Pam Bondi se mudó a una vivienda militar tras amenazas de cárteles luego de la captura de Maduro
La fiscal general abandonó un apartamento en la capital durante el último mes después de que autoridades federales alertaran a su equipo sobre un aumento de amenazas en su contra.

Pam Bondi en Washington DC en una imagen de archivo
La fiscal general Pam Bondi se trasladó discretamente a una vivienda de una base militar en el área de Washington tras recibir amenazas de cárteles del narcotráfico y de los críticos de su manejo del caso Jeffrey Epstein, según reportó el New York Times.
De acuerdo con el informe, Bondi abandonó un apartamento en la capital durante el último mes después de que autoridades federales alertaran a su equipo sobre un aumento de amenazas en su contra.
Entre los factores que habrían intensificado los riesgos se encuentra la captura del exdictador venezolano Nicolás Maduro en enero, una operación militar estadounidense que terminó con su traslado a territorio estadounidense para enfrentar cargos por narcoterrorismo.
Un funcionario con conocimiento directo de la situación indicó al NYT que, tras ese operativo, se registró un incremento de amenazas, incluidas advertencias vinculadas a redes del crimen organizado.
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La mudanza convierte a Bondi en la última funcionaria de la Administración Trump en instalarse en viviendas militares altamente protegidas en o cerca de Washington.
Según el NYT, otros altos cargos que también se han trasladado a instalaciones similares incluyen al secretario de Estado Marco Rubio, el asesor presidencial Stephen Miller, el secretario de Defensa Pete Hegseth y la secretaria de Seguridad Nacional saliente Kristi Noem.
Estas residencias se encuentran dentro de bases militares con altos niveles de seguridad, utilizadas ocasionalmente para proteger a funcionarios de alto rango frente a amenazas provenientes de criminales, adversarios extranjeros o manifestantes.
Aunque el uso de viviendas militares por parte de altos funcionarios civiles tiene precedentes, analistas señalan que la actual administración ha recurrido a estas instalaciones con mayor frecuencia para proteger a figuras clave de su agenda política y de seguridad.