Venezuela: ¿quién responde por el asesinato de Víctor Quero?
No hay perdón. Es un nivel de crueldad que no es de este mundo. Es el infierno en la tierra. Aún hoy quedan 500 presos políticos tras las rejas y, tras el caso de Quero, ya no sabemos si realmente podemos hablar de presos políticos o de cadáveres

Carmen Navas con un cartel pidiendo por su hijo, Víctor Quero.
Asesinaron a Víctor Quero. Según la información oficial, reconocida por fin por el Ministerio de Servicio Penitenciario del régimen de Delcy Rodríguez, Quero murió en custodia en julio del año pasado tras haber sido secuestrado por ser opositor en enero del 2025.
Murió en custodia. En manos del Estado. Mientras sufría su secuestro por ser opositor. Es decir, el régimen chavista asesinó a Víctor Quero. Pero eso no es lo peor. Desde que fue secuestrado, en enero del año pasado, la madre de Quero, Carmen Nava, deambuló por varias cárceles de Venezuela porque desconocía el paradero de su hijo.
Luego del 3 de enero de este año, ante la liberación de varios presos políticos y la esperanza de que todos salieran, dada la presión de Estados Unidos, Carmen Navas volvió a las calles, a errar entre cárceles, con una foto impresa de Víctor Querdo, grande, que le mostraba a cada excarcelado, al que interrogaba sobre la situación de su hijo.
Tras varios meses de incertidumbre, este 7 de marzo el régimen publicó un comunicado: Víctor Quero, desaparecido en enero del 2025, murió en custodia el 30 de julio "tras presentar una hemorragia" durante su secuestro en la cárcel Rodeo I. Quero ya había sido enterrado. Y este mismo 7 de marzo su madre, Carmen Navas, fue hasta la tumba. Le llevó flores.
Por casi un año se lo ocultaron. Dejaron que sufriera la incertidumbre. Que deambulara por cárceles, que durara horas a las afueras de los centros de reclusión, interrogando a los guardias y a quienes recuperaban su libertad, sobre su hijo. La mantuvieron en vilo con la esperanza. Incluso, hace un par de meses, al volver por no-sé-cuánta-vez al Rodeo I, un funcionario le gritó que "¡dejase de insistir!". Ello no desistió.
Y ahora, tras conocerse la tragedia, nos hemos enterado de más detalles que agravan el nivel de crueldad y maldad de los asesinos de Víctor Quero. En octubre del año pasado, luego de varias insistencias, la Defensoría del Pueblo en coordinación con el fiscal Tarek William Saab le notificó a Carmen Navas que su hijo, Quero, se encontraba recluido en la cárcel de Rodeo I por delitos de "traición a la patria". Para el momento de la notificación ya Quero llevaba tres meses bajo tierra.
Y, hace apenas unas semanas, un juez del régimen le negó a Quero la amnistía, que había sido solicitada por el abogado de la familia de Navas a propósito del proceso de reconciliación impulsado por Estados Unidos. El juez, seguramente, ya sabía que Quero había sido asesinado.
No hay perdón. Es un nivel de crueldad que no es de este mundo. Es el infierno en la tierra. Aún hoy quedan 500 presos políticos tras las rejas y, tras el caso de Quero, ya no sabemos si realmente podemos hablar de presos políticos o de cadáveres. ¿Cuántos de quienes siguen detenidos realmente no lo están, sino que engrosan la lista de asesinados? Apenas nos estamos enterando de los horrores que el régimen intenta enterrar. Delcy Rodríguez hoy gobierna sobre una fosa común... Y ni siquiera hemos empezado a excavar.
No hay ni puede haber perdón. Al menos no si antes no hay justicia. Por eso, ante las circunstancias extraordinarias que vive Venezuela, donde supuestamente el país es manejado por Estados Unidos, y Delcy Rodríguez no es sino una empleada de Trump, cabe preguntarse: ¿quién responde por el asesinato de Víctor Quero? Tiene que haber justicia. Es la única forma en la que avance la reconciliación, que es la segunda fase del proceso tutelado por Estados Unidos.
Si Delcy Rodríguez realmente quisiese demostrar que ella es diferente a lo que había antes del 3 de enero, no solo ordenaría una investigación rigurosa lo antes posible, sino que debería detener preventivamente a quien era fiscal general cuando fue asesinado Quero, el señor Tarek William Saab. También deberían ser detenidos el juez que negó la amnistía, la defensoría del Pueblo que notificó a la madre de una detención que no existía y el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, quien aún hoy ocupa ese poderoso cargo.
Y, si Estados Unidos estuviera realmente al mando, debería presionar para que lo anterior ocurra. De lo contrario, surge la duda: ¿quién realmente gobierna? ¿Quién responde?