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Sin Melania ni Vance, Trump regresa a la Cena de Corresponsales y homenajea al oficial que enfrentó al hombre armado que abrió fuego en abril

La reprogramación trajo consigo una cena notoriamente más chica y con seguridad reforzada. Según diversos informes, unos 700 invitados llegaron al Waldorf Astoria, frente a los 2.600 que solían llenar el salón del Hilton. Desaparecieron la alfombra roja y la hora del cóctel, y se sumaron pulseras, códigos QR individuales y detectores de metales estilo aeropuerto.

Donald Trump habla durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca

Donald Trump habla durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa BlancaAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El presidente Donald Trump encabezó este viernes la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en el hotel Waldorf Astoria de Washington, su primer discurso ante el evento como mandatario y el primero desde que un hombre armado interrumpiera la edición original el pasado 25 de abril.

La cena de abril, celebrada entonces en el Washington Hilton, se vio interrumpida cuando el sospechoso Cole Allen intentó forzar un puesto de control de seguridad y abrió fuego cerca del salón principal. El episodio obligó al Servicio Secreto a evacuar a Trump, a la entonces presente primera dama Melania Trump y a varios altos funcionarios del Gobierno federal, mientras periodistas e invitados se refugiaban bajo las mesas. Allen fue acusado de intento de magnicidio, dos delitos vinculados a armas de fuego y agresión, y permanece bajo custodia federal a la espera de juicio.

"Como dije hace tres meses, el show debe continuar," afirmó Trump al abrir su discurso. "Estábamos entre bambalinas y los dos queríamos simplemente que siguiera. Fueran las 2:00 o las 3:00 de la madrugada, no importaba. Pero al final tuvo más sentido hacerlo como lo estamos haciendo ahora”.

La reprogramación trajo consigo una cena notoriamente más chica y con seguridad reforzada. Según diversos informes, unos 700 invitados llegaron al Waldorf Astoria, frente a los 2.600 que solían llenar el salón del Hilton. Desaparecieron la alfombra roja y la hora del cóctel, y se sumaron pulseras, códigos QR individuales y detectores de metales estilo aeropuerto. Melania Trump y el vicepresidente JD Vance, ambos presentes en abril, no asistieron esta vez al evento. Entre los funcionarios que sí estuvieron figuraron la secretaria de prensa Karoline Leavitt, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y el secretario de Comercio, Howard Lutnick.

Weijia Jiang, corresponsal de CBS y presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA), abrió la velada agradeciendo a Trump su respaldo para reprogramar el evento y recordando la reacción de sus colegas periodistas la noche del ataque. "Llegaron como invitados, pero en cuestión de minutos se pusieron a trabajar", dijo.

Ya en el escenario, Trump dedicó buena parte de su discurso a homenajear al Servicio Secreto y, en particular, al oficial Víctor Gonzales, quien confrontó al presunto tirador en abril y fue alcanzado en el pecho, herida que su chaleco antibalas logró contener.

"No hay mejor ejemplo de eso que el oficial Víctor Gonzales”, dijo el presidente. "Así que, al oficial Gonzales, al Servicio Secreto, a la Policía Metropolitana, a las fuerzas del orden en general, e incluso a todos los militares que nos rodean esta noche en esta sala, los saludamos y les agradecemos con todo el corazón”.

Inmediatamente, el salón completo se puso de pie para aplaudir.

El tono del discurso, sin embargo, no fue tan solemne. Trump provocó una de las mayores carcajadas de la noche al bromear con que Kennedy Jr. había sido el responsable de conseguir la carne para el menú de la cena.

"Quiero que todos sepan que Bobby Kennedy, que está aquí mismo, atropelló personalmente a la vaca con su auto”, dijo Trump. "Y la cortó y la trajo hasta acá para que ustedes coman esta noche”. Después siguió bromeando: "Bobby también sugirió un aperitivo con su corte favorito de mapache atropellado. Pero ahí sí pusimos un límite (…) Le dijimos: 'No, eso no lo vamos a hacer'”.

El presidente también se dirigió directamente al cuerpo de prensa presente en la sala, con una mezcla de elogio e ironía, fiel a su estilo.

"Este lugar es realmente el grupo más grande de gente con síndrome de derangement de Trump jamás reunido de una sola vez, sospecho," lanzó entre risas. "Algunos de ustedes tienen suerte de que nuestra última cena se haya cortado antes de tiempo, porque yo había traído algo que posiblemente les iba a decir. Se los digo, tenía algo preparado para ir contra ustedes”.

Luego, sobre su propia vocera, bromeó: "Ella puede ser dura, pero a veces no tiene otra opción. Karoline tiene uno de los trabajos más difíciles de la Casa Blanca, tiene que lidiar con todos ustedes, todo el tiempo, ¡y pueden ser muy complicados!".

Pese al humor, Trump también tuvo palabras de reconocimiento para los periodistas presentes: "Respeto a la mayoría de ellos. Debo decir que hacen un gran trabajo, un trabajo increíble, y es un honor”.

La noche incluyó además la entrega de premios propios de la WHCA. El fotógrafo Andrew Harnik, de Getty Images, se llevó el galardón a la "Excelencia en la Cobertura Informativa Presidencial" por una imagen tomada en noviembre de 2025, cuando un visitante se desvaneció en el Despacho Oval durante un evento sobre precios de medicamentos. Las cámaras de C-SPAN captaron a Trump riendo al enterarse del premio.

En el menú de la cena, que comenzó a las 7 p.m. en lugar de las 8 p.m. habituales, hubo ensalada de burrata de entrada, seguida de bife, langosta, espárragos blancos y papas, y macarons de postre. El cierre de la velada quedó a cargo del mentalista Oz Pearlman, la misma atracción que estaba actuando cuando estallaron los disparos en abril y que esta vez sí pudo completar su número.

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