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ANÁLISIS

Por qué Groenlandia es una cuestión de "seguridad nacional"

La posición estratégica de Groenlandia se sitúa sobre el llamado corredor GIUK, un pasillo marítimo entre la isla, Islandia y el Reino Unido que es esencial para el tránsito de submarinos, buques y tráfico entre el Ártico y el Atlántico abierto. Por ello, Groenlandia se ha convertido en un punto crítico para la seguridad naval y aérea.

Buque de la Armada danesa P572 Lauge Koch en Nuuk

Buque de la Armada danesa P572 Lauge Koch en NuukAFP.

Carlos Dominguez
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Desde su primer mandato, el presidente Trump ha sostenido que Groenlandia es vital para la seguridad nacional de EEUU. En su segundo mandato, al igual que en el caso de los aranceles, ha reiterado esa postura mediante declaraciones públicas contundentes y presión diplomática.

"Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional. Es tan estratégico", reiteró el presidente a los periodistas a bordo del Air Force One el domingo. "Ahora mismo, Groenlandia está llena de barcos rusos y chinos por todas partes", exclamó.

Asimismo, Washington no descartó esta semana la posibilidad de una intervención militar en la isla como una de las "opciones" a disposición de la Administración Trump para hacerse con su control.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó el martes que "el presidente y su equipo están discutiendo varias opciones para cumplir este importante objetivo de política exterior y, por supuesto, el uso del Ejército estadounidense siempre es una opción a disposición del comandante en jefe".

El valor estratégico y militar de Groenlandia

Groenlandia, la isla más grande del mundo, se encuentra en América del Norte, entre el océano Ártico y el océano Atlántico Norte y ocupa una posición clave entre Norteamérica y Europa, con quien mantiene fuertes vínculos históricos, culturales y políticos debido a su relación con Dinamarca.

La posición estratégica de Groenlandia se sitúa sobre el llamado corredor GIUK, un pasillo marítimo entre la isla, Islandia y el Reino Unido que es esencial para el tránsito de submarinos, buques y tráfico entre el Ártico y el Atlántico abierto. Por ello, Groenlandia se ha convertido en un punto crítico para la seguridad naval y aérea.

Donald Trump ha mostrado interés en la isla en parte debido a sus abundantes recursos naturales, pero sobre todo por la preocupación ante la creciente presencia militar rusa en la zona y por los intereses económicos de China en el Ártico.

Justina Budginaite-Froehly, investigadora sénior no residente del Atlantic Council, explicó recientemente al New York Post (NYP) que la "brecha entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido" constituye una vía a través de la cual Rusia puede lanzar, desde sus puertos más septentrionales, submarinos nucleares hacia las aguas cercanas a Europa o a Estados Unidos.

Los submarinos pueden entrar en el Atlántico. Eso representa un enorme peligro para Estados Unidos, para la OTAN y para Europa”, advirtió.

"Rusia está muy interesada en desarrollar la Ruta Marítima", dijo Budginaite-Froehly al NYP. "Y China está participando en ello. Acortaría el tiempo de envío entre Europa y Asia".

"Rusia, por supuesto, solo habla de transporte y comercio civil. Pero no hay duda de que se trata de algo más. Muy rápidamente, puede volverse militar". 

Rusia refuerza su presencia en la península de Kola

Por su parte, la OTAN advirtió en noviembre sobre el aumento de la actividad militar de Rusia en el Ártico, impulsada por la creación de nuevas instalaciones estratégicas. También alertó sobre la mayor implicación de China en la zona, en coordinación con el Kremlin, en un territorio que considera ya una "nueva frontera" entre bloques rivales.

"Vemos una presencia cada vez mayor de Rusia. Rusia está construyendo infraestructura en la península rusa de Kola (junto a Finlandia). Submarinos rusos, así como aeronaves y bombarderos rusos, están volando sobre el Ártico", afirmó el almirante Giuseppe Cavo Dragone, presidente del Comité Militar de la OTAN. De acuerdo al funcionario, China se ha posicionado como aliado de Moscú para aumentar su presencia en la región. 

En una entrevista concedida a The Telegraph, Tore Sandvik, ministro de Defensa de Noruega, declaró a finales de octubre que Oslo había detectado un aumento del desarrollo armamentístico en la península de Kola, donde los rusos tienen su preciada Flota del Norte y parte de su arsenal nuclear.

