Trump y Netanyahu pretenden poner fin a la guerra y establecer una "Nueva Gaza"
Aunque el plan respeta en buena medida las líneas rojas del primer ministro, algunos políticos israelíes a su derecha —incluidos miembros de su coalición— podrían mostrar descontento con sus términos.

Donald Trump y Benjamin Netanyahu esbozaron un acuerdo de paz
En lo que podría resultar un anuncio histórico, el presidente Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dejaron claro este lunes en la Casa Blanca que están dispuestos a terminar de inmediato la guerra en Gaza, que se arrastra ya dos años. Y dispuestos, también, a dar paso a una era de cooperación y normalización regional.
El acuerdo exige el retorno inmediato de todos los rehenes israelíes —vivos y muertos— en un plazo de 72 horas; la desmilitarización completa de Hamás y la formación de una Junta de Paz que garantice el proceso; así como el reclutamiento y la formación de un nuevo gobierno local palestino que administre y vigile la Franja de Gaza, devastada por la guerra. Ni Hamás ni la Autoridad Palestina formarán parte del mando de la Franja.
"La tiranía del terror de Hamás debe terminar", dijo Trump en una larga conferencia de prensa conjunta con Netanyahu. A cambio, Israel pondrá fin a la fase de combate de la guerra y comenzará una "modesta" retirada inmediata de sus militares. Jerusalén liberará a prisioneros palestinos junto con los detenidos durante la guerra en Gaza, así como los cuerpos de los gazatíes que Israel tiene retenidos.
Tras una prueba demostrable de desmilitarización, Israel continuará con la retirada gradual de tropas, eventualmente de casi todo el territorio, con la excepción de un amplio perímetro de seguridad que mantendrá alrededor de la Franja.
Incluso con la retirada de tropas, Netanyahu afirmó que "Israel tendrá la responsabilidad primordial de mantener la seguridad en Gaza". Sin embargo, accedió a permitir que, en aquella fase, una coalición de naciones liderada por Estados Unidos supervise las etapas de la desmilitarización del grupo terrorista.
Si el plan sigue adelante, se creará en el enclave un nuevo mecanismo de gobierno palestino local apolítico, que facilitará la entrega de cantidades masivas de ayuda humanitaria y la reconstrucción definitiva.
Aunque el plan prevé que los palestinos puedan abandonar Gaza si así lo desean, se animará a sus residentes a quedarse y construir lo que el plan denomina "la Nueva Gaza", que Israel "no ocupará ni anexionará". No se menciona si Israel aplicará su soberanía o se anexionará territorios en Judea y Samaria, aunque Trump dijo el viernes que no lo permitiría.
El plan incluye garantías de que si la junta liderada por Estados Unidos —un miembro clave será el ex primer ministro británico Tony Blair— no logra la desmilitarización deseada, entonces se permitirá a Israel terminar el trabajo por mano propia.
"Hay un camino fácil y un camino difícil", declaró Netanyahu durante la rueda de prensa. "Preferimos el camino fácil".
Según Trump, las naciones clave de Oriente Próximo y del mundo musulmán estaban todas dispuestas a formar parte del acuerdo. "Los países árabes y musulmanes se han comprometido a desmilitarizar Gaza rápidamente", dijo Trump, "para disminuir las capacidades militares de Hamás". Entre esos países figura Qatar, que ha estado representando de hecho a Hamás en las negociaciones, junto con Egipto, Jordania, Turquía, Arabia Saudí, Pakistán e Indonesia.
Falta por ver si Hamás acepta aunque sea en principio el acuerdo, por no hablar de si se compromete con sus términos. Aunque Trump aseguró que, según lo que había escuchado, el grupo palestino también "quiere que esto se haga". Las próximas 72 horas determinarán si acepta el plan, liberando a los rehenes.
Una llamada entre Trump, Netanyahu y el primer ministro qatarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, puede haber sido clave para empujar a Qatar a forzar la mano de Hamás para que ceda finalmente el control de Gaza. Durante la conversación, Netanyahu se disculpó por la muerte de un ciudadano qatarí mientras Israel atacaba a líderes de Hamás que desde hace tiempo gozaban de refugio seguro en Doha.
"Las propuestas de la Casa Blanca para Oriente Próximo no suelen dar fruto, incluso cuando Israel consiente su aplicación".
Netanyahu aseguró a Al Thani que el ataque iba dirigido contra los terroristas, no contra Qatar, y que Israel dejaría de realizar ataques en el Estado del Golfo. "Fue una llamada de corazón a corazón", dijo Trump, añadiendo que los líderes "acordaron poner en marcha un mecanismo trilateral formal para abordar la seguridad regional y los agravios entre las partes".
