El ‘boom’ de Paraguay: los mitos y las verdades sobre este país sudamericano que capta la atención de inversionistas y nómadas digitales
Asunción crece hacia arriba, con enormes torres que se construyen en tiempo récord y se venden a velocidades impresionantes en obra. La economía crece, el dólar baja, la inflación permanece controlada y los inversionistas apuestan. Sin embargo, los paraguayos todavía esperan que la riqueza no quede estancada.

Vista del barrio Ricardo Brugada, conocido como La Chacarita. Atrás, varios edificios y zonas mas acomodadas
En Europa, ciudadanos y empresarios huyen de un sistema ineficiente que destruye costumbres, tradiciones, acaba con la economía y asfixia la libertad. En Estados Unidos, la economía sigue fluyendo, pero la polarización política y el alto costo de la vida están provocando que muchos inversores apunten a otras latitudes. En China, la pujanza económica no se traduce en libertad ni financiera ni política. África sigue combatiendo la violencia. Medio Oriente sigue siendo un polvorín. Y Asia tiene sus propios retos económicos. En cambio, en Latinoamérica, donde los problemas clásicos ya son perfectamente conocidos —corrupción, inseguridad, inflación—, hay países que logran captar la atención de grupos de inversores, empresas y nómadas digitales. Uno de ellos está en el corazón de Sudamérica: se trata de Paraguay.
Un país pujante, aunque de contrastes
Con un sistema impositivo del 10-10-10 (diez por ciento de IVA, diez por ciento de impuesto a la renta personal y diez por ciento al impuesto a la renta empresarial), Paraguay se ha consolidado como un destino atractivo para capitales de Estados Unidos, Europa, Asia y los vecinos Bolivia, Argentina y Brasil. A diferencia de la mayoría de los países de Latinoamérica, abrir una empresa en Paraguay es cada vez más sencillo a través de regímenes simplificados como la EAS (Empresa por Acciones Simplificadas), que permite, con un socio local o un extranjero radicado, abrir en apenas una semana una compañía que, en la práctica, opera casi igual que una Sociedad Anónima y es mucho más pragmática que una SRL (Sociedad de Responsabilidad Limitada).
La creación de la EAS, un régimen diseñado para formalizar emprendedores, fue una iniciativa del Gobierno paraguayo plasmada en la Ley N° 6480/2020. En los primeros años, como figura jurídica nueva, las EAS no eran tan bien vistas por las instituciones financieras y bancarias, pero en la actualidad es la manera más rápida de invertir y tener una empresa en regla, con cuenta bancaria activa y todas las comunicaciones obligatorias al Estado paraguayo automatizadas. Según el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), ya hay 20.496 EAS en Paraguay, de las cuales el 70% se registraron durante el actual gobierno del presidente Santiago Peña.
"En cuanto a las inversiones, el total acumulado desde la creación de las EAS alcanza los USD 1.000 millones, de los cuales el 78% corresponde a capital nacional, unos USD 830 millones; mientras que el 22% provienen de capitales extranjeros, aproximadamente unos USD 200 millones de origen extranjero", detalló el MIC.
A este flujo de capital se suma el de los nómadas digitales: programadores, diseñadores, consultores y creadores de contenido que trabajan para clientes del exterior y eligen Asunción como base de operaciones. Según un análisis publicado por Infonegocios y reproducido por RDN, con una proyección conservadora de 3.000 nómadas digitales presentes simultáneamente en el país, el ingreso anual estimado alcanza los $63.000.000, una cifra que entra a la economía sin pasar por licitaciones públicas, endeudamiento estatal ni programas subsidiados. El gasto promedio de cada uno oscila entre $1.500 y 2.000 mensuales en alojamiento, gastronomía, transporte, entretenimiento y servicios profesionales. La razón de fondo es el principio de territorialidad fiscal: si un nómada factura a clientes fuera de Paraguay, esa renta es considerada extranjera y tributa al 0%.

Vista de la represa hidroeléctrica binacional de Itaipú, cerca de Hernandarias, a 350 km al este de Asunción
Mario Gastaldi, asesor internacional en planificación fiscal y financiera que asesora a clientes europeos interesados en Paraguay, distingue dos perfiles dentro de ese flujo de inversionistas.
"Hay dos grupos de personas que llegan a Paraguay para invertir. Un grupo está formado por quienes en efecto crean empresas nuevas, basadas en el territorio. El otro son los nómadas digitales que buscan adquirir residencia fiscal en Paraguay y lograr pagar pocos impuestos", dijo Gastaldi a VOZ. "Son una categoría radicalmente diferente, también en términos de aporte al sistema económico local".
