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El Senado asesta otro golpe simbólico a Trump: cuatro republicanos se suman a los demócratas para detener la guerra contra Irán en pleno proceso de paz

El voto también dejó al descubierto el malestar del Congreso con la estrategia diplomática de Trump, una semana después de que su Gobierno firmara un memorando de entendimiento con Irán.

El senador Chuck Schumer en Washington en una imagen de archivo

El senador Chuck Schumer en Washington en una imagen de archivoAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El Senado aprobó este martes una resolución para frenar la campaña militar contra Irán, lo que significa un nuevo revés simbólico para el presidente Donald Trump justo cuando trata de persuadir a los legisladores y a la opinión pública de que el fin de la guerra está al alcance de la mano, en medio de un frágil proceso de paz con el régimen de Teherán.

La votación terminó 50 a 48 a favor de la medida, que exige autorización del Congreso para cualquier acción militar futura contra Teherán. El resultado fue posible porque cuatro republicanos rompieron filas y se aliaron con la bancada demócrata: Bill Cassidy, de Luisiana; Susan Collins, de Maine; Lisa Murkowski, de Alaska, y Rand Paul, de Kentucky. En sentido inverso, el demócrata John Fetterman, de Pensilvania, votó en contra, como ha sido habitual durante este proceso.

A pesar de aprobar la medida, el alcance real de la resolución es limitado. Se trata de una resolución concurrente, un instrumento que no llega al escritorio del presidente para su firma ni para un eventual veto, por lo que carece de fuerza de ley. La Corte Suprema ya ha fallado en contra de este tipo de medidas cuando pretenden anular decisiones del Ejecutivo que no requieren rúbrica presidencial. La Casa Blanca se apresuró a calificar el texto de inocuo.

Aún así, el voto representa un punto de inflexión incómodo para la Administración Trump. Es la primera vez que ambas cámaras del Congreso se pronuncian formalmente contra una guerra que ya supera los cien días (la Cámara de Representantes había aprobado una medida idéntica a comienzos de junio).

El propio resultado estuvo marcado por las ausencias republicanas. De haber estado presentes los senadores Dave McCormick, de Pensilvania, y Mitch McConnell, de Kentucky —hospitalizado a principios de mes—, la resolución podría haber naufragado en un empate de 50 a 50.

Un funcionario de la Casa Blanca, que pidió no ser identificado, restó peso a la votación: alegó que dependió de esas ausencias, que el texto no tiene fuerza legal y que las hostilidades ya habían cesado con el alto el fuego de abril. El promotor de la medida, el congresista demócrata Gregory Meeks, de Nueva York, principal voz de su partido en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, rechazó esos argumentos y anunció que buscaría mecanismos para hacerla cumplir.

“Independientemente de lo que diga el presidente Trump, esta medida es vinculante bajo la Resolución de Poderes de Guerra, y exploraré todas las vías legales para asegurar que el Ejecutivo cumpla con la voluntad del Congreso”, afirmó Meeks en un comunicado.

El voto también dejó al descubierto el malestar con la estrategia diplomática de Trump, una semana después de que su Gobierno firmara un memorando de entendimiento con Irán. El vicepresidente JD Vance viajó a Suiza el fin de semana para encabezar las conversaciones sobre el programa nuclear iraní. Tanto él como Trump aseguran que Teherán aceptó el ingreso de inspectores, algo que el régimen iraní niega.

El líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, prometió seguir forzando votaciones y arremetió contra el acuerdo.

“Trump le dio a Irán todo: sus proxies terroristas, su control sobre el Estrecho [de Ormuz], sus ingresos petroleros. Y todavía no está claro qué hemos recibido a cambio”, dijo.

Las objeciones, sin embargo, no provienen solo de la oposición. Halcones republicanos como Roger Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, han expresado reparos por un fondo de reconstrucción de $300.000 millones y por la capacidad iraní de enriquecer uranio a niveles cercanos al grado militar. Trump intervendrá el miércoles en el almuerzo semanal de la bancada republicana, donde se espera que presione a los escépticos.

“Creo que cualquiera que haya sido crítico con esto tiene que ser educado, incluso si son amigos míos”, dijo el mandatario a la prensa.

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