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Rubio lanza su pronóstico más contundente sobre Cuba: "Tendrá un futuro muy diferente"

El secretario de Estado aseguró que Washington considera al país caribeño una prioridad de seguridad nacional y dijo estar “convencido” de que la isla entrará en una "senda irreversible" de transformación antes de enero de 2029.

Marco Rubio durante un viaje a Medio Oriente/ Eric Lee

Marco Rubio durante un viaje a Medio Oriente/ Eric LeeAFP

Diane Hernández
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El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que espera que Cuba haya emprendido un proceso de transformación irreversible antes de que concluya el segundo mandato del presidente Donald Trump, el 20 de enero de 2029.

"Estoy convencido de que Cuba, antes de que termine este Gobierno, estará en una senda irreversible hacia un futuro muy diferente", afirmó Rubio durante una entrevista difundida por The Katie Miller Podcast.

El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo, sin embargo, que una eventual transformación de la isla no ocurriría de forma inmediata y puso como referencia las transiciones experimentadas por los países de Europa del Este después del comunismo.

"No se puede tener algo en pie durante 70 años —que echa raíces— y luego pensar que, de la noche a la mañana, se va a arrancar todo de raíz y a plantar algo completamente nuevo", explicó.

Según Rubio, algunos de los países de Europa del Este necesitaron "entre tres y cinco años" para consolidar sus respectivos procesos de transformación.

"Cuba es sin duda una prioridad"

Rubio situó además la política hacia la isla dentro de los intereses estratégicos de Washington y no únicamente como una cuestión vinculada a su historia familiar.

"Cuba es sin duda una prioridad para nosotros porque redunda en nuestro interés nacional", afirmó.

El secretario de Estado consideró favorable para Estados Unidos la existencia de una Cuba "segura, estable y alineada" con Washington.

Las declaraciones profundizan una posición que Rubio ya había expresado públicamente durante los últimos meses. En febrero, durante una comparecencia oficial en Saint Kitts y Nevis, sostuvo que el statu quo cubano era "insostenible" y afirmó que la isla necesitaba "cambiar dramáticamente", tanto en el ámbito económico como eventualmente en el político.

En aquella intervención, publicada íntegramente por el Departamento de Estado, Rubio dijo que Washington estaría dispuesto a ayudar si las autoridades cubanas impulsaban reformas que ampliaran "el espacio para la libertad económica y, eventualmente, política" de los ciudadanos.

Washington apunta al modelo económico y al poder de GAESA

La Administración Trump ha centrado buena parte de sus críticas en la estructura económica de la isla y, particularmente, en el papel de GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas del régimen cubano.

Rubio ha argumentado ante el Congreso que una parte fundamental de la economía cubana se encuentra bajo el control de ese entramado militar y ha sostenido que la isla necesita reformas "sistémicas y serias" para evitar continuar deteriorándose.

En febrero, el secretario de Estado afirmó además que la actual crisis cubana está vinculada a un modelo económico que calificó de 'no funcional' y recordó que durante décadas La Habana dependió de subsidios externos, primero de la Unión Soviética y posteriormente del petróleo proporcionado por Venezuela.

Rubio señaló entonces que la crisis del sistema eléctrico cubano ya existía antes de los recientes cambios políticos en Venezuela y responsabilizó de la situación a décadas de decisiones económicas del régimen.

Rubio descarta que la presión sobre La Habana sea temporal

Las nuevas declaraciones del secretario de Estado también buscan enviar un mensaje político a La Habana: Washington no contempla la actual estrategia hacia Cuba como una medida de corto plazo.

Según Rubio, el régimen cubano no debería confiar en que la presión desaparezca simplemente esperando el final del Gobierno de Trump. El funcionario considera que Cuba atraviesa un momento especialmente delicado por la combinación de su crisis interna y el debilitamiento de los apoyos externos que históricamente permitieron sostener su economía.

La posición coincide con sus declaraciones oficiales de febrero, cuando afirmó que el sistema cubano se encontraba ante una situación "insostenible" y que las autoridades tenían dos caminos: realizar reformas profundas o mantener un modelo que, en su opinión, continuará produciendo deterioro económico y sufrimiento para la población.

Washington ha señalado al mismo tiempo que algunas excepciones de su política de presión buscan favorecer directamente al sector privado cubano, evitando que los recursos terminen en manos del Gobierno o de empresas vinculadas a GAESA. Rubio explicó que Estados Unidos podría autorizar determinadas operaciones con empresarios privados, pero advirtió que las licencias serían retiradas si se detectaba un desvío de esos recursos hacia entidades militares o estatales.

La crisis energética, telón de fondo

Las declaraciones se producen en medio de una prolongada crisis energética en Cuba, caracterizada por déficits de generación, averías en las centrales termoeléctricas y apagones prolongados.

​La propia Unión Eléctrica (UNE) publica diariamente previsiones sobre la disponibilidad y la demanda del Sistema Eléctrico Nacional y reconoce desde hace meses afectaciones provocadas por la falta de capacidad de generación.

​Rubio ha utilizado esa crisis como uno de sus principales argumentos para cuestionar el funcionamiento del modelo cubano. En febrero señaló oficialmente que la red eléctrica se encontraba ya en una situación de grave deterioro y vinculó sus problemas estructurales con la falta de reformas económicas.

​Las nuevas palabras del secretario de Estado elevan ahora el horizonte político de esa estrategia: Rubio no solo anticipa una mayor presión estadounidense sobre La Habana, sino que asegura estar convencido de que, antes de enero de 2029, Cuba habrá iniciado un proceso de transformación que considera irreversible.

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