¿Por qué el diésel es un problema económico mucho mayor que la gasolina desde que estalló la guerra con irán?
Si bien los titulares de la prensa mundial están acaparados por los precios de la gasolina, los expertos coinciden en que lo que verdaderamente mueve la economía global es el diésel. Y luce complicado que recupere su valor por galón previo a la guerra pronto.

El 14 de abril, en el exterior de una gasolinera Shell en West Hollywood, precios de gasolina y diésel
Desde que estalló la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel los precios del petróleo y sus derivados subieron considerablemente en todo el planeta, provocando, por gravedad, un alza del coste de la vida. No obstante, a pesar de que los titulares de la prensa se enfocan mayormente en los precios de la gasolina, los expertos tienen claro que lo que verdaderamente está afectando la economía global no es otra cosa que el diésel, cuyo precio aumentó considerablemente más que la gasolina y difícilmente se recuperará su valor previo a la guerra, incluso con un rápido acuerdo de paz.
Un reportaje del New York Times abordó el problema entrevistando a expertos que describieron la razón del porqué el diésel está sacudiendo la economía global desde sus cimientos.
Desde que comenzó el conflicto con al régimen iraní el pasado 28 de febrero (menos de un mes), el precio promedio del galón de diésel en Estados Unidos ha subido aproximadamente un 45%, mientras que la gasolina ha subido alrededor de un 35%. La Administración de Información Energética del Gobierno federal tiene estimaciones que empeoran el panorama, pues detallaron que el diésel podría alcanzar un promedio de 5,80 dólares por galón este mes, frente a los 4,30 dólares de la gasolina.
La brecha, explicaron los expertos, se debe a que estos dos combustibles, aunque son derivados del petróleo crudo, no son intercambiables ni tienen los mismos usos. Por lo general, la gasolina es utilizada para propulsar autos de pasajeros, mientras que el diésel se usa para mover camiones grandes, tractores, los barcos, los trenes y la maquinaria pesada de construcción; siendo el motor que mueve el negocio del transporte global.
Es decir, mientras el precio de la gasolina afecta el bolsillo del ciudadano cotidiano de manera directa, el diésel lo hace lo propio de forma más considerable, pero de forma indirecta, pues es el combustible que mueve los alimentos desde las granjas hasta los supermercados, los materiales de construcción desde las fabricantes hasta las obras, y los productos importados desde los puertos hasta las bodegas.
“Es el diésel el que realmente hace funcionar la economía", explicó Joe DeLaura, estratega global de energía en Rabobank, al NYT.
¿Y por qué subió más que la gasolina?
Mientras la gasolina está mejor abastecida en Estados Unidos, el diésel es un producto mucho más complejo para el país. Los países del Golfo Pérsico no solo producen petróleo, sino que producen un tipo de crudo prácticamente ideal para fabricar diésel y combustible para aviones (otro tipo de combustible que enfrenta serios problemas de escasez).
Antes de la guerra, esos países exportaban grandes cantidades de ambos productos al resto del mundo, pero con el conflicto, esas exportaciones disminuyeron brutalmente o directamente se derrumbaron.
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"Se ha perdido ese suministro en un mercado que ya estaba ajustado, y no hay forma de reemplazarlo", dijo al NYT Jason Gabelman, analista del banco de inversión TD Cowen.
"Por eso el diésel se más que duplica, mientras que la gasolina sube básicamente en paralelo con el crudo", recalcó DeLaura. "Hay escasez de diésel, escasez de combustible para aviones, escasez de fueloil. La gasolina está relativamente bien abastecida”.
"EEUU puede producir bastante, pero no podemos abastecer de combustible al mundo", sentenció.
Para complicar la situación aún más, China —que tiene refinerías con capacidad para suplir parte del déficit que dejó Medio Oriente— decidió al inicio de la guerra restringir sus exportaciones de combustible para proteger su propio abastecimiento interno. A todo esto, el abundante petróleo que se produce Texas o Nuevo México está mejor diseñado para fabricar gasolina.
Las refinerías tampoco pueden resolver el problema de un día para otro. Cambiar la proporción de diésel y gasolina que produce una refinería requiere inversiones millonarias y una suma considerable de tiempo y paciencia, dos elementos intangibles que no abundan en el mundo moderno. "No se puede doblar la ciencia lo suficiente como para obtener todo diésel de una refinería", dijo también al NYT Patrick De Haan, analista de GasBuddy.
Otra diferencia notoria entre la gasolina y el diésel es que los usuarios de ambos combustibles son muy opuestos. Mientras que un ciudadano puede elegir un día el transporte público para ir a su trabajo, el transportista o agricultor no puede desprenderse el diésel. Por ello, la demanda de este último, en términos económicos es mucho más rígida.
¿Bajará pronto? Spoiler: no
Imaginando un escenario favorable donde se firma rápido un acuerdo de paz y se acuerda reabrir el Estrecho de Ormuz para el tráfico marítimo, los precios de la energía comenzarán seguramente a ceder. Pero, aun así, los expertos advierten que el diésel tardará más en normalizarse que la gasolina, porque el suministro fue perturbado de forma más profunda y porque distribuirlo hasta cada rincón que lo necesita es logísticamente más complejo.
Un dato relativamente alentador es que los precios bajaron modestamente en la última semana ante las expectativas de un acuerdo de paz. No obstante, mientras el Estrecho de Ormuz permanezca bloqueado, el motor real de la economía global seguirá pagando el precio más alto de esta guerra y, por ende, el bolsillo del ciudadano común será tremendamente afectado por el aumento de los precios.