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ANÁLISIS

Los medios que rechazaron las directrices del Pentágono de Trump accedieron a la censura de la era Obama en Guantánamo

¿Qué es peor? El cuerpo de prensa del Pentágono se alzó en armas contra las nuevas directrices para medios de comunicación propuestas por Hegseth, pero durante años los mismos aceptaron restricciones significativamente mayores en sus reportajes sobre Guantánamo bajo las Administraciones de Obama y Biden.

Imagen de archivo de Guantánamo

Imagen de archivo de GuantánamoBethanie Mitchel/SIPA/Cordon Press.

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John Solomon / Jerry Dunleavy

Decenas de medios de comunicación se negaron a firmar las nuevas directrices de prensa del Pentágono de Trump, argumentando que las normas eran demasiado onerosas. Pero muchas de las mismas organizaciones accedieron a políticas mucho más restrictivas y censoras durante las Administraciones Obama y Trump para cubrir el tribunal de guerra de Guantánamo, Cuba. 

Muchos grandes medios como The Washington PostAssociated Press, Reuters, The New York Times, Fox News, NBC News y CBS News fueron algunos de los que se negaron a firmar las nuevas directrices del Pentágono para los medios de comunicación. Al mismo tiempo, estos medios aceptaron políticas mucho más restrictivas -incluida la censura- para cubrir la Bahía de Guantánamo.

A todos los reporteros que viajaron a Guantánamo, y en particular a la del TimesCarol Rosenberg, quien informó sobre el tribunal de guerra cubano durante muchos años, se les exigió firmar acuerdos severamente restrictivos con los militares antes de permitirles entrar en la base.

A pesar de la oposición de los medios a las nuevas directrices de prensa instituidas por el Departamento de Defensa (ahora llamado Departamento de Guerra o DoW), las restrictivas directrices en la Bahía de Guantánamo han sido firmadas por decenas de reporteros. Se encuentran en vigor desde hace años, e incluyen promesas de no publicar ciertas informaciones sensibles, no entrevistar a ciertos sujetos, permanecer fuera de ciertas áreas, y permitir a responsables militares la censura de fotos y videos. 

Ninguno de aquellos medios replicó, de momento, a las consultas de Just the News.

Tras el período de presentación de solicitudes, el Departamento de Guerra anunció el miércoles una nueva versión del cuerpo de prensa del PentágonoJust the News firmó las nuevas directrices de los medios de comunicación y fue nombrado nuevo miembro del grupo.

"Nos complace anunciar que más de 60 periodistas, que representan un amplio espectro de nuevos medios de comunicación y periodistas independientes, han firmado la política de acceso a los medios del Pentágono y se unirán al nuevo cuerpo de prensa del Pentágono", declaró el portavoz del DoW Sean Parnell, criticando a quienes "optaron por autoexcluirse del Pentágono" en lugar de firmar las nuevas directrices.

Medios rechazan las nuevas directrices

Muchos de los medios miembros de la Asociación de Prensa del Pentágono condenaron las nuevas políticas instituidas por el Secretario de Guerra, Peter Hegseth, que supuestamente están diseñadas para restringir la solicitud de información sensible y clasificada. Las restricciones propuestas incluyen prohibir a los reporteros la entrada en determinadas zonas sin escolta y el acceso a los despachos de los altos mandos militares sin compañía, así como informarles de que los funcionarios militares no deben divulgar información no autorizada.

La actual política de medios de comunicación del Pentágono, que fue distribuida al cuerpo de prensa a principios de octubre, describe una serie de medidas para proteger la información clasificada y otra información no clasificada, pero supuestamente sensible. En ella se dice a los oficiales militares y otros empleados que se "enfrentan a consecuencias potencialmente graves", incluidas sanciones penales, por revelar cualquier información no pública sin autorización.

"Tanto los militares como los empleados civiles del Departamento de Defensa se enfrentan también a posibles responsabilidades penales en virtud del 18 U.S.C. §1905 por divulgación de información confidencial o en virtud de la Ley de Privacidad, 5 U.S.C. §552a, por divulgaciones no autorizadas a sabiendas y deliberadas", se lee en la guía.

