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Marco Rubio explica los detalles sobre la campaña de presión de EEUU contra el castrismo y promete que Cuba estará "en una trayectoria irreversible hacia un futuro diferente"

"Una de las cosas que hemos perdido en la política exterior y la geopolítica estadounidense es el concepto de la paciencia y la persistencia", dijo el secretario de Estado, quien fue más allá al proyectar el desenlace de la presión sostenida contra la isla. "Mi nivel de confianza es que, cuando termine esta Administración, como mínimo, Cuba estará en una trayectoria irreversible hacia un futuro diferente".

Marco Rubio en la conferencia de prensa en una imagen de archivo

Marco Rubio en la conferencia de prensa en una imagen de archivoAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El régimen castrista no tiene salida, y esa es, precisamente, la lección que Washington quiere que La Habana termine de asimilar. Así lo deslizó el secretario de Estado, Marco Rubio, en una entrevista con Axios, donde explicó a detalle los alcances de la ofensiva económica que la Administración Trump libra contra la isla desde hace más de un año, una presión que el propio funcionario calificó como sin precedentes.

Según el reporte de Axios, desde 2025 el Gobierno estadounidense ha ejecutado dos docenas de acciones distintas contra el régimen cubano, entre sanciones a 40 entidades —desde empresas extranjeras que operan en la isla hasta los conglomerados estatales de combustible, banca y minería— y medidas contra al menos 38 personas, incluyendo restricciones de visado y revocación de residencias. Washington también presiona a terceros países para que dejen de respaldar el programa cubano de exportación de médicos, catalogado por el Departamento de Estado como una forma de "trata de personas".

"Lo que estamos tratando de enseñarles es que no hay válvulas de escape", espetó Rubio ante Axios, en referencia a los intentos del régimen por sortear el cerco económico.

El resultado, de acuerdo con el reporte, es que Cuba se ha convertido en una suerte de colonia rebelde de facto de Estados Unidos, del que ahora depende para la mayoría de los alimentos, el combustible, los medicamentos y las divisas que escasean en la isla. En ese contexto, el primer ministro cubano anunció esta semana que el régimen permitirá más actividad privada que en cualquier otro momento desde el triunfo de la Revolución en 1959, un movimiento que, según Rubio, forma parte de una estrategia castrista para ganar tiempo mientras busca esquivar las sanciones.

"Cada vez que crean un nuevo mecanismo con el que intentan salir de la soga, simplemente lo cerramos", advirtió el secretario de Estado, quien fue categórico al descartar cualquier expectativa de que la presión disminuya en el corto plazo. "Definitivamente no pueden esperarnos. Esto ciertamente no va a desaparecer en los próximos dos años y medio".

El golpe más duro para la economía cubana, sin embargo, no llegó por la vía de las sanciones directas, sino por el episodio geopolítico que marcó el año 2026, es decir, la captura del exdictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Caracas, Venezuela. El régimen chavista había sido, durante años, el principal patrocinador de la isla, al suministrarle hasta 100.000 barriles de petróleo diarios, un flujo que se cortó de forma abrupta y que además representaba para Cuba una fuente de ingresos, dado que la propia isla revendía aproximadamente la mitad de ese crudo en el mercado internacional.

"Por primera vez en la historia de Cuba, el país carece de dos cosas de las que siempre ha dependido: un patrocinador externo y la falta de atención de Estados Unidos hacia la isla como una prioridad de primer nivel", explicó Rubio, quien además aseguró en que esa combinación no tiene visos de revertirse pronto. "No van a conseguir un patrocinador durante los próximos dos años y medio, así que esa es la dinámica que ha cambiado", añadió. "Eso los ha colocado en una situación muy difícil".

La ofensiva diplomática se ha visto reforzada, además, por el fallo reciente de la Corte Suprema vinculado a la Ley LIBERTAD, que permite a ciudadanos estadounidenses demandar a empresas privadas que trafican con propiedades confiscadas durante la Revolución cubana, y que ha derivado en una nueva ola de litigios. La ley, además, codifica el embargo estadounidense contra la isla, que solo puede levantarse si el régimen libera a los presos políticos, garantiza derechos civiles y celebra elecciones libres.

El Departamento de Estado, por su parte, presentó el pasado 20 de julio un informe titulado "Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI", que documenta las campañas de espionaje y subversión ideológica de la isla contra Estados Unidos y que, según reconocieron funcionarios citados por Axios, "prepara el terreno" para acciones adicionales que Rubio no quiso precisar.

La presión sobre el castrismo se ha traducido también en gestos concretos en las últimas semanas. Washington sancionó recientemente al ministro de las Fuerzas Armadas cubanas, general Álvaro López Miera, junto a otros siete funcionarios y cinco empresas del sector militar de la isla, por su presunta participación en la adquisición de armamento en el extranjero, según diversos reportes. A esto se suma la revelación de que la CIA habría creado una unidad especial para acelerar el cerco sobre la cúpula del régimen.

En el plano interno, Rubio también reveló que ha mantenido conversaciones con Raulito Castro, nieto del histórico dirigente Raúl Castro, sobre una posible transición en la isla, aunque matizó que todavía no está claro si el heredero del castrismo podría encabezar un gobierno de cambio o si cuenta con el respaldo suficiente para sostenerse en el poder.

A pesar de que los críticos del régimen cubano quieren acciones más contundentes, Rubio se mostró convencido de que la estrategia dará resultados en el mediano plazo. "Una de las cosas que hemos perdido en la política exterior y la geopolítica estadounidense es el concepto de la paciencia y la persistencia", dijo el secretario de Estado, quien fue más allá al proyectar el desenlace de la presión sostenida contra la isla. "Mi nivel de confianza es que, cuando termine esta Administración, como mínimo, Cuba estará en una trayectoria irreversible hacia un futuro diferente".

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