Gastaldi también describe el escenario europeo del que provienen sus clientes. "Nuestros clientes se preocupan por el futuro en Europa. Los impuestos son sumamente altos y no tienen confianza en la capacidad del Estado de manejar la economía. Cobra impuestos a las categorías más productivas, que tienen menos peso en las votaciones, y entonces las personas con espíritu empresarial y capacidad de emprender se encuentran penalizadas", dice, y destaca sobre la percepción del inversionista europeo que va a Paraguay: "Asocian el bajo nivel de impuestos con una percepción de libertad y orientación política dirigida a favorecer el desarrollo económico de las empresas".
Anthony Zambrano, ciudadano venezolano-español radicado en Paraguay desde 2025, optó por abrir una EAS para formalizar su actividad económica en el país. "Elegimos Paraguay porque es un país que tiene una gran apertura para la inversión. Es fácil obtener la residencia para radicarse y hay muchas ventajas y nichos de negocios que no han sido explotados todavía, la calidad de vida, el costo de la vida comparado con otros países de la región, la seguridad y la calidez de su gente", dijo a VOZ.
Junto a su socio Daniel Sánchez González, también español, está desarrollando dos proyectos en simultáneo: una consultora que conecta talento paraguayo altamente cualificado con empresas españolas para trabajo en remoto, Iberolink, y una aplicación marketplace de empleo orientada al mercado local, LaburoYa. El proceso de instalación, asegura, fue ágil. "El proceso de radicación fue fácil y dentro de los tiempos previstos por las autoridades, y el proceso para abrir la empresa fue muy sencillo y se hace 100% online. En una semana ya teníamos todo el papeleo para poder ir al banco a pedir una cuenta bancaria y poder operar".
No todo, sin embargo, fluye con la misma velocidad. Cuando se le consultó sobre qué se debe mejorar para atraer más inversionistas, Zambrano señaló directamente al sistema financiero: "Uno de los obstáculos, más que gubernamental, ha sido del sistema financiero, ya que la apertura de cuentas y el ingreso y el movimiento de capitales para poder invertir dentro de Paraguay es bastante engorroso, lento y muy burocrático". Lo que comenta Zambrano también fue advertido por otros analistas consultados por VOZ, quienes aseguraron que los trámites para abrir cuentas bancarias están fuera de los estándares normales en otros países, incluyendo naciones europeas o EEUU. VOZ se acercó a un gerente comercial de un banco nacional para que explicara este fenómeno y, aunque pidió el anonimato para no afectar a su entidad, señaló que gran parte de las trabas actuales son ajenas a los bancos y provienen, en la mayoría de los casos, de las regulaciones de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (SEPRELAD), el ente encargado de controlar las operaciones sospechosas que en algún momento de la historia reciente le valieron a Paraguay la fama de ser un país donde el dinero oscuro transitaba con facilidad.
Los números macroeconómicos respaldan el interés en Paraguay. El país guaraní cerró 2025 con un crecimiento del PIB del 6%, el más alto del hemisferio occidental con la sola excepción de Guyana, y una inflación acumulada de 3,1%, dentro del rango meta del Banco Central del Paraguay. Para febrero de 2026, la inflación interanual cayó al 2,3%, su nivel más bajo desde 2020. El dólar acompañó dicha realidad: cerró 2025 en Gs. 6.670, su precio más bajo en casi cinco años (al momento de publicar este artículo, el dólar está aún más bajo, ubicándose en Gs. 6.218). A esto se suma un dato comparativo difícil de ignorar: de acuerdo con Statista, Paraguay tiene la canasta básica más barata de América Latina ($446), por debajo de Argentina, Colombia, Brasil y Venezuela.
Sin embargo, el dato más sobresaliente fue la calificación crediticia. En julio de 2024, Moody's elevó a Paraguay al grado de inversión (Baa3) por primera vez en su historia, y en diciembre de 2025 Standard & Poor's confirmó la tendencia con una mejora a BB+ con perspectiva positiva. Por ello, la inversión creció 17% en 2025 y, según las proyecciones de S&P, alcanzará el 27% del PIB durante el período 2026-2028, impulsada por construcción, maquila, energía, forestación y servicios. El BID, desde su perspectiva, analizó las últimas tres décadas de reformas paraguayas como caso de estudio regional, justamente por esa convergencia entre disciplina fiscal, estabilidad monetaria y reglas claras. La última jugada del Gobierno paraguayo para atraer inversiones es clave: el investor pass, lanzado en abril de 2026, que otorga residencia permanente directa a cambio de una inversión de USD 150.000 en turismo o USD 200.000 en bolsa o inmuebles, sin la exigencia previa de generar empleos. La medida llega en un momento donde las solicitudes de radicación pasaron de 28.000 en 2024 a 47.000 en 2025, con una proyección de 80.000 para este año.
