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ANÁLISIS

La AMA en la encrucijada: ¿apoya o restringe los procedimientos trans en menores?

La American Medical Association está atrapada en su propio laberinto. Declaraciones contradictorias, presiones políticas y un choque interno han sumido a la organización en una crisis que deja al descubierto la profunda división del gremio sobre la transición médica de niños y adolescentes.

Marcha ‘Rise up for Trans Youth’ en NYC

Marcha ‘Rise up for Trans Youth’ en NYCAFP.

Carlos Dominguez
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La American Medical Association (AMA) se encuentra hoy en medio de una crisis de credibilidad: nadie parece saber con certeza cuál es, en realidad, su posición sobre los procedimientos trans en menores.

Lo que comenzó como una frase en un artículo de The New York Times (NYT) se ha convertido, según reportes de The Free Press (TFP), en una batalla interna, una confrontación política y una disputa de comunicación que expone la división del gremio médico sobre la atención de género en la infancia y la adolescencia.

El origen de la polémica

El detonante fue una declaración emitida en febrero por la American Society of Plastic Surgeons (ASPS), la primera gran sociedad médica del país en recomendar que las llamadas cirugías de reasignación de género no se realicen en menores de edad. La ASPS sostuvo que existe poca evidencia a largo plazo sobre estos procedimientos y sus resultados en la salud mental de los pacientes, y advirtió sobre "riesgos emergentes" de complicaciones y posibles efectos adversos duraderos.

"La ASPS concluye que no existe evidencia suficiente que demuestre una relación riesgo‑beneficio favorable para la vía de intervenciones endocrinas y quirúrgicas relacionadas con el género en niños y adolescentes. La ASPS recomienda que los cirujanos retrasen las cirugías de mama/pecho, genitales y faciales relacionadas con el género hasta que el paciente tenga al menos 19 años".

Un artículo de The New York Times reportó poco después que la AMA, sin abandonar su apoyo general a la atención de género para menores, aceptaba la posición de la ASPS. En palabras del diario, la AMA habría coincidido en que, "en ausencia de evidencia clara", las intervenciones quirúrgicas en menores "deben, en general, posponerse hasta la edad adulta".

Las declaraciones de la ASPS y la AMA se produjeron pocos días después de que un jurado de White Plains, Nueva York, concediera $2 millones a Fox Varian, una joven que demandó a sus médicos por la mastectomía que le practicaron cuando tenía 16 años.

El caso fue histórico, ya que representaba la primera vez que un "detransicionista" llevaba un caso de mala praxis a juicio.

Respuesta de políticos y del sistema legal

En las semanas siguientes, la polémica trascendió el ámbito médico. Una veintena de fiscales generales republicanos enviaron una carta a la AMA en la que acusaban a la organización de emitir una declaración confusa y potencialmente engañosa.

Según estos funcionarios, si bien la AMA reconocía la debilidad de la evidencia sobre cirugías de transición, no había dicho nada equivalente sobre los bloqueadores de la pubertad y las hormonas de sexo cruzado, tratamientos que recomendó como estándar para menores en años anteriores. 

"Por ello, nos preocupa que la AMA siga respaldando el uso de bloqueadores de la pubertad y hormonas de sexo cruzado para tratar la disforia de género en menores. La calidad de la evidencia es la misma que para las cirugías: baja o muy baja."

Los fiscales advirtieron de que la asociación podría haber violado leyes de protección al consumidor, y amenazaron con una posible investigación si la AMA no aclaraba su postura sobre estos tratamientos.

"Por lo tanto, aunque esperamos evitar una investigación formal bajo nuestras leyes de protección al consumidor, sí nos preocupa que la AMA pueda estar violándolas. Según la ley de Alabama, por ejemplo, es ilegal que una organización cause ‘confusión o malentendidos respecto al patrocinio, aprobación o certificación de bienes o servicios’".

Según TFP, un representante de la oficina del fiscal general del estado, que dirigió la carta, declinó comentar si la AMA había cumplido el plazo fijado hasta el 25 de marzo para responder.

La AMA parece contradecirse

En los dos meses posteriores a la publicación del artículo del NYT, la AMA se ha movido entre el silencio, la impugnación y la reiteración, sin lograr una narrativa coherente. Internamente, según documentos y vídeos internos obtenidos por The Free Press, hay discordancia abierta entre distintas facciones de la organización.

El grupo LGBTQ+ interno de la AMA expresó su preocupación en la red de mensajes de la organización, temiendo que la frase sobre la posposición de cirugías hasta la edad adulta significara una revisión de una política que siempre había calificado los tratamientos médicos y quirúrgicos para la disforia de género como "médicamente necesarios" y sin límites de edad explícitos.

Algunos médicos, como el doctor Frank Dowling, psiquiatra de la Stony Brook School of Medicine, acusaron a la dirección de la AMA de haber cedido a presiones políticas de la Administración Trump, llegando incluso a hablar de "hacer daño a adolescentes por beneficio político". 

Por su parte, la doctora Frances Grimstad, ginecóloga pediátrica de Boston Children’s Hospital, calificó el silencio de la junta directiva como una "bofetada" para la comunidad que trabaja en atención de género

¿Quién dijo qué y qué dijo?

En un comunicado de marzo, el presidente de la junta de la AMA, el doctor David Aizuss, afirmó que "aunque algunos medios presentaron esto como un acuerdo con la declaración de la ASPS, esa formulación no provino de la AMA". Aizuss aseguró que la organización había enviado una carta al periódico solicitando "una corrección por su parte para reflejar el lenguaje real que utilizó la AMA".

El propio NYT respondió que "no recibió ninguna solicitud de corregir, aclarar o actualizar" sus artículos por parte de la organización y que la cita procedía de un comunicado oficial de Josh Zembik, director de comunicaciones de la AMA. 

En una reunión interna grabada el 10 de febrero, a la que The Free Press tuvo acceso, el director ejecutivo de la AMA, el doctor John Whyte, afirmó que la junta directiva sí había aprobado la decisión de alinearse públicamente con la ASPS y de recomendar que las cirugías de transición en menores se pospongan hasta la edad adulta. "Fue la posición sobre la que votó la junta", afirmó Whyte, añadiendo que esa recomendación encajaba con la política existente.

Esta contradicción ha alimentado el caos comunicativo. En un mensaje posterior, Aizuss admitió: "Sigue habiendo una discrepancia entre lo que The New York Times afirma que se le dijo y lo que nuestro equipo de comunicaciones sostiene que dijo", y reconoció que, si el portavoz usó la frase "la AMA está de acuerdo con la ASPS", habría sido un error no autorizado. 

"Lamentablemente, [el portavoz] no recuerda si usó esas palabras", agregó. 

El peso de la ambigüedad

La AMA se ha quedado atrapada entre dos fuerzas: por un lado, una comunidad médica que ve en la atención de género una supuesta herramienta crucial para reducir la depresión y el suicidio en adolescentes con disforia de género; y, por otro, una creciente presión política y jurídica que cuestiona la falta de evidencia robusta y la posibilidad de daños irreversibles.

Hoy, la AMA refleja la profunda división de la medicina sobre la transición de género en la infancia: en lugar de liderar el debate, la organización ha terminado encarnando la ambigüedad que muchos pacientes, familias y políticos tratan de evitar. Y mientras la organización estudia nuevas declaraciones, la confusión sigue viva, tanto dentro de sus filas como en el resto del sistema de salud.

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