La política también dice que los periodistas deben entender que los oficiales militares pueden enfrentarse a consecuencias penales por filtraciones y advierte que no está permitido "solicitar" a ningún empleado que cometa un acto criminal. Otras áreas abordadas son:

  • "Los miembros de los medios de comunicación no están obligados a presentar sus escritos al DoW para su aprobación", pero los reporteros "deben entender que el personal del DoW puede enfrentar consecuencias adversas por divulgaciones no autorizadas".
  • "Cualquier incitación al personal del DoW a cometer actos delictivos no se consideraría actividad protegida por la Primera Enmienda".
  • La política añade que "nada en este documento le obliga a renunciar a ningún derecho constitucional".

La prensa no renuncia a ningún derecho

La sección "Reconocimiento", en la que se pide la firma de los reporteros, dice: "He recibido, leído y comprendido [las directrices]". Esta sección añade, en particular: "Mi firma representa mi reconocimiento y comprensión de dichas políticas y procedimientos del DoW, incluso si no estoy necesariamente de acuerdo con dichas políticas y procedimientos". Esta sección también añade que "la firma de este reconocimiento no supone la renuncia a ningún derecho que pueda tener en virtud de la ley".

Aida Alami escribió esta semana un artículo para la Columbia Journalism Review en el que decía: "La semana pasada, sin embargo, una nueva política de medios entró en vigor en el Pentágono. En ella se exige a los periodistas que firmen que se comprometen a utilizar únicamente material 'cuya divulgación pública haya sido aprobada por un funcionario competente, aunque no esté clasificado'. Los periodistas que se negaron a seguir la línea perdieron sus pases".

En realidad, la política del Pentágono no incluye el lenguaje supuestamente citado por CJR, sino que dice: "La información del DoW debe ser aprobada para su divulgación pública por un funcionario competente antes de que sea divulgada por cualquier miembro militar, empleado civil del DoW, o empleado contratado, incluso si no está clasificada."

CJR no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios.

Comunicaciones internas entre el abogado que representa a la Asociación de Prensa del Pentágono y un funcionario del Pentágono muestran que la asociación y sus aliados plantearon preocupaciones sobre la cláusula de "Entendimiento", pero no las hechas públicas por los medios sobre la Primera Enmienda.

"He recibido una copia de la declaración revisada de la política del Pentágono, en la que se sigue pidiendo a los periodistas que reconozcan su 'comprensión' de la política como condición para recibir un pase de prensa", escribió David Schulz, abogado de la PPA, en un correo electrónico revisado por Just the News.

"Como se explicó anteriormente, este lenguaje es problemático para muchos reporteros porque la discusión de lo que constituye 'solicitar' y otros aspectos de la política están lejos de ser claros", escribió Schulz. "Habíamos entendido que este lenguaje innecesario sería sustituido por un simple acuse de recibo de recibido y leído".

Schulz, profesor de Derecho Floyd Abrams e investigador principal en la Facultad de Derecho de Yale, no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios en la que se le pedía su opinión sobre las directrices para los medios de comunicación en Guantánamo.

Gabe Rottman, vicepresidente de Política del Comité de Reporteros por la Libertad de Prensa, se hizo eco de la misma preocupación. Explicó que a su organización se le hizo creer que a los periodistas sólo se les exigiría firmar un acuse de recibo de una "simple recepción y revisión de la política" en lugar de "la 'comprensión' de la política por parte del firmante", según otro correo electrónico revisado por Just the News.

"También anticipamos que varias organizaciones de noticias seguirán preocupadas por la supuesta distinción legal entre la recepción pasiva de información y la 'solicitud' activa que DoW considera impropia", escribió Rottman.

Rottman no respondió inmediatamente a un pedido para que opine sobre los medios de comunicación que aceptan restricciones en Guantánamo.

Reporteros que durante años aceptaron las políticas restrictivas de Gitmo

Una versión de las directrices militares para la prensa en Guantánamo está fechada en septiembre de 2010, durante el Gobierno de Obama, y parece haber estado en vigor durante muchos años más.

La versión de 2010 decía que "los representantes de los medios de comunicación deben aceptar y firmar las normas básicas para los medios de comunicación adjuntas antes de que se les permita el acceso" a Guantánamo y que "el incumplimiento de estas normas e instrucciones puede dar lugar a la restricción del acceso a GTMO, la expulsión de la instalación y la revocación de las credenciales de prensa". La política también decía que "el incumplimiento de estas normas básicas podría dar lugar a la expulsión permanente del NMR y/o a la retirada de la organización de noticias matriz del acceso futuro a GTMO o a las comisiones militares."

