Los gigantes petroleros no se comprometieron a invertir masivamente en Venezuela por la falta de seguridad jurídica y los problemas de infraestructura
De las tres grandes petroleras estadounidenses, solo Chevron se comprometió a aumentar sus inversiones y de forma limitada.

Darren Woods (C), CEO de ExxonMobil, asiste a una reunión con Donald Trump
A menos de una semana de la captura del dictador chavista Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump instó este viernes a los gigantes petroleros de EEUU a invertir $100.000 millones en Venezuela para recuperar la infraestructura del crudo del país sudamericano a cambio de la protección y seguridad de Washington, en una apuesta que, por ahora, algunos gigantes de la industria aún consideran arriesgada.
“Las empresas estadounidenses tendrán la oportunidad de reconstruir la deteriorada infraestructura energética de Venezuela y, eventualmente, aumentar la producción de petróleo a niveles nunca vistos”, dijo el presidente Trump al inicio de una reunión con los gigantes petroleros estadounidenses y algunas de las compañías petroleras más importantes de Europa.
“Nuestras grandes petroleras invertirán al menos 100.000 millones de dólares de su propio dinero”.
Las palabras del presidente se dieron en un encuentro donde participaron los directores ejecutivos y algunos altos representantes de Exxon Mobile, Chevron, ConocoPhillips, Continental Resources, Halliburton, HKN Energy, Valero Energy, Marathon Oil, Aspect Holdings, Tallgrass, Raisa y Hilcorp. También acudieron al llamado la española Repsol, la británica Shell, la neerlandesa Vitol, la italiana Eni y la suiza Trafigura.
A lo largo del extenso encuentro, Trump fue claro: quiere inversiones y las quiere ahora. Insistentemente, el mandatario presionó a los poderosos petroleros para que den un salto de fe en Venezuela y apuesten en grande por un país con las mayores reservas de crudo del mundo. Sin embargo, a pesar del enorme potencial de Venezuela y las promesas de Washington por tutelar una transición a la democracia, varios gigantes aún se mostraron reacios a asumir el reto. El ejemplo más claro, la Exxon Mobile, compañía que sufrió en carne propia la inseguridad jurídica por las expropiaciones del régimen chavista.
El CEO de la Exxon Mobiel, Darren Woods, fue contundente: en estas condiciones, una inversión en Venezuela es “inviable”.
“Tienen que hacerse cambios significativos en los marcos comerciales, en el sistema legal, deben existir protecciones de inversión duraderas”, dijo Woods, quien fue consultado por Trump sobre cuánto tiempo tomaría reactivar las operaciones en el país.
Woods tan solo se comprometió a enviar un equipo técnico a Venezuela al corto plazo, para evaluar la situación actual del país.
Las palabras de Woods demuestran la preocupación de los inversionistas. A pesar de que EEUU logró deponer a Maduro y está logrando, al menos oficialmente, la cooperación de las autoridades chavistas, Venezuela sigue siendo una incertidumbre en sí misma. Diosdado Cabello, el número dos del chavismo buscado por narcotráfico por EEUU, sigue dominando el aparato represivo del régimen; Vladimir Padrino López, también acusado por narcotráfico, sigue al mando de las Fuerzas Armadas bolivarianas, y los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, ahora mismo los líderes de facto de la transición en Venezuela, tienen un extenso historial de traición y crímenes.
Hay reportes que indican que la situación en Venezuela sigue siendo tensa e inestable, a pesar de que Estados Unidos mantiene una amenaza de fuerza en el Caribe que, por el momento, parece mantener las cosas en orden. El presidente Trump, que se ha comprometido en liderar una transición y estabilizar el país, no ha descartado enviar tropas a Venezuela y hoy dijo que, al menos por ahora, cancelará un segundo ataque contra las autoridades chavistas, pero manteniendo el despliegue naval en el Caribe.
