El senador Johnson anuncia que no votará a favor del megaproyecto de ley de Trump: "Aumentará el déficit y la deuda"
El de Wisconsin se convirtió en el primer republicano del Senado en anticipar su negativa a la legislación impulsada por la Cámara de Representantes y el presidente.

Johnson en el Senado/ Andrew Caballero- Reynolds
Ron Johnson se convirtió en el primer republicano del Senado en oponerse públicamente al megaproyecto de ley de Donald Trump. El senador de Wisconsin anunció sus conclusiones en un artículo de opinión publicado en The Wall Street Journal, en el que argumentó que la legislación no ataca lo suficiente la deuda pública, lo que podría llevar a Estados Unidos a un "precipicio".
El artículo se publicó apenas unas horas después de que los republicanos del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara publique los detallas de su reforma fiscal. Johnson no se mostró entusiasmado con sus 389 páginas y pidió que el presidente considera una nueva estrategia para avanzar con la Reconciliación de Presupuesto.
El argumento central del senador republicano es que el proyecto no hace mucho para revertir una tendencia que considera muy dañina para el país: el aumento descontrolado del gasto. Johnson reconoce que no es posible volver a los niveles de gasto de mediados del siglo XX, pero sí afirma que el Congreso podría volver a los niveles previos a la pandemia del 2020.
"Volver a un nivel de gasto razonable anterior a la pandemia es factible. La economía ya no está cerrada a la fuerza. El Congreso debería al menos ser capaz de devolver el gasto a su proporción del PIB en 2019, que ascendería a 6,47 billones de dólares el próximo año fiscal. Esto supondría 838.000 millones de dólares menos que la proyección de gasto actual de la CBO (Oficina de Presupuesto del Congreso) para el año fiscal 2026, de 7,29 billones de dólares. Devolver los desembolsos federales al 20,6% del PIB ahorraría 8,4 billones de dólares en 10 años. Eso es mucho mejor que el mísero objetivo actual de 1,5 billones de dólares", escribió Johnson.
"Es esencial que el Congreso se desvíe de su camino actual. En todos los escenarios que se barajan ahora, la deuda federal sigue disparándose desde su nivel actual de casi 37 billones de dólares. La proyección actual de la CBO añade alrededor de 22 billones de dólares en los próximos 10 años, lo que resultará en una deuda total de aproximadamente 59 billones de dólares -134% del PIB- en 2035", sumó.
A su vez, el senador, quien fue reelecto en 2022 y servirá hasta enero del 2029, criticó duramente el intento actual de bajar el gasto: "Patéticamente, el Congreso está teniendo dificultades para acordar una reducción de incluso $1.5 billones de esa cantidad de 10 años. Eso es un recorte del 1.68%, un poco más que un error de redondeo. Supongo que gran parte de esa minúscula disminución se concentrará al final de los 10 años para los cuales el Congreso está presupuestando ahora, lo que aumenta la probabilidad de que esos ahorros nunca se realicen".
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En concreto, el senador defendió la idea de dividir el proyecto de ley en tres pasos. El primero con las prioridades en materia de defensa y seguridad fronteriza, el segundo con una renovación de los recortes de impuestos sobre la renta incluidos en la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos de 2017 (TJCA) y con disposiciones diseñadas para evitar el impago de la deuda.
Por último, una vez aprobado todo esto, "quedarían suficientes incentivos para abordar las propuestas fiscales del presidente Trump, centradas en los trabajadores y trabajadoras, y las disposiciones sobre impuestos a las empresas, ya vencidas, de su ley tributaria de 2017. También nos daría tiempo para simplificar y racionalizar el código tributario y revisar línea por línea todo el presupuesto federal para descubrir, exponer y eliminar los cientos de miles de millones de dólares de despilfarro".
Esta división de las prioridades del presidente ya había sido impulsada por otros colegas de Johnson, Lindsey Graham (R-SC) y Ted Cruz (R-TX), quienes no pudieron convencer a Trump de que ese era el mejor camino a la hora de intentar avanzar su agenda por el Congreso.
Johnson es el primer senador republicano en anunciar su oposición al proyecto de ley del presidente, quien, como máximo, podría permitirse tres bajas republicanas a la hora de votar. Los otros senadores que están en duda son Susan Collins (R-ME), Josh Hawley (R-MO) y, aunque se espera que su voto también sea negativo, Rand Paul (R-KY).