Todo sobre la Ley Trey: el proyecto que busca terminar con los acuerdos de silencio en casos de abuso infantil
La legislación fue nombrada en honor a Trey Carlock, un joven de Texas que se quitó la vida a los 28 años tras años de lidiar con las secuelas de abusos sexuales sufridos en su infancia y las restricciones legales que le impidieron hablar públicamente sobre estos episodios.

Ted Cruz en Capitol Hill/ Kenny Holtson
A mediados de marzo, un grupo bipartidista de senadores introdujo la Ley para la Terminación de la Aplicación Restrictiva de Acuerdos de Confidencialidad para Jóvenes (Ley Trey). El proyecto fue nombrado en honor a Trey Carlock, un joven de Texas que se quitó la vida a los 28 años tras años de lidiar con las secuelas de abusos sexuales sufridos en su infancia y las restricciones legales que le impidieron hablar públicamente sobre estos episodios.
El proyecto de ley bipartidista fue presentado por el senador Ted Cruz (R-TX), a quien se unieron Kirsten Gillibrand (D-NY), Katie Britt (R-AL), Peter Welch (D-VT), Eric Schmitt (R-MO) y Amy Klobuchar (D-MN).
“Se lo debemos a Trey: debemos garantizar que las víctimas tengan derecho a hablar de sus experiencias y que no se utilicen contratos para silenciar a los supervivientes. Agradezco a mis colegas que se hayan unido a mí para presentar este proyecto de ley bipartidista, y me comprometo a velar por que se impulse con celeridad”, expresó Cruz en un comunicado.
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La historia de Trey Carlock
Carlock asistió durante años al Kanakuk Kamps, una de las mayores cadenas de campamentos de verano cristianos del país. Los abusos tuvieron lugar en la sede ubicada en el suroeste de Misuri. En el campamento, y siendo menor de edad, sufrió reiterados abusos sexuales por parte de Pete Newman, exdirector del lugar.
Según el Texas Tribune, en 2003, un supervisor del campamento recomendó el despido de Newman por su comportamiento inapropiado con los campistas. Sin embargo, continuó trabajando en el lugar durante seis años más.
Newman fue condenado en 2010 a tres cadenas perpetuas por diversos casos de abuso. Incluso después de su condena, más jóvenes confesaron haber sido abusados por Newman, uno de ellos es Andrew Summersett.
Carlock continuó con su vida y logró destacarse en el ámbito académico y deportivo.
A los 23 años, el joven impulsó un litigio civil para responsabilizar al resto de los implicados por los episodios de abuso que sufrió. Sin embargo, terminó aceptando un acuerdo económico que incluía un acuerdo de confidencialidad (NDA) que le impedía hablar sobre los episodios de abuso y los involucrados.
En concreto, un NDA es un contrato de confidencialidad que obliga a una persona a no hablar sobre un tema, incluyendo detalles, nombres o instituciones involucradas. Este recurso surge del derecho contractual y del principio que dicta que las partes pueden acordar libremente condiciones entre sí.
El proceso legal lo obligó a revivir los episodios de abuso, teniendo que detallar lo sucedido ante los abogados. El proceso incluía instancias de declaraciones juradas y entrevistas formales, donde tuvo que responder preguntas sobre diversos detalles de los abusos de Newman.
Antes de suicidarse, Trey le dijo lo siguiente a un terapeuta: “Siempre me controlarán y nunca seré libre”.
Según su familia, la combinación del proceso judicial (que lo obligó a revivir el trauma) y el NDA tuvo un fuerte impacto psicológico en el joven, lo que fue clave para que tomara la decisión de quitarse la vida.
En este contexto, llegó al Congreso una ley que busca evitar más episodios como el de Trey Carlock.
¿Qué haría la Ley Trey?
Según los autores de la legislación, los NDAs se crearon originalmente para proteger los secretos comerciales, la propiedad intelectual y otra información confidencial, más no para proteger la reputación de agresores sexuales y sus potenciales encubridores.
Con el objetivo de que las historias de abuso no queden ocultas, el proyecto de ley bipartidista busca declarar nulos los NDAs en los acuerdos de conciliación civil relacionados con el abuso sexual infantil y la trata de menores. El efecto sería retroactivo, alcanzando también acuerdos ya firmados.
De aprobarse, los NDA ya no podrían utilizarse para impedir que una víctima cuente su historia. Esto incluiría no solo el hecho en sí, sino también todo lo relacionado con el caso y las partes implicadas. Al mismo tiempo, preserva la confidencialidad de los acuerdos, incluyendo importes y la información identificativa de la víctima.
Elizabeth Phillips, hermana de Trey Carlock, impulsó la legislación a nivel estatal y consiguió su aprobación en Texas y Misuri.
Recientemente, participó del podcast del senador Cruz, ‘Verdict’, donde habló sobre la historia de su hermano y la necesidad de aprobar una ley a nivel nacional.
“En Estados Unidos, en lo que respecta a la libertad y la libertad de expresión, y para cualquiera que haya estudiado derecho constitucional, quiero decir, es un derecho de los ciudadanos estadounidenses gozar de libertad de expresión, y lo protegemos con firmeza. Pero en este caso, se ha hecho un uso indebido de los acuerdos de confidencialidad, que en un principio se crearon para proteger la propiedad intelectual. Sí. Como la receta de la Coca-Cola o los secretos comerciales”, explicó Phillips.
“Y desde entonces se han utilizado indebidamente para silenciar a víctimas de abusos sexuales infantiles, de trata de personas e incluso a supervivientes de agresiones sexuales en la edad adulta. A los niños se les están imponiendo estos acuerdos de confidencialidad, y los niños no pueden dar su consentimiento a contratos o cláusulas como esta. Así que, a menudo, es un tutor o un padre quien firma este acuerdo de confidencialidad en nombre de su hijo”, añadió.
La Ley Trey ya fue introducida en el Senado. De ser aprobada pasará a la Cámara de Representantes y luego al escritorio del presidente Donald Trump.