Sigue la rebelión republicana en el Senado: cuatro senadores disidentes se unen a los demócratas para hundir de nuevo la Ley SAVE America de Trump
Es la segunda vez que los republicanos fracasan en su intento de sacar adelante la medida, meses después de haber forzado un prolongado debate en el pleno para impulsarla.

Donald Trump y Mitch McConnell/ Saul Loeb, Mandel Ngan
Las grietas del Partido Republicano en el Senado siguen abiertas. En esta ocasión, cuatro senadores del GOP volvieron a romper filas este jueves por la noche y se unieron a la totalidad de los demócratas para frenar, por segunda ocasión, la aprobación de la Ley SAVE America, la legislación que impulsa el presidente Donald Trump y sus aliados en materia de identificación de votantes e integridad electoral.
Los disidentes no cambiaron. Susan Collins de Maine, Lisa Murkowski de Alaska, Mitch McConnell de Kentucky y Thom Tillis de Carolina del Norte volvieron a estampar su voto en contra de la legislación, que cuenta con el respaldo de la mayoría de sus colegas republicanos. Su voto, muy codiciado en este contexto, bastó para tumbar la maniobra, en un nuevo golpe a la capacidad del presidente Trump y los líderes de la mayoría del Congreso para mantener la disciplina de su propio bloque en ambas Cámaras.
El intento republicano consistía en adjuntar la Ley de Salvaguarda de la Elegibilidad del Votante Estadounidense (SAVE, por sus siglas en inglés) al paquete de reconciliación presupuestaria de casi $70.000 millones destinado a financiar al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y a la Patrulla Fronteriza. Al incorporarla por esa vía, la enmienda presentada por el senador Lindsey Graham de Carolina del Sur requería al menos 60 votos para prosperar, un umbral que quedó muy fuera de alcance.
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Es la segunda vez que los republicanos fracasan en su intento de sacar adelante la medida, meses después de haber forzado un prolongado debate en el pleno para impulsarla. El resultado afianza la idea de que la ley tiene escasas posibilidades de avanzar en el Senado, tanto por el rechazo cerrado de los demócratas como por la falta de respaldo unánime dentro del propio Partido Republicano.
Graham retó a los demócratas a bloquear la enmienda y los acusó de favorecer el fraude electoral al oponerse a la identificación obligatoria de votantes. "No hay otra razón para decir que no se necesita una identificación. Solo facilita el fraude", dijo.
Del lado demócrata, el senador Alex Padilla de California recordó que una propuesta similar ya había sido derrotada con apoyo bipartidista poco más de un mes atrás. "Los mecanismos de control actuales funcionan", afirmó, y subrayó que la ley federal ya prohíbe que los no ciudadanos voten en Estados Unidos.
El revés sucede justo en una mala racha legislativa para el presidente Trump. Apenas un día antes, un grupo de republicanos disidentes se había aliado con los demócratas en la Cámara de Representantes para impulsar nuevas sanciones contra Rusia y ayuda adicional a Ucrania, pese a la oposición del liderazgo y de la Casa Blanca. En esa votación cruzaron líneas Don Bacon de Nebraska, Brian Fitzpatrick de Pensilvania, Mike Lawler de Nueva York, Michael McCaul de Texas, Max Miller de Ohio y Joe Wilson de Carolina del Sur, junto al independiente Kevin Kiley de California, que suele votar con los republicanos.
Ese mismo miércoles, la Cámara también aprobó una resolución para limitar los poderes de guerra de Trump frente a Irán, con cuatro republicanos sumándose a los demócratas. En conjunto, las tres votaciones dibujan el panorama de un partido con disidencias clave en un momento delicado, a pocos meses de las elecciones de medio término.