“La transición a la democracia es una necesidad económica y petrolera, no solamente política, y eso fue lo que se dio cuenta el presidente Trump hoy en la reunión con las grandes industrias petroleras”, dijo a VOZ el politólogo y economista venezolano Daniel Chang, de la consultora Politiks. “Recordemos que uno de los principales objetivos de Trump en esta intervención es reactivar la industria petrolera venezolana para bajar precios y fortalecer la posición geopolítica de Venezuela. Sin embargo, las industrias, inversiones petroleras requieren muchos años para rendir frutos, y muchas de las de las compañías petroleras que estuvieron en la reunión, como Exxo Iconozco Phillips, han tenido una terrible experiencia con el chavismo”.
“A estas empresas se les han expropiado activos y el chavismo tiene un largo historial de incumplir acuerdos y violar el marco legal. Por eso es natural que exista escepticismo. Hoy, el gobierno de Delcy Rodríguez acepta todas las condiciones de Trump porque está bajo presión: enfrenta una amenaza militar real en el mar Caribe. Sin embargo, esa amenaza no es permanente. No va a durar los diez o quince años que estas industrias necesitan para recuperar y rentabilizar sus inversiones. Por eso resulta lógico que las petroleras exijan un gobierno creíble y reglas estables, que les garanticen que sus inversiones no se perderán una vez que Trump deje el poder y Venezuela vuelva a quedar sin ese factor de disuasión militar”.
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Algunas empresas petroleras confían en las palabras del presidente estadounidense y manifestaron su intención de invertir en Venezuela.
Jeff Hildebrand, de Hilcorp, un gran productor privado de petróleo y gas, fue uno de los más entusiastas.
“Gracias por su gran y tremendo liderazgo para proteger los intereses en el hemisferio occidental”, dijo. “El mensaje que ha enviado a China y a nuestros enemigos para que se mantengan fuera de nuestro patio trasero es absolutamente fantástico… Hilcorp está totalmente comprometida y lista para ayudar a reconstruir la infraestructura en Venezuela”.
Además de Hilcorp, Chevron, que ya opera en Venezuela, dio un paso adelante, aunque limitado, para aumentar sus inversiones.
Mark Nelson, vicepresidente de la empresa, dijo que Chevron podría incrementar rápidamente la producción de petróleo en alrededor de un 100%, y luego otro 50% adicional en los dos años siguientes.
“Sin duda estamos comprometidos con su presente, y como orgullosa empresa estadounidense esperamos poder ayudar a construir un futuro mejor”, dijo Nelson.
Los expertos, no obstante, consideran que este aumento sigue estando por debajo del potencial productivo venezolano y de las inversiones que espera Trump.
Asimismo, Ryan Lance, CEO de ConocoPhillips, señaló durante el encuentro que para restaurar la infraestructura y la producción petrolera de Venezuela, “también tenemos que pensar incluso en reestructurar por completo todo el sistema energético venezolano, incluida PDVSA”.
En total, de las tres grandes petroleras estadounidenses, solo una se comprometió a invertir más y de forma limitada. Para algunos analistas, esto se debe claramente a la falta de seguridad jurídica y de seguridad.
“Las empresas estadounidenses requieren de estabilidad y seguridad, tanto física como jurídica, para considerar invertir en Venezuela. La estabilidad solo la puedes conseguir apartando de las tomas de decisiones a facciones del chavismo que actualmente controlan industrias como el petróleo y la minería y que estarían en contra de la apertura del mercado venezolano”, dijo a VOZ Diego Loyo Rosales, máster en finanzas y politólogo. “Y la estabilidad jurídica solamente se podría conseguir a través de una reforma profunda de las leyes en materia económica y una reestructuración del aparato jurídico en Venezuela para garantizar que esas reformas de esas leyes no solamente se apliquen, sino que además protejan la industria privada y las inversiones”.
“Para conseguir ambas, no solo es necesario que Estados Unidos mantenga un involucramiento activo, sino además tener como líder político en Venezuela una contraparte que sea de confianza y que genere confianza a las empresas americanas. En estos momentos, lo primero está comprobado, pero lo segundo no existe, porque las empresas americanas desconfían de las figuras del chavismo”.