ANÁLISIS
Los 'Seditious Six' califican de instrumentalización del FBI la investigación sobre su conducta mientras que la Administración Trump les niega la carta del victimismo
Los cinco legisladores del Partido Azul que no tienen vínculos como miembros de las FFAA denuncian que el Bureau está tratando de citarles para hablar sobre el vídeo en el que llamaban a los militares a desobedecer. El senador Mark Kelly, por su parte, se enfrenta a una investigación del Pentágono por su condición de capitán retirado.

Elissa Slotkin, senadora por Michigan
Cinco de los bautizados por Pete Hegseth como los Seditius Six -congresistas demócratas que lanzaron un vídeo llamando a las tropas a desobedecer las ordenes ilegales de la Administración Trump- calificaron como "instrumentalización de la justicia" la apertura de una investigación por parte del FBI sobre su conducta. El sexto legislador que participó en el mensaje grabado, el senador Mark Kelly, se enfrenta a una investigación del Pentágono debido a su condición de capitán retirado.
Según apuntaron ellos mismos, la senadora Elissa Slotkin y los representantes Chris Deluzio, Maggie Goodlander, Chrissy Houlahan y Jason Crow han constadado intentos del Bureau para tratar de cerrar una cita con ellos.
"Utilizar al FBI como herramienta para intimidar y acosar a los miembros del Congreso"
Tras hacerse pública la información, Deluzio, Goodlander, Houlahan y Crow lanzaron un comunicado conjunto en el que acusaron a Donald Trump de “utilizar al FBI como herramienta para intimidar y acosar a los miembros del Congreso".
En la nota, compartida por ellos en sus cuentas de las redes sociales, los congresistas subrayan que "ningún tipo de intimidación o acoso nos impedirá nunca hacer nuestro trabajo y honrar nuestra Constitución. Hemos jurado apoyar y defender la Constitución de los Estados Unidos. Ese juramento es para toda la vida, y tenemos la intención de cumplirlo. No nos dejaremos intimidar. Nunca abandonaremos el barco".
"Estos no son los EEUU que conozco"
Por su parte, Slotkin -que reconoció durante una entrevista que no había ninguna orden ilegal- también subió a su cuenta de X una publicación en los mismos términos: "El hecho de que el presidente haya ordenado al FBI que nos persiga es precisamente la razón por la que hicimos este vídeo. Él cree en utilizar al gobierno federal como arma contra sus supuestos enemigos y no cree que las leyes se apliquen a él ni a su gabinete. Utiliza el acoso legal como táctica de intimidación para asustar a la gente y que no se atreva a hablar".
Además, la senadora apuntó que "éstos no son los EEUU que conozco y no voy a permitir que esta nueva medida del FBI me impida defender a mi país y nuestra Constitución".
La Administración insiste en aclarar si el contenido del vídeo es "traición"
Desde la Administración Trump, sin embargo, no se dejan impresionar por el victimismo de los congresistas demócratas y apuntan a la gravedad del mensaje lanzado en el vídeo. Es el caso de Stephen Miller, quien se mostró extremadamente contundente en el programa de Jesse Waters de Fox.
Según el jefe adjunto de Gabinete de Donald Trump, se debe investigar a los Seditious Six por "fomentar una insurrección" tal y como se recoge "en el manual de la CIA.
"Ese tipo de lenguaje hace que la gente muera. Pone en peligro la seguridad nacional. Es peligrosamente radicalizadante. Y tiene todas las características de la intención, de la obstinación. Se trata de crear una revolución, sacada directamente del manual de la CIA para fomentar la insurrección desde dentro del ejército y los servicios de inteligencia".
"Se trata de una operación de influencia con motivaciones políticas"
También el secretario de Guerra, el más activo al ser el más implicado por el contenido del vídeo, volvió a insistir en la necesidad de no dejar lo ocurrido impune ni permitir que los demócratas se presenten como víctimas inocentes. Durante el martes mantuvo varios cruces con el senador Kelly en X y quiso explicar qué es lo que está en juego:
"El despreciable vídeo que insta a las tropas del Departamento de Guerra a 'rechazar órdenes ilegales' puede parecer inofensivo para los civiles, pero tiene un peso diferente dentro del ejército. Se trata de una operación de influencia con motivaciones políticas:
☑️ Nunca mencionaba ninguna 'orden ilegal' concreta.
☑️ Creaba ambigüedad en lugar de claridad.
☑️ Utilizaba un lenguaje cuidadosamente redactado y con connotaciones legales.
☑️ Replanteaba sutilmente la obediencia militar en torno a la desconfianza partidista en lugar de los procesos legales establecidos.
En el ejército, la retórica vaga y la ambigüedad socavan la confianza, crean vacilación en la cadena de mando y erosionan la cohesión.
El ejército ya cuenta con procedimientos claros para manejar órdenes ilegales. No necesita que los actores políticos introduzcan dudas en una cadena de mando que ya es clara".