Rusia está acumulando armas nucleares y submarinos de ataque en el Círculo Polar Ártico mientras se prepara para la guerra con la OTAN, según advirtió Sandvik. También dijo que Vladímir Putin estaba intentando obtener el control naval total de la región ártica para poder bloquear el acceso de los aliados de la OTAN a dos rutas marítimas clave que ayudarían a reabastecer a las fuerzas occidentales en tiempos de guerra.

"Rusia está reforzando su presencia en la península de Kola… donde se encuentra uno de los mayores arsenales de ojivas nucleares del mundo. Estas [las armas nucleares] no solo están apuntadas hacia Noruega, sino también hacia el Reino Unido y, pasando por el Polo, hacia Canadá y Estados Unidos", dijo Sandvik a The Telegraph.

"Somos los ojos y los oídos de la OTAN en esta zona, y vemos que están probando nuevas armas —por ejemplo, misiles hipersónicos— y que están ensayando torpedos de propulsión nuclear y ojivas nucleares", añadió.

Groenlandia: una prioridad para la seguridad nacional

Siete naciones aliadas -Dinamarca, Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia-, tienen territorio en la región del Ártico y la propia OTAN ha elevado su presencia en el área desde hace unos meses.

Sin embargo, debido a la amenaza rusa y dado que Estados Unidos ya opera en Groenlandia instalaciones estratégicas que refuerzan la defensa continental y la vigilancia espacial, la Administración Trump considera la isla una prioridad de seguridad y no un territorio aislado.

Por ejemplo, la base espacial de Pituffikconstruida durante los veranos de 1951 y 1952, es la instalación estadounidense más importante en la isla; funciona todo el año como el puesto norteño del Departamento de Defensa y aloja pistas, hangares y servicios logísticos esenciales para operaciones en el Ártico.

De acuerdo a Space.com, Pituffik alberga al 12.º Escuadrón de Alerta Espacial (12 SWS), responsable de misiones clave como la alerta temprana de misiles y la vigilancia del entorno espacial. Para cumplir estas funciones, la unidad opera de manera continua un radar de matriz en fase, de estado sólido y con doble cara. Según la Fuerza Espacial, la posición estratégica de la base es un elemento esencial para mantener la "superioridad espacial".

Según la visión estratégica de Washington, ejercer un control pleno sobre Groenlandia permitiría a Estados Unidos fortalecer su sistema de monitoreo de misiles procedentes del Ártico ruso y contar con una plataforma clave para el despliegue de futuras generaciones de interceptores.

Vastos recursos naturales 

La isla también posee vastos depósitos de metales y minerales, incluidos el uranio y el grafito, fundamentales para la fabricación de productos de alta tecnología como teléfonos móviles, computadoras, radares, sonares, tubos de rayos X, sistemas de guía militar e imanes de alta resistencia. 

Grandes depósitos de esos minerales de tierras raras se encuentran ahora en China, que recientemente ha restringido su acceso como medida de presión en su disputa arancelaria con Washington. Para la seguridad nacional de EEUU, sería claramente beneficioso dejar de depender del gigante asiático en este ámbito.

Por otra parte, según una evaluación del Servicio Geológico de Estados Unidos, la Provincia de las Cuencas de Rift del Este de Groenlandia contiene aproximadamente (valor medio) 31.400 millones de barriles equivalentes de petróleo (MMBOE) en forma de petróleo, gas natural y líquidos de gas natural.

Una vía militar para blindar la seguridad nacional 

Estados Unidos no tendría problema en ocupar Groenlandia, un territorio helado de aproximadamente 57.000 habitantes donde ya existe presencia militar estadounidense. "Nadie combatirá militarmente a Estados Unidos por el futuro de Groenlandia", afirmó recientemente Stephen Miller, jefe de gabinete adjunto de la Casa Blanca.

​Por su parte, la OTAN intenta mantenerse prudente y al margen. Para el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, resulta inimaginable que se recurra a la fuerza por parte de Estados Unidos. 

Según el responsable de la alianza, Washington y Dinamarca comparten el mismo objetivo: proteger la seguridad del Ártico frente a las ambiciones de Rusia y China, por lo que no existe necesidad de que EEUU anexe un territorio donde ya hay presencia militar estadounidense.

"Los daneses no tendrían ningún problema con que Estados Unidos tenga una presencia más importante que la actual", aseguró Rutte.

​Por el contrario, Dinamarca, que incluye a Groenlandia, forma parte de la alianza militar transatlántica, y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió esta semana que un ataque de Estados Unidos contra otro miembro de la OTAN sería "el fin de todo".
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