Las directrices decían que "al firmar este documento, el representante de los medios de comunicación (NMR) se compromete a respetar estas restricciones", y pedía a los reporteros que "por favor, firmen lo siguiente, reconociendo que han leído y entendido estas normas básicas y procedimientos, y se comprometen a cumplirlas".

La política sobre medios de comunicación de 2010, en la que, según la Administración de Obama, "la información protegida incluye necesariamente información clasificada", también detallaba una serie de restricciones basadas en el contenido:

  • "En consonancia con las normas básicas para los medios de comunicación que aquí se exponen, el Departamento de Defensa es la única autoridad responsable de la divulgación de toda la información militar contenida en todos los formatos (por ejemplo, audiovisuales, fotografía, gráficos, bocetos, etc.) recogidos o producidos dentro del área de operaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta de Guantánamo".
  • La Información Protegida también incluye (i) información cuya divulgación podría razonablemente causar daños a la seguridad nacional, incluyendo fuentes, métodos o actividades de inteligencia o de aplicación de la ley, o poner en peligro la seguridad física de las personas, y (ii) información sujeta a una orden de protección debidamente emitida por un funcionario autorizado para emitir tales órdenes por ley o reglamento".

Las restricciones de Obama y Biden, en detalle

"Los NMR no publicarán, divulgarán, discutirán públicamente ni compartirán información recopilada en GTMO, o en tránsito hacia o desde GTMO en transporte proporcionado por el DoD (u otras entidades del Gobierno de Estados Unidos), que sea Información Protegida a efectos de estas normas básicas", decía la política.

Además, añadía que "la JTF-GTMO ha designado aspectos de estas operaciones cuya divulgación no está permitida, y se exigirá a los NMR en GTMO, como condición para sus visitas, que salvaguarden esta información, que se considerará Información Operativa Protegida".

Las directrices para los medios de comunicación añadían que "si durante una sesión se divulga inadvertidamente Información Protegida, se insta a los NMR a que respeten cualquier embargo temporal para los medios de comunicación dictado por el juez militar hasta que se resuelva cualquier disputa sobre el estatus de la información".

"Mientras se encuentren en GTMO para asistir a los procedimientos de la comisión militar, y en tránsito hacia y desde GTMO con ese fin, los NMR pueden estar expuestos a aspectos de las operaciones de detención y de la base cuya divulgación debe evitarse por razones de seguridad nacional, protección de la fuerza y cumplimiento de las obligaciones de los tratados internacionales", decían las directrices para los medios de comunicación, y añadían: "La JTF-GTMO ha designado aspectos de estas operaciones cuya divulgación no está permitida, y se exigirá a los NMR en GTMO, como condición para sus visitas, que salvaguarden esta información, que se considerará Información Operacional Protegida".

La política de medios de comunicación prohibía a los reporteros comunicarse con cualquier detenido, y decía que "las entrevistas con otras personas no asociadas con la JTF-GTMO o con los procedimientos de las comisiones militares, incluyendo a cualquier personal cubano, haitiano u otro migrante, están expresamente prohibidas, a menos que sean específicamente aprobadas por el Oficial Comandante."

También imponían enormes restricciones sobre lo que se podía fotografiar -enumerando muchos ejemplos- y permitían a los militares forzar la eliminación de imágenes o videos tomados por los reporteros que se considerasen que infringían las normas.

"Los NMR someterán todas las imágenes fijas y de video tomadas en la JTF-GTMO a una revisión de seguridad", decían las directrices, y añadían: "Se llevará a cabo una revisión de seguridad operativa (OPSEC) de las grabaciones visuales diariamente, según sea necesario, o como mínimo antes de la salida de la JTF-GTMO. Todas las imágenes y videos deberán ser revisados antes de ser cargados en cualquier ordenador portátil y antes de ser liberados".

Las directrices añadían: "Durante la revisión OPSEC, las imágenes que se determine que violan estas reglas básicas serán eliminadas o recortadas para lograr su cumplimiento".

