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El inesperado ascenso del Mamdani británico: por qué Polanski no es broma

Hace unos meses, una victoria del líder 'ecopopulista' del Partido Verde británico habría sonado absurda. Pero hace un año, la idea del alcalde Zohran Mamdani también sonaba absurda.

Zack Polanski (izquierda) y Zohran Mamdani (der)

Zack Polanski (izquierda) y Zohran Mamdani (der)Cordon Press.

Hace pocas semanas, Zohran Mamdani prestaba juramento como alcalde de Nueva York. Mientras colocaba su mano sobre el Corán, muchos en la clase política británica miraban con una mezcla de alarma y horror. Es que al otro lado del Atlántico, crece la estrella de otro político parecido, fiel representante de la nueva izquierda identitaria, con un currículum igualmente cuestionable y un arsenal similar de propuestas descabelladas. Su nombre: Zack Polanski.

¿El déjà vu transatlántico?

Los paralelismos son irresistiblemente evidentes. Mamdani, el ex rapero y asambleísta estatal relativamente desconocido, venció al establishment demócrata neoyorquino y luego se consagró alcalde en una elección que atrajo la mayor participación desde 1969. Ahora gobierna la capital del capitalismo con promesas del más rancio socialismo.

Polanski, el ex hipnoterapeuta que, aunque parezca broma, afirmó que las mujeres podían aumentar el tamaño de sus senos mediante hipnosis, hoy lidera un Partido Verde británico que ha crecido exponencialmente en cantidad de miembros, convirtiéndose en el tercer partido más grande del Reino Unido. Las encuestas de YouGov de enero revelan que, en una pregunta directa sobre quién sería mejor primer ministro, Polanski obtiene el 28%. En Londres, los Verdes han experimentado un ascenso meteórico hasta el 18%, un salto de ocho puntos desde el otoño.

Polanski y Mamdani comparten no sólo la ideología socialista, sino una habilidad extraordinaria para dominar las redes sociales y conectar con votantes jóvenes desilusionados. Las publicaciones de Mamdani en Instagram, TikTok y X acumularon decenas de millones de visualizaciones durante su campaña. Polanski, por su parte, lanzó recientemente su podcast Bold Politics, que alcanzó el cuarto lugar en las listas de podcasts de noticias del Reino Unido en cuestión de días.

"Polanski ha sido estratégicamente inteligente en su construcción de poder... se ha convertido repentinamente en una fuerza formidable".

La tentación de desestimar a Polanski como un bufón político es comprensible. Sus credenciales incluyen ser concejal de la Asamblea de Londres, haber trabajado en teatro comunitario y hospedería, y sí, aquella desafortunada historia de los senos y la hipnoterapia. Sus políticas parecen sacadas de una comedia: abolir a los terratenientes privados, argumentando que su existencia no aporta valor positivo a la economía. También propone controles de alquiler y la proscripción de las Fuerzas de Defensa de Israel. Prometió también persuadir a Vladimir Putin de que renuncie a sus armas nucleares haciendo que Gran Bretaña renuncie primero, una propuesta difícil de enmarcar fuera de un contexto psiquiátrico.

Pero aquí está el problema: nadie esperaba que con los delirios que decía Mamdani ganara tampoco. En marzo de 2025, cuando Andrew Cuomo anunció su candidatura para la alcaldía de Nueva York, las encuestas lo mostraban liderando ampliamente entre todos los candidatos demócratas. Mamdani era un asambleísta marginal del distrito 36 en Queens. Sin embargo, Mamdani venció a Cuomo en las primarias demócratas de junio y luego derrotó tanto al ex gobernador como al republicano Curtis Sliwa en las elecciones generales de noviembre. Su victoria fue impulsada por una participación récord de votantes jóvenes, precisamente el grupo demográfico que ahora está respondiendo a Polanski en el Reino Unido.

Según datos recientes, el Partido Verde ha visto a su membresía dispararse más del 45% desde que Polanski fue elegido líder en septiembre de 2025. La participación entre jóvenes es particularmente notable: un tercio de las mujeres jóvenes británicas planean votar por Polanski, un patrón que refleja el apoyo de cuatro de cada cinco mujeres jóvenes neoyorquinas que votaron por Mamdani. Se trata de un fenómeno sociológico profundo: la desconexión generacional con la política tradicional.

Polanski se autodenomina "ecopopulista", vinculando la crisis del costo de vida con el cambio climático y su lema "Impuestos a la riqueza, no al trabajo" resuena tanto con votantes de clase trabajadora como de clase media. Propone un impuesto del 1% sobre activos superiores a 10 millones de libras y del 2% sobre activos superiores a mil millones de libras, un financiamiento para servicios públicos mediante impuestos a la riqueza.

Las señales de momentum son innegables. Polanski ha sido estratégicamente inteligente en su construcción de poder, ya es líder nacional de su partido, tiene visibilidad significativa y se ha convertido repentinamente en una fuerza formidable. Sería negligente ignorar las banderas rojas legítimas.

El segundo de Polanski, Mothin Ali, gritó "Allahu Akbar" durante un recuento electoral y publicó comentarios antisemitas luego del 7 de octubre de 2023, el día del ataque de Hamás contra civiles israelíes. Polanski mismo, siendo judío, repite la narrativa islamista respecto de la guerra en Gaza, una caracterización que aliena a muchos en las comunidades judías británicas que lo acusan de antisemitismo. Fue el único líder político que apoyó a la policía cuando arrestaron al escritor Graham Linehan por sus tweets contra la ideología de género, acusándolo de incitar a la violencia. Este tipo de autoritarismo es profundamente preocupante, pero aquí está la paradoja: todas estas preocupaciones legítimas no importaron para Mamdani, y probablemente no importarán para Polanski tampoco.

¿Podría Polanski ser el Mamdani del Reino Unido? Las próximas elecciones generales están programadas para 2029, pero el Gobierno laborista está en caída libre. Los jóvenes votantes, particularmente en áreas urbanas, están cada vez más desilusionados. En ese contexto, con un sistema electoral que favorece la concentración geográfica de votos, no es descabellado imaginar a los Verdes convirtiéndose en el tercer partido y potencialmente siendo árbitros del parlamento. Hace unos meses, la idea habría sonado absurda. Pero hace un año, la idea del alcalde Mamdani también sonaba absurda.

Lo que Polanski y Mamdani comparten, más allá de sus políticas específicas, es una comprensión intuitiva de cómo funciona la política en la era digital. No es sobre debates parlamentarios o artículos editoriales en el Times. Es sobre clips virales de TikTok, podcasts sinceros y momentos auténticos capturados en Instagram. Polanski bailando con seguidores jóvenes, apareciendo en el escenario con la banda Rizzle Kicks coreando "Impuestos a los ricos", no son accidentes o momentos vergonzosos. Son estrategia deliberada y efectiva. Construyen una imagen de accesibilidad que resuena poderosamente con votantes menores de 40 años.

¿Es Polanski un payaso? Posiblemente, pero ser serio ya no es un requisito para ganar elecciones. El problema no es si Polanski es serio, sino si es seria la posibilidad de que gane una elección crucial. Negar esa posibilidad sería no sólo arrogante, sino potencialmente catastrófico. Puede causar risa el hipnoterapeuta que quiere abolir a los terratenientes. Pero también causaba risa el rapero que prometía supermercados socialistas. Y ahora ese rapero controla el presupuesto de 109 mil millones de dólares de la ciudad más importante del mundo.

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