones gubernamentales.
En la edición de 2026, Estados Unidos encabezó nuevamente la clasificación, seguido por Noruega y Suiza. Sin embargo, los autores encontraron una tendencia no muy positiva a nivel general: la eficiencia del gasto público se deterioró en 27 de los 40 países analizados durante la última década.
Las claves del liderazgo estadounidense
Estados Unidos se posicionó como el primer país del listado con 1.000 puntos. A pesar de no liderar en todos los indicadores, obtuvo 694 puntos por el tamaño de la economía privada per cápita (que comprende el consumo privado y la inversión privada) y 306 puntos por los servicios públicos.
En comparación con 2025, Estados Unidos aumentó su puntaje final en cuatro unidades. Según el informe, esto se debió a que la puntuación de la economía privada estadounidense creció en 10 puntos, aunque la contribución de los servicios públicos cayó en seis.
El segundo lugar fue para Noruega, con 919 puntos, mientras que el podio lo completó Suiza, con 877.
En cuanto a los mayores movimientos del listado, Grecia y Croacia registraron el mayor crecimiento, mientras que Irlanda y la República Checa sufrieron las mayores caídas.
El WNI destacó las grandes diferencias entre los tres primeros del ranking, aunque remarcó la existencia de un potente denominador común.
“Los tres países que encabezan la clasificación no podrían ser más diferentes en cuanto a su forma de gestionar los asuntos públicos, pero comparten una cosa: una potente economía privada respaldada por un Estado que, en general, funciona”, señala el informe.
Aunque Noruega y Suiza superan a Estados Unidos en varios indicadores vinculados a la calidad de los servicios públicos y la eficiencia institucional, el informe concluye que ninguna de las dos economías iguala el dinamismo del sector privado estadounidense.
Según los autores, la combinación de consumo, inversión y actividad empresarial en Estados Unidos compensó los resultados más modestos en algunas áreas del desempeño gubernamental.
Desde 2015, Estados Unidos ha liderado todas las ediciones del ranking con la única excepción del 2022.
El panorama general es desalentador
Más allá de la posición de cada país en el ranking, los autores sostienen que la tendencia general observada durante la última década es preocupante.
En efecto, el WNI señala que, en 27 de los 40 países analizados, el valor generado por el gasto público es hoy menor que en 2015, lo que sugiere que el aumento de los recursos destinados al Estado no siempre se tradujo en mejores resultados para los ciudadanos.
A la hora de buscar culpables, los autores marcan la pandemia como el inicio más claro del declive.
El estudio también subraya que la inversión privada constituye un motor más sólido para la prosperidad de largo plazo que el crecimiento impulsado exclusivamente por el consumo o el aumento del gasto gubernamental.
El ascenso de Europa del Este
Uno de los fenómenos más llamativos del informe es el avance de varios países de Europa del Este durante la última década. Mientras que muchos países de Europa mostraron signos de estancamiento, naciones como Rumania, Croacia y Bulgaria se ubicaron entre las que más mejoraron su desempeño desde 2015.
Según los autores, gran parte de ese progreso estuvo impulsado por el crecimiento del sector privado y el aumento de la inversión. El informe sostiene que estas economías lograron reducir parte de la brecha que las separaba de Europa Occidental gracias a una expansión sostenida de su actividad económica y a mejoras en distintos indicadores de desempeño estatal.