Estados Unidos se ha referido en repetidas ocasiones a Qatar como un aliado, mientras que Israel, en última instancia, lo considera un enemigo.
"Voy a ser el relaciones públicas de Al Thani, porque mucha gente lo ve de otra manera", dijo Trump. Sin embargo, Netanyahu admitió que la comunicación abierta podía proporcionar en última instancia un camino hacia la reconciliación. "Me alegro de que vayamos a formar, por sugerencia del presidente Trump, una comisión trilateral para mitigar agravios. Hay bastantes", declaró.
Los ataques de Israel contra la cúpula de Hamás en Qatar a principios de septiembre pueden haber creado las condiciones que condujeron a la ruptura de las conversaciones.
Nadie sabe realmente lo que nos depara el futuro
Un componente clave para Israel es el rechazo estadounidense a la creación inmediata de un Estado palestino, frente a los llamamientos europeos e internacionales para que se abra una vía hacia su creación.
"El primer ministro Netanyahu fue muy claro sobre su oposición a un Estado palestino", dijo Trump. "Entiendo y respeto su posición en muchas cosas".
Pero el plan sí abre a la AP una vía para el Control de Gaza, así como para la posible creación de un Estado en Cisjordania —conocido en Israel como Judea y Samaria—, siempre que pase por un proceso de reformas que incluya el cese de los pagos de financiación a terroristas conocido como pago por asesinato; el fin de la incitación en libros escolares y foros públicos; el cese de sus denuncias contra Israel, incluidos los casos presentados en la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, ambas en La Haya; y el reconocimiento de Israel como un Estado judío.
"Desafío a los palestinos a que asuman la responsabilidad de su destino. Han tenido una vida dura con Hamás", declaró Trump, añadiendo que reconoce la posibilidad de que la Autoridad Palestina no "complete la reforma".
Aunque estos cambios se presentaron inicialmente a la AP como parte de un plan de paz propuesto por Trump en 2020, no se ha aplicado ninguno. El plan, referido entonces como "el Acuerdo del Siglo", demuestra que las propuestas para Oriente Medio de la Casa Blanca no suelen dar frutos, incluso cuando Israel está de acuerdo en principio con su aplicación.
Trump reconoció: "Lo que depara el futuro a los palestinos, nadie lo sabe realmente".
A pesar de que el plan actual respeta la mayoría de las líneas rojas de Netanyahu para poner fin al conflicto mediante un acuerdo, los políticos israelíes a su derecha, algunos incluso miembros de su coalición, pueden estar molestos con los términos. Es poco probable que estén satisfechos con una retirada israelí, la reinserción en la sociedad de los terroristas condenados y una afluencia masiva de ayuda humanitaria y monetaria para construir una "Nueva Gaza".
JNS
Israel elimina a un comandante de Hamás de la masacre del 7 de Octubre
JNS (Jewish News Syndicate)
Muchos de ellos creen que sólo Israel puede asegurar el control de la Franja. Otros piensan que un gran número de gazatíes se marcharían como refugiados de guerra. Este escenario sigue siendo posible.
El proceso de limpieza y reconstrucción de Gaza llevará años, por lo que muchos palestinos pueden pensar que conviene empezar una nueva vida en otro lugar, en lugar de ver si la reconstrucción se lleva a cabo de forma pacífica y satisfactoria.
Es posible, además, que naciones de todo el mundo estén ahora más dispuestas a acoger a refugiados de Gaza, con el fin del conflicto y nuevas garantías por parte de Israel de que no pretende ocupar ni anexionarse el territorio.
Asimismo, cada día que pasa Israel pierde el apoyo que todavía le queda en la comunidad internacional. Con este nuevo anuncio, los líderes mundiales ven que Jerusalén está dispuesta a hacer concesiones en favor de la paz y a detener su ofensiva. Aun así, si Hamás rechaza de plano el acuerdo y no devuelve a los rehenes en 72 horas, Israel tiene plena licencia para continuar los combates.
La garantía de Trump de impedir la creación inmediata de un Estado palestino también puede calmar a algunos opositores al acuerdo.
En este momento, Israel busca recuperar a todos sus rehenes de inmediato, enviar a sus reservistas militares a casa y comenzar a restaurar su imagen diplomática una vez que Hamás ya no gobierne Gaza. Si el acuerdo logra esos objetivos clave, Netanyahu lo presentará como una gran victoria para Israel.
Por supuesto, como ocurre con todo acuerdo semejante, queda por ver si realmente puede llevarse a la práctica. Si no es así, Israel y Hamás podrían descubrir que el anuncio era, como mucho, una aspiración. Si, en cambio, es exitoso, Netanyahu y Trump creen que podría allanar el camino hacia una rápida ampliación de los Acuerdos de Abraham.
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