Hegseth corta de facto las interacciones entre el personal del Pentágono y el Congreso salvo previa autorización
La orden para interactuar con el poder legislativo es clara: canalizar “con efecto inmediato” cualquier gestión mediante la Oficina de Asuntos Legislativos.

Pete Hegseth en el Pentágono en una imagen de archivo
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, prácticamente cortó de facto todas las interacciones entre el personal del Pentágono y el Congreso salvo previa autorización o canalización por el canal oficial del Departamento de Guerra (DoW).
Según un memorando interno de cinco páginas obtenido por NBC News, fechado el 15 de octubre y firmado por el secretario de Guerra y el subsecretario adjunto Steve Feinberg, salvo la oficina del inspector general, todo el personal deberá obtener autorización previa para comunicarse con legisladores, asesores y otros funcionarios electos.
La orden para interactuar con el poder legislativo es clara: canalizar “con efecto inmediato” cualquier gestión mediante la Oficina de Asuntos Legislativos.
La instrucción —cuya autenticidad fue confirmada por un funcionario del DoW a NBC— alcanza incluso al presidente del Estado Mayor Conjunto.
El texto ordena directamente al personal que coordine todas las actividades de asuntos legislativos a través de la oficina competente y advierte: “Las interacciones no autorizadas con el Congreso por parte de personal del DoW que actúe en su capacidad oficial, por bien intencionadas que sean, pueden socavar prioridades a nivel departamental críticas para alcanzar nuestros objetivos legislativos”.
Los jefes del Pentágono explican que la directiva apunta a lograr los objetivos legislativos del DoW.
Sociedad
El Pentágono enfrenta una rebelión de los principales medios por sus nuevas normas de prensa
Diane Hernández
El cambio rompe en gran medida con la práctica común, donde numerosas agencias gestionan de forma autónoma sus vínculos con el Congreso. El memorando se suscribe, además, en una estrategia más amplia de centralización del mensaje que Hegseth ha impulsado desde el Pentágono.
La semana pasada, decenas de reporteros devolvieron sus credenciales y abandonaron el edificio del Pentágono después de que la mayoría de los medios se negara a firmar unas restricciones que, según denunciaron, amenazaban con consecuencias a quienes publicaran información no aprobada previamente por el secretario de Guerra, aunque no fuera clasificada.
Hasta ahora, cinco grandes cadenas ya han anunciado que no suscribirán la nueva política de prensa.
Las reacciones desde el Congreso no tardaron. El senador Jack Reed (demócrata de Rhode Island), el miembro de mayor rango de su partido en el Comité de Servicios Armados del Senado, acusó a Hegseth y a su equipo de estar temerle a “la verdad” y calificó el memorando de “sintomático” de “la paranoia que emana del Departamento de Guerra”.
“No queremos abogados, no queremos prensa, no queremos a nadie del Congreso”, dijo de manera irónica. “Y, como resultado, creo que se están posicionando— hacemos lo que queremos, nadie nos controla. La prensa no, el Congreso no, los tribunales, bueno, eso será dentro de unos años. Así que es un desarrollo desalentador”.
Por su parte, el presidente del comité, Roger Wicker (republicano por Misisipi), no se ha pronunciado sobre el memorando.