Otra versión de las normas básicas del Ejército para los reporteros parece haber sido instituida en julio de 2021 -durante la Administración Biden- y seguía conteniendo una serie de restricciones.

Los mismos medios de comunicación adhirieron a los poderes de censura de Biden

La versión de 2021 volvía a decir a los reporteros que "deben leer, firmar y presentar las normas básicas para los medios de comunicación del Departamento de Defensa que se adjuntan antes de que se les conceda acceso" a Guantánamo, y que "el incumplimiento de estas normas básicas o de las instrucciones de los escoltas que aplican estas normas puede dar lugar a la restricción del acceso o a la expulsión de la instalación del NMR". La política exigía que los reporteros declararan que "he leído, comprendo y cumpliré las Normas básicas para los medios de comunicación".

La política decía que las normas "se aplican a las entidades de recopilación de noticias/reporterismo que tienen la intención de publicar información obtenida como resultado de visitar" Guantánamo, y que "esto incluye la información que se publicará en los medios de comunicación tradicionales, en línea y en los canales oficiales de medios sociales de un NMR".

"En los casos en que exista una amenaza inmediata para la seguridad operativa, la seguridad nacional o el personal, el acceso del NMR puede ser suspendido por NSGB o el comando patrocinador mientras este proceso está en curso", decía la política. "OSD Public Affairs retiene la autoridad final sobre las acciones relativas a las violaciones de las reglas básicas".

Las normas decían que "en ningún momento durante una visita de los medios de comunicación se permite la comunicación (verbal, escrita o de otro tipo) con un detenido". Las normas también decían que a los reporteros tampoco "se les permite interactuar con un juez militar o con el personal administrativo de la sala". Decía, asimismo, que los reporteros sólo podían hablar con "migrantes" si estaban autorizados por el Departamento de Estado o el Departamento de Seguridad Nacional.

Aparte de un pequeño número de jefes militares en Guantánamo a los que se permitía identificarse individualmente, las normas decían que los reporteros no podían entrevistar a militares sin autorización y no podían atribuir información por nombre sin autorización.

"Durante su estancia en el NSGB, y en tránsito hacia y desde el NSGB, un NMR puede estar expuesto a aspectos de las operaciones del Gobierno de Estados Unidos (USG), cuya divulgación debe evitarse por razones de seguridad nacional, protección de las fuerzas y cumplimiento de las obligaciones de los tratados internacionales. Estos aspectos de las operaciones del Gobierno de EEUU son información protegida", dice la política de medios de comunicación firmada por los periodistas. "La divulgación de dicha información no está permitida y se requerirá un NMR para salvaguardarla de su publicación y difusión pública".

La política añadía: "La Información Protegida incluye información clasificada y operaciones sensibles de la instalación, incluidos los procedimientos de seguridad y las acciones de respuesta a emergencias de las que los NMR puedan ser testigos o tomar parte. La Información Protegida también incluye (i) información cuya divulgación podría esperarse razonablemente que cause daño a la seguridad nacional, incluidas las fuentes, métodos o actividades de inteligencia o de aplicación de la ley; o ponga en peligro la seguridad física de las personas".

La política de medios de comunicación también seguía incluyendo restricciones sobre fotos, videos y grabaciones de audio, afirmando que no se permitiría en los casos "en los que la recopilación suponga un perjuicio para la seguridad nacional, la seguridad operativa o la privacidad de los familiares de la víctima que asistan, los militares fuera de servicio o sus dependientes y los ciudadanos particulares". Las normas incluían docenas de ejemplos sobre lo que los reporteros no podían grabar.

"Los NMR presentarán todas las imágenes fijas, bocetos, imágenes de video obtenidas a través de actividades de recopilación de noticias y destinadas a su publicación, emisión o difusión para revisiones de seguridad operativa y de seguridad de la información", decían las directrices. "Los envíos de NMR para la revisión descrita en el párrafo inmediato deben ser revisados por personal designado antes de subirlos a cualquier aplicación en la nube, u otro dispositivo tecnológico".

Las normas añadían que, antes de que los reporteros abandonaran Guantánamo, los oficiales militares de asuntos públicos "y el personal de seguridad de la información debidamente designado llevarán a cabo una revisión de todas las imágenes fijas, adquiridas por los medios de comunicación durante su estancia en el NSGB, que estén destinadas a ser publicadas en los sitios de medios sociales, publicaciones impresas o emisiones de radio y televisión de los respectivos medios de comunicación".

