Un informe de Washington acusa al régimen cubano de dirigir una red global de influencia, espionaje y subversión
El documento sostiene que La Habana ha mantenido durante casi siete décadas una estrategia para expandir su influencia política mediante inteligencia, propaganda, apoyo a movimientos revolucionarios y alianzas con regímenes y organizaciones hostiles a Estados Unidos.

Washington acusa a Cuba de exportar ideología contra EEUU
El Departamento de Estado publicó este lunes un extenso informe que presenta al régimen cubano como el principal articulador de una red internacional de influencia política, espionaje y subversión que, según Washington, ha operado durante casi siete décadas con el objetivo de debilitar la posición de Estados Unidos y promover un proyecto revolucionario de alcance global.
Titulado Cuba: The Capital of 21st Century Communism, el documento rechaza la idea de que La Habana haya actuado únicamente como un satélite de la Unión Soviética durante la Guerra Fría. En cambio, sostiene que desarrolló una estrategia propia basada en inteligencia, propaganda, infiltración política, entrenamiento de movimientos insurgentes y construcción de redes internacionales de apoyo ideológico.
"Casi siete décadas", afirma el informe, el régimen cubano habría mantenido "una campaña sostenida de subversión contra Estados Unidos", perfeccionando un modelo de "guerra prolongada" sustentado en espionaje, infiltración, sabotaje y redes de influencia política.
De la exportación de la revolución a las redes de influencia
Según el Departamento de Estado, la estrategia cubana evolucionó desde el apoyo directo a guerrillas latinoamericanas y africanas hacia una infraestructura internacional mucho más sofisticada, basada en organizaciones políticas, centros académicos, redes de solidaridad y activismo internacional.
El informe sostiene que La Habana entrenó y financió movimientos revolucionarios en América Latina, brindó apoyo logístico a organizaciones insurgentes y desarrolló una estructura permanente para proyectar influencia política mucho después del colapso de la Unión Soviética.
Los autores consideran que el punto de inflexión fue la Conferencia Tricontinental de 1966, celebrada en La Habana, donde representantes de movimientos revolucionarios de Asia, África y América Latina establecieron mecanismos permanentes de coordinación política e ideológica bajo el auspicio del régimen cubano.
La influencia dentro de Estados Unidos
Uno de los apartados más extensos del informe está dedicado a las operaciones de influencia dentro de Estados Unidos.
El Departamento de Estado sostiene que, desde principios de los años sesenta, la inteligencia cubana identificó a los movimientos sociales estadounidenses como un espacio estratégico para expandir la revolución. Entre los primeros instrumentos menciona el Fair Play for Cuba Committee, organización que, según el documento, promovía propaganda favorable al régimen, organizaba viajes a la isla y construía una red de simpatizantes en distintas ciudades estadounidenses.
El reporte también afirma que La Habana buscó estrechar vínculos con dirigentes del movimiento por los derechos civiles y organizaciones afroamericanas. Como ejemplo menciona a Robert F. Williams, quien transmitía desde Cuba el programa Radio Free Dixie, y sostiene que la inteligencia cubana intentó explotar las tensiones raciales dentro de Estados Unidos como parte de su estrategia de influencia.
CodePink, DSA y nuevas organizaciones
A diferencia de informes anteriores centrados exclusivamente en la Guerra Fría, este documento incorpora organizaciones políticas contemporáneas.
El Departamento de Estado identifica a CodePink, Democratic Socialists of America (DSA), el National Lawyers Guild, The People's Forum y otras agrupaciones estadounidenses como parte de una red de organizaciones que, según sus autores, mantienen vínculos políticos o ideológicos con estructuras de solidaridad promovidas desde La Habana.
Respecto a CodePink, el informe afirma que la organización ha respaldado durante años al régimen cubano, promovido campañas para eliminar las sanciones estadounidenses y mantenido estrechos vínculos con el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), recientemente sancionada por la Administración. También sostiene que la organización fortaleció sus relaciones con redes vinculadas al empresario Neville Roy Singham y amplió posteriormente su defensa pública de China y otros gobiernos enfrentados a Washington.
El documento así mismo analiza la evolución de The People's Forum, la Venceremos Brigade, la Black Alliance for Peace y organizaciones vinculadas al movimiento Black Lives Matter, que, según el informe, comparten espacios de cooperación política con redes internacionales impulsadas por Cuba.
La alianza con Irán
Otro de los capítulos más llamativos examina la relación entre La Habana y Teherán.
El informe sostiene que ambos gobiernos han desarrollado durante décadas una alianza estratégica que abarca cooperación diplomática, inteligencia, telecomunicaciones, tecnología, comercio y seguridad.
Según el Departamento de Estado, Cuba no solo mantiene relaciones estrechas con Irán, sino que ha contribuido a facilitar la expansión regional de organizaciones respaldadas por la República Islámica. El documento menciona específicamente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), Hezbolá, Hamás y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) como parte del entramado de actores con los que La Habana habría desarrollado relaciones políticas.
El reporte sostiene además que la influencia cubana sobre el aparato estatal venezolano favoreció la presencia regional de Irán y de la Fuerza Quds, y afirma que miles de integrantes o simpatizantes de organizaciones respaldadas por Teherán se desplazaron posteriormente por Venezuela, Bolivia y Nicaragua. También asegura que Cuba habría adquirido tecnología militar iraní, incluidos drones, y recibido asesoría en materia de guerra asimétrica.
En uno de los pasajes más controvertidos, el informe sostiene que las redes internacionales promovidas por el régimen cubano terminaron convergiendo con el denominado "Eje de la Resistencia" impulsado por Irán. Como ejemplo cita una invitación cursada por el ICAP en 2022 para establecer mecanismos de cooperación con Al-Tajammu, una coalición integrada por organizaciones cercanas a Teherán.
Un cambio en la estrategia estadounidense
Lejos de presentar al castrismo únicamente como un régimen autoritario insular, el Departamento de Estado lo describe como el centro de una infraestructura internacional de influencia política que continúa activa y que, según Washington, conecta organizaciones de izquierda, redes de solidaridad, gobiernos adversarios de Estados Unidos y actores vinculados al llamado "Eje de la Resistencia".
El documento combina memorandos desclasificados de la CIA, informes de inteligencia, documentos del Consejo de Seguridad Nacional, investigaciones académicas y publicaciones periodísticas para sustentar esa interpretación, aunque muchas de sus conclusiones previsiblemente serán objeto de debate entre especialistas en política exterior, inteligencia y estudios latinoamericanos.