Sin embargo, al costado de la imagen macro hay tensiones microeconómicas que no aparecen en los rankings. La deuda pública cerró 2025 en $20.409 millones, equivalente al 41,2% del PIB, según el Ministerio de Economía y Finanzas. Aunque sigue siendo manejable y lejos de los niveles de Argentina, Brasil, Bolivia o Uruguay —varios de los cuales superan el 70%—, ya rebasa el 40% que el Banco Mundial recomienda como umbral prudente para economías emergentes. Solo en 2025 la deuda creció 12,9% interanual, el mayor incremento del ejercicio, y desde que asumió el presidente Peña en septiembre de 2023 acumuló $3.844 millones adicionales.
Y, aunque la inflación general parece controlada, la canasta básica arroja otra realidad. Los alimentos casi duplicaron al índice general en 2025: la categoría de alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una variación interanual cercana al 10% en noviembre, frente al 4,1% del IPC general, con carnes, frutas y verduras como principales presiones. Una canasta básica alimentaria para una familia paraguaya promedio de cuatro personas costó en marzo de 2025 unos Gs. 2.051.758, equivalente al 71% del salario mínimo vigente. A un trabajador mínimo le queda menos de un tercio del sueldo para vivienda, transporte, salud y educación. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), para 2024 la pobreza monetaria total alcanzó al 20,1% de la población (una reducción de dos puntos) y la pobreza extrema al 4,1% (244.000 personas). Es decir, una de cada cinco personas en Paraguay vive bajo la línea de pobreza.
Así como el costo de la vida en los rankings contrasta con el costo para los ciudadanos locales, la capital, Asunción, también es una urbe de contrastes. En el eje corporativo, los elegantes edificios ya forman un paisaje que hace diez años no existía; los shoppings y las tiendas de lujo están mejor equipadas que muchas ciudades de primer mundo, el parque automotor es extenso, vibrante y lleno de autos de primera. Sin embargo, en escasos kilómetros a la redonda convergen barrios de escasos recursos, como la emblemática Chacarita, y zonas residenciales de gran caché como Las Mercedes, Ycuá Satí o Mburucuyá. El centro de Asunción, donde están los poderes del Estado, las plazas históricas y casi todas las agencias gubernamentales, está sumamente deteriorado en comparación al eje corporativo, mucho más cuidado.

Vista del barrio Ricardo Brugada, conocido como La Chacarita. Atrás, varios edificios y zonas mas acomodadas
El contraste también está en los alquileres. Hace ocho años, explican agentes inmobiliarios a voz.us, un alquiler de una casa usada en Fernando de la Mora zona norte, en una zona muy cercana a la emblemática Villamorra o a la municipalidad de Asunción, podía costar entre Gs. 1.500.000 y 2.000.000 , es decir, entre 260 y 350 dólares al cambio para la época. Ahora, los precios pueden rondar entre Gs. 4.000.000 y hasta Gs. 6.000.000, es decir, entre 600 y 1.000 dólares. En otras ciudades de Gran Asunción, como Luque, San Lorenzo, Ñemby o Capiatá, los alquileres también aumentaron. En el interior del país, la historia es muy diferente, con un Paraguay mucho más económico y accesible para los ciudadanos.
El propio Gastaldi advierte sobre un riesgo estructural del modelo inmobiliario actual. "Mucho del crecimiento está dirigido a clientes extranjeros, con precios y características que no son adecuadas para los compradores e inversionistas paraguayos", señala. Para el asesor, ahí está el peligro: "Si el flujo de capital extranjero se reduce, puede producirse una burbuja inmobiliaria. Un exceso de oferta mal dirigida, pensada para inversionistas de afuera, mientras la demanda real llega desde compradores paraguayos que no pueden pagar esos precios". Por eso, según explicó a VOZ, recomienda a sus clientes no concentrar la inversión exclusivamente en inmuebles y diversificar con instrumentos financieros complementarios.
En contraste, Milagros López, asesora inmobiliaria paraguaya, explica que el mercado de bienes raíces "atraviesa un momento de crecimiento inmobiliario que no se había visto antes".
"La demanda de alquileres es increíble, realmente supera la oferta disponible actualmente y eso está generando una necesidad habitacional real dentro del país", dijo. "Por eso vemos que el mercado está respondiendo con una cantidad importante de nuevos desarrollos y que el gobierno lanzó el programa Che Róga Porã ('Mi casa linda' en español), que está siendo el puente que permite a muchas familias dar el paso de alquilar a tener su propia casa".
