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Paraguay da el batacazo en el Mundial: caza una utopía tras eliminar a Alemania por penales

Gracias a las atajadas de Orlando Gill y la definición de José Canale, la selección dirigida por Gustavo Alfaro apeló a la épica ante los tetracampeones del mundo.

Los jugadores de Paraguay celebran tras ganar la tanda de penaltis

Los jugadores de Paraguay celebran tras ganar la tanda de penaltisAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Paraguay hizo historia a lo grande en la Copa Mundial de la FIFA. En un partido épico, histórico e inolvidable; la selección albirroja venció por los penales (4-3) a la tetracampeona Alemania tras un 1-1 en el tiempo reglamentario.

Si bien por varios pasajes del encuentro sufrió, Paraguay también supo imponer condiciones a una insípida, lenta y poca avasalladora Alemania, que se topó una y otra vez con el bloque defensivo paraguayo armado por el estratega Gustavo Alfaro, quien días atrás respondió a las duras críticas de la prensa y los aficionados paraguayos tras el 0-0 con Australia.

En el primer tiempo, Paraguay fue claramente más. Havertz, centrodelantero alemán, fue absorbido por la dupla Gustavo Gómez-José Canale. Wirtz, pegado en la banda izquierda, no pudo incidir en el juego. Sané perdió constantemente sus duelos con Alonso y Undav no tocó la pelota. En cambio, Cubas, Galarza y Bobadilla, el mediocampo paraguayo, arrolló a su contraparte alemana. Miguel Almirón, expulsado en el partido contra Turquía en una polémica decisión arbitral, recorrió toda la banda derecha hasta quedarse sin aire y, finalmente, la joya y mejor jugador paraguayo, Julio Enciso, se encargó de abrir el marcador.

Fue tras un córner suelto al minuto 41. Alemania quería salir de contra, pero Cáceres fue al piso, recuperó y la pelota le llegó Almirón; quien armó una gran pared con Galarza para que éste enviara un soberano centro al área perfectamente anticipado e impactado con Enciso, que rubricó las redes por primera vez en este torneo tras haber repartido dos pases a gol en fase de grupos.

Alemania, que se notó exhausta, en parte por la táctica paraguaya y por la intensa ola de calor en Boston, movió tecla en el segundo tiempo. El joven técnico alemán Nagelsmann puso a Goretzka desde el inicio del complemento, intentando cargar más el área, pero restándole a su propia escuadra más claridad en zona media.

Paraguay, de hecho, se sentía muy cómoda en el partido, incluso demasiado, porque en lugar de aprovechar los grandes espacios que dejaba Alemania en el fondo, reventaban la pelota para adelante invitando a Alemania a atacar.

Los teutones, aunque agotados, empezaron a desesperarse y tomaron por buena la vieja táctica del “cómo sea”. Es decir, centros al área, una fortaleza histórica de Paraguay.

Y no pasó mucho tiempo hasta que un centro frontal, en teoría sencillo, fue peinado por Kai Havertz, empatando el cotejo en un momento fuera de contexto. Peor aún para Paraguay, minutos después su mejor atacante, Enciso, se fue lesionado tras un golpe a cargo del zaguero Tah.

La salida de Enciso cambió todo. Alemania, aunque sin claridad, dominaba a punta de centros y Paraguay ya no podía salir de contragolpe. El propio Havertz, que empezó a ganarle el duelo a Canale, casi firma la remontada con otro cabezazo, pero la figura de la noche, Orlando Gill, le dijo que “no” con un atajadón que levantó su moral y la de su defensa.

Paraguay aguantó, resistió y mandó el partido al tiempo extra. Pero Alemania cogió impulso, nuevamente apelando a los centros ya con Woltemade (1,98) y Musiala en cancha. Alfaro respondió con una línea de cinco, pero los europeos no se sonrojaron y siguieron bombardeando el área paraguaya con envíos largos hasta que, en un saque de esquina llovido, Jonathan Tah impactó de cabeza hundiendo la esperanza de más de siete millones de paraguayos.

Cuando todo se hundía, el VAR llamó. Un alemán había cometido una clara falta contra Gill, impidiendo que el arquero paraguayo actuara en el gol, finalmente anulado.

En el segundo tiempo extra, el partido se rompió. Alfaro descompuso su línea de cinco y Paraguay salió más, pero el resultado se mantuvo inerte y el partido se fue a los penales, territorio infranqueable para Alemania, que contaba con uno de los mejores arqueros de la historia, Manuel Neuer, y un récord increíble: nunca había perdido una tanda de penales en mundiales.

Pero para todo hay una primera vez. El gigante no fue Neuer, fue el paraguayo Orlando Gill, criticado por el mismísimo José Luis Chilavert tras el 1-4 contra Estados Unidos.

Gill, que había sostenido a su equipo tras el 1-1, arrancó atajando. Kai Havertz, su verdugo durante el partido, hizo su clásico ritual de parar antes de patear y el guardameta paraguayo se lanzó con todo hacia su izquierda, acertando de lleno el remate y dándole la ventaja a su selección. Los primeros tres penaleros de Paraguay, Mauricio, Gustavo Gómez y Galarza, marcaron sus penaltis. En Alemania respondieron Kimmich y Musiala, cuyo remate fue casi atajado nuevamente por Gill.

Luego tocó el turno de Woltemade en la cuarta pena máxima. Similar a Havertz, frenó su carrera el centrodelantero alemán, y Gill volvió a adivinar y atajar, dejando a Paraguay con tres puntos de partido.

¿Trabajo hecho? Para nada. Sanabria, que había tenido un buen ingreso, falló su penal, Alemania marcó y Neuer, el gigante, atajó contra el recién ingresado Balbuena.

Paraguay se derrumbaba. El sueño se esfumaba. Tah se disponía a patear y confirmar el buen momento de Alemania. La pelota se fue arriba, muy arriba. Directo a la tribuna. Todo quedó definido por José Canale, zaguero del Lanús argentino, quien con un zurdazo batió a Neuer y le dio a Paraguay la hazaña más importante de su historia deportiva.

Ahora las calles del centro histórico de Asunción estallan en júbilo. Los fuegos artificiales recuerdan a fin de año, el presidente anunció feriado nacional y los paraguayos festejan alzando su bandera albirroja.

Crónica escrita desde Asunción

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