Las directrices decían que "durante el curso de esta revisión, la información sensible o clasificada será eliminada o recortada por el NMR para lograr el cumplimiento de las normas mientras se encuentren en compañía de los revisores designados del DoD".

Largo historial de quejas de los medios de comunicación sobre la "censura" militar en Guantánamo

Los medios de comunicación se han quejado durante muchos años de las severas restricciones impuestas a los reporteros en Guantánamo, sin embargo continuaron firmándolas para viajar a la isla. 

Cuatro reporteros -entre ellos Rosenberg- fueron vetados brevemente de Guantánamo en 2010, durante el Gobierno de Obama, por informar supuestamente del nombre de un ex interrogador del Ejército después de que el tribunal de guerra hubiera declarado su nombre secreto.

La American Civil Liberties Union calificó la prohibición de "precipitada, draconiana e inconstitucional", y el Pentágono de Obama accedió a levantar la prohibición ese mismo año.

The New York Times informó entonces: "'Carol Rosenberg, a quien se le prohibió junto con otros tres periodistas informar sobre las comisiones militares de Guantánamo después de que identificara a un interrogador del Ejército cuyo nombre ya era público, volverá a cubrir las audiencias la próxima semana', dijo su abogado el viernes. Pero el regreso de Rosenberg está condicionado: 'Tuvo que presentar un reconocimiento por escrito al Departamento de Defensa de que entendía por qué se le había prohibido la entrada, y tuvo que comprometerse a cumplir las normas básicas para los reporteros que cubren los juicios de Guantánamo'".

Las historias desde Gitmo

Un periodista del Huffington Post escribió en 2014 que "las reglas para los reporteros que cubren Guantánamo cambian constantemente, pero los cambios suelen tener que ver con la rotación de personal más que con cambios en la política escrita".

Un reportero de NPR escribió sobre una visita en 2018, bajo una nueva versión de una política de prensa que contaba con la advertencia de que "la divulgación de información clasificada puede someter a los Representantes de los Medios de Noticias (NMR) a enjuiciamiento penal" y que "las imágenes se consideran propiedad del EEUU hasta que hayan sido examinadas y aprobadas para su publicación". El periodista escribió: "Firmé el documento porque quería lo que la comandante [de la Marina] [Anne] Leanos nos había prometido a mí y a otros siete periodistas: la primera visita guiada en seis meses a los campos de prisioneros de Guantánamo".

Añadió al final del artículo: "El agrio final de la visita sugiere que puede haber otro nuevo mensaje para los reporteros que se aventuren a bajar a Guantánamo: no sólo tus fotos pasarán a ser propiedad del Gobierno hasta que pasen la censura militar, también puedes ser disciplinado por el simple hecho de tomarlas".

Rosenberg hizo un reportaje fotográfico interactivo en 2019 para el Times, en el que escribió que, "un viaje de cuatro días puesto en marcha por el Ejército de Estados Unidos, que revisó cada foto para determinar si podía publicarse sin violar las normas de secreto", había mostrado "la base como una mezcla de lo mundano y lo extraordinario".

"Para documentar este viaje, el fotógrafo Doug Mills presentó sus fotos para que fueran revisadas. El Ejército censura las imágenes que considera que pueden amenazar la seguridad, como mostrar cerraduras y cámaras, o atentar contra la intimidad de los detenidos", escribió Rosenberg. "El Sr. Mills tuvo que borrar hasta el 40 por ciento de sus imágenes del centro de detención".

"En un viaje, se permite a los reporteros tomar fotos de las barreras naranjas que rodean la sala del tribunal militar. En otro, los miembros del Ejército podrían borrar cada foto que incluya cualquier parte de una barrera naranja", decía la historia. "Los funcionarios tardaron mucho tiempo en permitir a los reporteros llevar cuadernos encuadernados en espiral a la sala de observación del tribunal, a pesar de que están separados de los detenidos por varias capas de cristal insonorizado".