López también añadió que es un momento ideal para invertir en tierras, antes de que los precios empiecen a subir considerablemente: "En el departamento Central —que rodea a Asunción y concentra la mayor parte de la actividad económica y poblacional del país— todavía se consiguen tierras por menos de 50 dólares el metro cuadrado. Eso es un valor que, comparado con otros mercados de la región, hace que Paraguay sea muy atractivo".
¿Cómo es la historia del Paraguay y qué se está desarrollando en el país?
Destacándose por su hospitalidad, su gastronomía típica, el tereré y el idioma guaraní —cooficial junto al español, hablado por la mayoría de la población—, Paraguay tiene una historia trágica y resiliente. En el siglo XIX, cuando apuntaba a ser una potencia hemisférica, sufrió un genocidio a manos de sus vecinos Brasil, Argentina y Uruguay en la infame Guerra de la Triple Alianza. Más de la mitad de la población murió, incluyendo la mayoría de los hombres; algunos historiadores incluso ubican el número de bajas en torno al 70% de la población. Costó décadas siquiera recuperar la población y caminar hacia el desarrollo y la estabilidad, con la Guerra del Chaco contra Bolivia en el medio.
La estabilidad política, de hecho, recién llegó con la dictadura de Alfredo Stroessner, un general que, al igual que otros dictadores de la región durante el Plan Cóndor, gobernó con puño de hierro y se mantuvo treinta y cinco años en el poder, consolidando una hegemonía política y cultural del Partido Colorado muy similar a lo que sucedió con el PRI en México. Si bien a Stroessner se le reconocen logros como la construcción de la represa de Itaipú —una de las más grandes y potentes del planeta y, junto a Yacyretá, fuente clave de las exportaciones de electricidad del país—, su legado estuvo mayormente marcado, y manchado, por la represión, la corrupción y la escasa inversión en educación, salud y otras áreas sensibles.

Asunción en hora pico tras una huelga de dos días de conductores de transporte público
En la era post-Stroessner llegó la democracia, con el Partido Colorado manejando nuevamente el núcleo duro del poder salvo un breve período entre 2008 y 2012, cuando gobernó la oposición con el izquierdista Fernando Lugo a la cabeza. Fue la única vez que el Partido Colorado no tuvo la Presidencia, pero, aun así, como oposición, los colorados se las arreglaron para encabezar un controvertido juicio político a Lugo, quien tuvo un mandato marcado por pocos éxitos tangibles, muchas iniciativas sociales y demasiadas polémicas que sentenciaron su carrera política. El vicepresidente que lo reemplazó, Federico Franco, fue señalado por corrupción, y, de ahí en más, los colorados volvieron a ganar sistemáticamente la Presidencia y la mayoría del Congreso. Franco, que heredó un superávit de Lugo, en poco más de un año de gobierno se encargó de dejar el que sería el mayor déficit fiscal en la historia del país, de más de $1000 millones.
El presidente actual, Santiago Peña, se ha esforzado por posicionarse como un líder de centroderecha de sentido común, acercándose a la Administración Trump, a su homólogo argentino Javier Milei y a los conservadores en Europa, incluso recibiendo convenciones y eventos conservadores como CPAC o el IV Encuentro Regional del Foro de Madrid, pero también ha sido cuidadoso y pragmático para relacionarse con los mandatarios de izquierda, como Lula da Silva en Brasil. Una de las principales críticas a Peña es, justamente, su sello presidencial: sus constantes viajes al exterior. Esa marca política, de hecho, guarda relación con el estado actual de Paraguay, un país que busca darse a conocer al mundo atrayendo capital, empresas y nómadas con una propuesta atractiva: libertad política, impuestos bajos y facilidad para abrir empresas. No obstante, el mandato de Peña tampoco ha sido el más popular, con críticos que cuestionan sus pocos resultados tangibles en materia de microeconomía y sus promesas pendientes en salud, educación y transporte.
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Uno de los programas que sí ha funcionado bajo su gobierno está íntimamente relacionado al rubro de la construcción: Che Róga Porã, un programa habitacional que ofrece préstamos de vivienda a tasas del 6,5%. La propuesta apunta a que familias paraguayas abandonen el alquiler y accedan a su primera vivienda con cuotas mensuales accesibles, similares a las de un alquiler tradicional. Las constructoras privadas y los bancos abrazaron la propuesta, mayormente con la implementación del programa 2.0, con un boom notable en este tipo de viviendas. Por eso, en ciudades como Luque, Ñemby, San Lorenzo o Capiatá, las urbanizaciones de primera vivienda están en auge: la demanda es explosiva y la oferta todavía no alcanza a satisfacer a la gran cantidad de familias que buscan su primera casa.
