Voz media US Voz.us

Aceleran las pruebas con moscas transgénicas para frenar una plaga que amenaza al ganado

El Departamento de Agricultura ensayará en Panamá una nueva generación de moscas estériles modificadas genéticamente para combatir al gusano barrenador del Nuevo Mundo, un parásito que reapareció en Texas por primera vez en décadas y que podría provocar pérdidas millonarias si continúa expandiéndose.

Moscas sobre el ganado (Imagen de archivo)

Moscas sobre el ganado (Imagen de archivo)dpa Picture-Alliance via AFP

Diane Hernández
Publicado por

El país dio un paso clave en su estrategia para contener el avance del gusano barrenador del Nuevo Mundo (New World Screwworm), una de las plagas más destructivas para la ganadería del continente. Científicos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) comenzarán las primeras pruebas al aire libre de una mosca genéticamente modificada, diseñada para producir únicamente machos estériles capaces de reducir drásticamente la reproducción del parásito.

El proyecto, denominado NovoFly, representa uno de los desarrollos biotecnológicos más ambiciosos impulsados por el USDA y podría convertirse en el primer insecto modificado genéticamente autorizado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para su uso en Estados Unidos. La agencia publicó en junio una propuesta favorable para su registro, aunque aún debe completar el proceso regulatorio.

Una amenaza que volvió a cruzar la frontera

La urgencia responde al regreso del gusano barrenador a territorio estadounidense. En junio, el USDA confirmó los primeros casos en Texas en varias décadas, después de que la plaga avanzara progresivamente desde Centroamérica y México. El parásito ya había obligado al país a desplegar un amplio operativo sanitario para evitar una expansión hacia otros estados ganaderos.

La mosca barrenadora representa un riesgo excepcional porque no se alimenta de animales muertos, sino de tejido vivo.

Las hembras depositan sus huevos en heridas abiertas o en mucosas de animales de sangre caliente. Cuando las larvas eclosionan, perforan la carne viva mediante potentes mandíbulas, provocando lesiones profundas, infecciones severas e incluso la muerte del animal si no recibe tratamiento oportuno. También puede afectar, aunque en casos poco frecuentes, a mascotas, fauna silvestre e incluso seres humanos.

Según estimaciones citadas por Reuters, un brote extendido podría generar pérdidas superiores a 1.000 millones de dólares únicamente para la industria ganadera de Texas, además de afectar la producción de carne y elevar los costos sanitarios en otras regiones del país.

La técnica que ya funcionó... pero ahora resulta insuficiente

Durante décadas, la principal herramienta para erradicar la plaga fue la llamada Técnica del Insecto Estéril (SIT).

El método consiste en criar millones de moscas macho, esterilizarlas mediante radiación y liberarlas en grandes cantidades. Como las hembras silvestres normalmente se aparean una sola vez durante su vida, si lo hacen con un macho estéril no producirán descendencia, lo que provoca una reducción gradual de la población hasta su desaparición.

Gracias a esta estrategia, Estados Unidos logró erradicar el gusano barrenador en 1966, convirtiéndose en uno de los mayores éxitos históricos del control biológico de plagas.

Actualmente, la única planta plenamente operativa dedicada a producir estas moscas estériles se encuentra en Pacora, Panamá, administrada conjuntamente por el USDA y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario panameño a través de la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención de la Mosca Barrenadora (COPEG). Allí se producen alrededor de 100 millones de moscas estériles por semana.

Sin embargo, la propagación del insecto por México ha cambiado completamente el escenario.

Los especialistas del USDA calculan que ahora se necesitan al menos 500 millones de moscas estériles cada semana para volver a empujar la plaga hacia el Tapón del Darién, la barrera natural entre Panamá y Colombia donde históricamente se había contenido su avance.

¿Qué cambia con NovoFly?

La principal innovación de NovoFly es que está diseñada para producir únicamente machos.

En la producción convencional nacen tanto machos como hembras. Estas últimas no contribuyen al control de la plaga y, además, separarlas resulta complejo y costoso.

Al eliminar prácticamente la producción de hembras, el USDA espera duplicar casi de inmediato la cantidad de machos estériles disponibles sin necesidad de ampliar proporcionalmente la infraestructura de cría.

Las nuevas moscas también serán esterilizadas mediante radiación antes de ser liberadas, igual que ocurre con las cepas utilizadas actualmente.

Las primeras pruebas se realizarán en Panamá

Antes de cualquier liberación a gran escala, NovoFly deberá superar una serie de ensayos de bioseguridad.

​La primera fase contempla mantener los insectos en jaulas de malla expuestas a las condiciones climáticas de Panamá, con el objetivo de evaluar su supervivencia fuera del laboratorio.

​Si esos resultados son satisfactorios, los investigadores iniciarán pruebas en un rancho cercano, donde liberarán alrededor de 50.000 moscas cada pocos días, identificadas mediante tintes fluorescentes visibles con luz ultravioleta para seguir sus desplazamientos y capacidad de apareamiento.

​Los científicos reconocen que el éxito no está garantizado.

​Uno de los principales interrogantes es si los machos modificados genéticamente serán suficientemente fuertes y competitivos para encontrar y fecundar a las hembras silvestres.

Texas, México y Panamá preparan una nueva red de producción

Mientras avanzan las pruebas, el USDA continúa ampliando su infraestructura.

Además de la planta panameña, ya entró en funcionamiento una instalación renovada en Metapa, México, con capacidad proyectada para producir otros 100 millones de moscas semanales. Paralelamente, Estados Unidos construye una gran planta de producción en Moore Air Base, Texas, diseñada para fabricar hasta 300 millones de moscas estériles por semana cuando entre en operación.

Las autoridades consideran que, una vez operativas las tres instalaciones, el sistema podría acercarse nuevamente al volumen de producción que permitió erradicar la plaga durante la segunda mitad del siglo XX.

Una apuesta biotecnológica con implicaciones para la seguridad alimentaria

El USDA también anunció recientemente 105 millones de dólares en financiación para 40 proyectos destinados a fortalecer la detección, el control y la respuesta frente al gusano barrenador, dentro de una estrategia nacional para proteger la producción agropecuaria estadounidense.

Aunque los especialistas advierten que probablemente será necesario más de un año para controlar completamente el brote incluso si NovoFly demuestra ser eficaz, consideran que la nueva tecnología podría acelerar significativamente la erradicación de una plaga que amenaza no solo al ganado, sino la tranquilidad de los ciudadanos dedicados a este importante sector de la economía. 

tracking