Reuters envió a un reportero en 2013, que escribió "Me recibieron en el aeropuerto dos sargentos, que serían mis escoltas durante todo el viaje. Aunque técnicamente podía pasear por la base naval sin escolta, hacer fotos en cualquier instalación militar suele llamar la atención, y acabé haciendo todo mi trabajo acompañado por personal de la PAO. Cuando llegué, me informaron de lo que se podía fotografiar y lo que no, y me recordaron que todas las fotografías y videos tenían que ser revisados y aprobados por censores militares. Por lo general, esto tenía lugar al final del día y se denominaba revisión OPSEC (seguridad operativa)", decía el artículo.

Continuaba: "Hay una larga lista de elementos que no se deben fotografiar pero, irónicamente, se me permitió hacer fotos de los carteles de 'PROHIBIDO FOTOGRAFIAR' colocados por todas partes. Cuando mencioné que cada centímetro de la base era fácilmente identificable en Google Earth, todos en la oficina asintieron con la cabeza y suspiraron".

"El martes por la tarde pedí hacer unas cuantas fotos de la valla y de los carteles de 'prohibido fotografiar' en el exterior de Camp Delta, la antigua prisión que ahora alberga la clínica médica para detenidos y las oficinas administrativas", continuaba la historia. "Incluso con mi escolta de la PAO fuimos parados e interrogados por casi todas las personas que pasaban por delante. Nadie podía creer que se me permitiera hacer fotos de las señales o de la valla. La OPSEC está viva y coleando en Camp Delta".

Margot Williams de The Intercept también escribió en 2022 sobre las restricciones a los medios de comunicación en Guantánamo.

Los fotoperiodistas aceptaron hasta la destrucción de imágenes

Williams escribió que "Los vigilantes militares nos acompañan a todas partes en la base. La Seguridad Operativa -OPSEC- incluía revisiones de cada foto tomada cada día. Cuadernos y bolígrafos sólo están permitidos en la galería de visitantes al fondo de la sala del tribunal, donde nos sentamos separados por un cristal de los acusados, los equipos jurídicos y el juez. No se permite dibujar ni garabatear".

Dijo que en noviembre de 2021, "Camp X-Ray estaba ahora fuera de los límites, no se permitían fotos, y tuvimos que acordar que cualquier selfie de la puerta de la frontera no sería publicado o publicado".

Rosenberg escribió para el Times en 2024 sobre un lugar cerca de Camp Justice, el tribunal de guerra de la isla, uno de los pocos lugares donde se permiten fotos.

"Esta imagen puede resultar familiar. Durante años, ha sido la única vista que el Gobierno ha permitido ver del extenso complejo judicial donde los militares llevan casos de crímenes de guerra contra cinco hombres acusados de planear los atentados del 11 de septiembre de 2001, entre otros", dijo Rosenberg, y añadió: "Ahora está prohibido fotografiar en la prisión. Así que esta foto representa el poder que los militares estadounidenses ejercen en el tribunal. El secretismo comienza en el interior, con las agencias federales dirigiendo las decisiones sobre qué audiencias están abiertas al público y qué partes de los documentos están vedadas".

El artículo añadía: "Se prohíbe la fotografía periodística en el tribunal y de los acusados. En su lugar, el Pentágono permite a los fotógrafos tomar imágenes de la zona, y luego los funcionarios de seguridad del complejo deciden cuáles revelan demasiado y deben ser destruidas".

Michelle Shephard escribió para un medio canadiense llamado The Walrus a principios de este año, detallando los muchos años de restricciones a la prensa en Guantánamo, diciendo: "Fui una de los cuatro periodistas a los que el Pentágono prohibió la entrada en 2010, y luego me permitieron volver tras una protesta de que la Administración de Barack Obama estaba amordazando a los medios de comunicación. He asistido a clases de spinning con los marines [sic], he patrullado con los guardacostas [sic] y he discutido con los oficiales de asuntos públicos hasta altas horas de la madrugada contra la censura de fotos que tomé de una protesta de detenidos uigures".

A pesar de estas quejas, todos estos periodistas y medios habrán tenido que firmar directrices restrictivas para poder cubrir los tejemanejes de Guantánamo, renunciando a sus derechos de la Primera Enmienda ante el Pentágono de los Gobiernos Obama y Biden.

Jerry Dunleavy, corresponsal jefe de investigación en Just The News.

John Solomon,
 director de Just the News y galardonado periodista de investigación, autor y empresario de medios digitales.

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