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ANÁLISIS

Hungría: Orbán rechaza la acusación de que su ministro de Exteriores filtró información de la UE al Kremlin

"La interceptación de las comunicaciones de un miembro del Gobierno es un ataque grave contra Hungría", dijo el primer ministro en Facebook, añadiendo que ha pedido al titular de Justicia que investigue de inmediato la información relacionada con la presunta vigilancia del jefe de la diplomacia húngara.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán

El primer ministro húngaro, Viktor OrbánAFP.

Carlos Dominguez
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El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha rechazado enérgicamente las acusaciones de que su ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, ha estado informando de manera regular a su homologo ruso, Serguéi Lavrov, sobre discusiones confidenciales de la Unión Europea (UE), calificando estas afirmaciones como una injerencia políticamente motivada antes de las elecciones parlamentarias húngaras de abril. 

"La interceptación de las comunicaciones de un miembro del Gobierno es un ataque grave contra Hungría", dijo Orbán en Facebook, añadiendo que ha pedido al titular de Justicia que investigue de inmediato la información relacionada con la presunta vigilancia del jefe de la diplomacia húngara.

El sábado, The Washington Post citó a varios funcionarios europeos en activo o retirados de los servicios de seguridad que afirmaron que Szijjártó llamaba con regularidad a Lavrov durante los recesos de las reuniones ministeriales de la UE para darle "informes directos sobre lo que se había discutido".

A través de esas llamadas, "durante años, en cada reunión de la UE, en la práctica, había Moscú sentado a la mesa", dijo uno de los funcionarios.

Szijjártó denuncia una campaña de difamación y espionaje extranjero

El propio Szijjártó desestimó los señalamientos del Post, calificándolos de "noticias falsas" y "mentiras" en X, y acusó al medio de intentar apuntalar al partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, e instalar un "Gobierno títere pro‑guerra".

El ministro de Exteriores dijo en Facebook que las afirmaciones del diario eran "teorías conspirativas sin sentido" y acusó a "una o más agencias de inteligencia extranjeras" de llevar a cabo "vigilancia, con la cooperación activa de un periodista húngaro", cuyo nombre no mencionó.

Un presunto plan ruso para simular un atentado contra Orbán

La historia del Post también alegaba vínculos más amplios, incluida una propuesta de los servicios de inteligencia rusos (SVR) para escenificar un "intento de asesinato" contra Orbán con el fin de impulsar su apoyo, aunque esto era independiente de las acusaciones sobre los informes confidenciales.

Según The Washington Post, los operativos propusieron una manera de "alterar fundamentalmente todo el paradigma de la campaña electoral": "la escenificación de un intento de asesinato contra Viktor Orbán".

Informes "muy preocupantes", según la UE

El primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó que el artículo del periódico estadounidense "no debería sorprender a nadie". "Lo sospechamos desde hace mucho tiempo", dijo Tusk en X el domingo.

"(Esta es) una de las razones por las que hablo sólo cuando es estrictamente necesario y digo sólo lo estrictamente necesario", añadió. 

Una portavoz de la Unión Europea, Anitta Hipper, dijo que los informes eran "muy preocupantes". Una "relación de confianza entre los Estados miembros, y entre ellos y la institución es fundamental para el trabajo de la UE y esperamos que el Gobierno húngaro proporcione las aclaraciones", añadió.

¿Russiagate en Hungría?

Un reporte de la organización sin ánimo de lucro VSquare, con sede en Polonia, sostiene ahora que Vladímir Putin habría dado órdenes directas a un grupo de "tecnólogos políticos" y a la inteligencia militar rusa para "interferir en las elecciones parlamentarias húngaras de abril" y garantizar la victoria del primer ministro en funciones, Viktor Orbán. La historia fue recientemente publicada por el medio ucraniano Ukrainska Pravda y rápidamente replicada por Financial Times y otros outlets occidentales.

​Suena familiar, ¿verdad? Según un artículo publicado en Compact por Thomas Fazi, "en la antesala de cada elección importante en la que los candidatos populistas tienen posibilidades de ganar, el establishment de la UE comienza a invocar el espectro de la desinformación rusa y la manipulación en redes sociales".

Fazi sostiene que, desde la entrada en vigor de la DSA en 2023, la Comisión Europea ha presionado a las plataformas digitales para reforzar la moderación de contenidos antes de varias elecciones nacionales —incluidas las de Eslovaquia, Países Bajos, Francia, Moldavia, Rumanía e Irlanda— y también durante las elecciones europeas de 2024.

​"Las élites de la UE han descartado en gran medida estas preocupaciones como teorías conspirativas, insistiendo en que la regulación del discurso en línea se limita a proteger a los grupos vulnerables del discurso de odio y a salvaguardar la democracia frente a la desinformación y las operaciones de influencia extranjera —con Rusia presentada habitualmente como la culpable", señala el autor.
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