En términos económicos, Paraguay sigue siendo un país primario y en transición. La soja, la carne vacuna, el maíz, el trigo y el arroz son los grandes pilares de su economía, siendo uno de los mayores exportadores mundiales de soja y de carne bovina. La agroindustria explica buena parte del crecimiento de los últimos veinte años. A eso se suma la energía hidroeléctrica como segunda gran exportación —Itaipú y Yacyretá son binacionales con Brasil y Argentina, respectivamente— y, más recientemente, el régimen de maquila, que, gracias a un tributo único del 1% sobre el valor agregado en territorio nacional, ha atraído inversión industrial de Brasil, Argentina, Corea del Sur y Estados Unidos hacia las zonas de Ciudad del Este, Hernandarias y Villeta.
Sin embargo, esa estructura productiva todavía deja al país muy expuesto: una sequía como la de 2022 puede recortar varios puntos del PIB en un solo año.
Y luego está el fútbol, que en Paraguay es prácticamente un asunto de Estado. La Albirroja es identidad nacional, conversación de mercado y tema de feriado. En septiembre de 2025, después de quince años de espera, Paraguay rompió la sequía: tras un empate 0-0 ante Ecuador, se clasificó al Mundial 2026 que organizan Estados Unidos, México y Canadá. Es la novena cita mundialista del país y la primera desde Sudáfrica 2010, donde llegó hasta cuartos de final, su mejor actuación histórica. El crédito se lo lleva el entrenador argentino Gustavo Alfaro, contratado en agosto de 2024 después del fracaso en la Copa América. En el Grupo D, Paraguay compartirá zona con Estados Unidos, Australia y un europeo del repechaje. Y hay más: Paraguay también está clasificado al Mundial 2030, el del centenario, cuando Asunción será sede de uno de los tres partidos inaugurales en Sudamérica junto con Montevideo y Buenos Aires —antes de que el torneo se traslade a España, Portugal y Marruecos. Para un país que durante décadas vendió soja y energía como única tarjeta de presentación, ser anfitrión —aunque sea de un partido— en el centenario del Mundial es una vidriera global, y el sector inmobiliario y hotelero ya empieza a mover fichas pensando en ese horizonte, especialmente considerando que el sector se vio saturado en las últimas dos ediciones de la final de la Copa Sudamericana, celebradas en Asunción, en el estadio de Cerro, la Nueva Olla.

Gustavo Alfaro (derecha), levanta el pulgar junto a su esposa Daniela Pignolo (derecha)
Paraguay, no obstante, sigue siendo una tierra de contrastes y grandes deudas internas. El sistema educativo arrastra años de bajo presupuesto, infraestructura deficiente y resultados pobres en pruebas regionales. El sistema de salud pública también tiene grandes problemas, con hospitales saturados en la capital y carencias serias en el interior. El transporte público es ineficiente de manera crónica —buses viejos, frecuencias erráticas, paradas sin información—, una experiencia que los nómadas digitales 'gambetean' tomando Uber o Bolt en cada salida y que los trabajadores locales padecen todos los días, a menos que tengan auto o moto. Las calles del microcentro se inundan ante cualquier aguacero porque el sistema de drenaje quedó muy desfasado con respecto al crecimiento de la ciudad. El embellecimiento del centro histórico, promesa del actual gobierno (y los anteriores), también avanza lento. La paradoja que enfrenta Paraguay es clara: cómo un país puede ser tan atractivo para los inversionistas, los nómadas, la clase media alta para arriba pero, aún así, no logra lo más básico para sus propios habitantes que, al final del día, son los que garantizan un país deseable.
Esa es, al final, la duda sobre el boom de Paraguay. Mientras la macroeconomía luce ordenada, las calificadoras aplauden, los rascacielos se levantan, los nómadas llegan y el fútbol vuelve al Mundial, los problemas cotidianos de sus ciudadanos son los mismos —o peores— que hace décadas. La experiencia de otras naciones arroja que, aunque exista crecimiento y estabilidad económica, de poco sirve si la riqueza queda concentrada en pocas manos, capturada por monopolios o licuada por la corrupción endémica. Para que Paraguay explote su gran potencial, el próximo objetivo de este país cada vez más visible y atractivo es la consolidación de una clase media y trabajadora estable y pujante. ¿Feliz? Ya lo es. Porque a pesar de las carencias que se vuelven evidentes en el día a día, Paraguay sigue siendo uno de los países más felices e interesantes del mundo.