El petróleo se disparó este fin de semana: Trump, Irán y Ormuz llevan al mercado al límite
La incertidumbre de la guerra en el Golfo Pérsico mantiene en vilo a los mercados.

Imagen referencial.
Los precios del petróleo volvieron a dispararse este fin de semana, reflejando la creciente incertidumbre global ante el rumbo de la guerra de Estados Unidos con Irán.
La aproximación de Washington al conflicto, que en los últimos días ha combinado advertencias militares con promesas de negociación, ocasionó que los mercados energéticos reaccionen con cautela e incluso nerviosismo, ante una posible alteración profunda del suministro mundial de energía.
El crudo Brent, que funciona como referencia internacional, superó nuevamente los 110 dólares por barril al abrir los mercados este domingo, mientras que el petróleo estadounidense rebasó los 114 dólares, según datos reportados por Axios.
En el centro de la crisis se encuentra el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transitaba aproximadamente el 20% del petróleo global antes del inicio de la guerra. Hoy, ese flujo está prácticamente paralizado.
El presidente Donald Trump ha elevado el tono en los últimos días. En un mensaje en Truth Social publicado este domingo, advirtió que Irán “vivirá en el infierno” si no reabre el estrecho antes del martes, amenazando con bombardear infraestructuras clave como plantas eléctricas y puentes.
Al mismo tiempo, aseguró a Axios que Estados Unidos mantiene “negociaciones profundas” con Teherán. Esta dualidad es lo que mantiene en vilo a los mercados.
El efecto de la ambivalencia en los precios del petróleo
Según el New York Times, los operadores petroleros han comenzado a mostrarse escépticos frente a los anuncios del presidente Trump. Si en un inicio cualquier señal de distensión provocaba caídas inmediatas en el precio del crudo, hoy esas mismas declaraciones tienen un efecto mucho más limitado, explican los expertos.
Cada vez que el presidente anuncia pausas en los ataques o posibles avances diplomáticos, los precios bajan brevemente, pero luego se recuperan con rapidez, porque sobre el terreno la guerra continúa y las rutas energéticas siguen comprometidas.
“Mientras los precios sigan subiendo, el presidente Trump continuará protegiendo esta campaña militar publicando titulares que intenten contener el mercado”, explicó Adam Kobeissi, analista financiero citado por el New York Times.
El problema para la Casa Blanca es que esa estrategia parece estar perdiendo efectividad. Los inversores ya no reaccionan con la misma confianza a los mensajes optimistas, especialmente cuando se contradicen con amenazas de escalada militar en cuestión de horas.
A esto se suma el impacto material que el conflicto podría tener sobre la oferta global y que significaría una realidad difícil de ignorar. De acuerdo con estimaciones de TD Securities citadas por CNBC, el mundo podría perder cerca de 1.000 millones de barriles de petróleo hacia finales de mes, incluyendo crudo y productos refinados.
Otras proyecciones, como las de Rapidan Energy, calculan pérdidas de más de 600 millones de barriles para finales de junio, incluso considerando medidas de mitigación.
La situación se agrava por los ataques a infraestructuras energéticas en la región. Instalaciones en Kuwait y Bahréin han sido blanco de drones en los últimos días, mientras que Israel atacó el mayor complejo petroquímico de Irán en Mahshahr. Cada uno de estos eventos añade presión sobre un sistema ya al límite.
En paralelo, la OPEP+ intenta responder. Ocho de sus miembros acordaron aumentar la producción en más de 200.000 barriles diarios a partir de mayo. Sin embargo, explica Axios, no está claro cómo llegará ese petróleo al mercado si el estrecho de Ormuz sigue bloqueado.
El impacto ya se siente en el bolsillo de los consumidores estadounidenses. El precio promedio de la gasolina ha subido a más de $4,10 dólares por galón, según la AAA, un aumento significativo en cuestión de semanas.
Con este panorama, el mercado parece haber entrado en una nueva fase menos reactiva a las palabras y más atenta a los hechos. Ante esta realidad, el presidente Trump tiene previsto ofrecer una rueda de prensa este 6 de abril.
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