Seguridad hemisférica: EEUU retira el uranio altamente enriquecido de Venezuela
Equipos técnicos extrajeron el material nuclear excedente de un reactor en Caracas.

Imagen referencial.
En lo que representa un triunfo estratégico para la seguridad nacional de los Estados Unidos y la estabilidad de América Latina, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) del Departamento de Energía confirmó la retirada exitosa de la totalidad del uranio enriquecido que permanecía en Venezuela.
La operación, ejecutada bajo una presión de tiempo inusual, marca un punto de inflexión en la relación bilateral y en la política de no proliferación nuclear en el hemisferio occidental.
El material, que superaba el umbral crítico del 20% de enriquecimiento, fue extraído de un reactor de investigación heredado que no operaba con fines científicos desde principios de la década de los 90.
Según Brandon Williams, administrador de la NNSA, este movimiento envía un mensaje contundente sobre una "Venezuela restaurada y renovada" tras años de incertidumbre bajo el control de este tipo de recursos.
Liderazgo decisivo y cooperación internacional
La celeridad de la misión ha sido el rasgo más distintivo de este logro. Mientras que procedimientos de esta naturaleza suelen extenderse durante años debido a la complejidad logística y diplomática, la actual administración estadounidense logró concretar la extracción en apenas meses.
El impulso político provino del plan de tres fases diseñado por el presidente Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, diseñado para estabilizar la nación sudamericana y neutralizar amenazas de seguridad.
“Gracias al liderazgo decisivo del presidente Trump, los equipos dedicados sobre el terreno completaron en meses lo que normalmente habría tomado años”, afirmó Williams de manera categórica.
La cronología de los hechos revela una coordinación quirúrgica. Tras una visita clave del secretario de Energía, Chris Wright, a Caracas en febrero, se activó una red de expertos que incluyó al Departamento de Estado, autoridades interinas del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y especialistas del Reino Unido.
En un lapso de menos de seis semanas desde la evaluación inicial, se logró asegurar el material nuclear.
Una logística de alto impacto: del reactor RV-1 a Savannah River
El objetivo técnico de la misión fue el reactor RV-1, una instalación que durante décadas sirvió para la investigación física pero cuyo uranio pasó a ser considerado material excedente en 1991. El equipo binacional, compuesto por la Oficina de No Proliferación Nuclear de Defensa (DNN) y técnicos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, retiró aproximadamente 13.5 kilogramos (30 libras) de uranio.
El traslado no estuvo exento de riesgos. El material fue embalado bajo estándares internacionales del OIEA y escoltado durante 160 kilómetros (100 millas) por vía terrestre hasta un puerto venezolano.
Allí, el uranio fue transferido a una embarcación especializada de la firma británica Nuclear Transport Solutions para su travesía hacia los Estados Unidos.
La carga llegó a suelo estadounidense a principios de mayo, donde fue transportada de inmediato al sitio de Savannah River (SRS) en Carolina del Sur. En esta instalación federal, el material no se desperdiciará: técnicos especializados lo procesarán en la planta de separaciones químicas H-Canyon para convertirlo en uranio poco enriquecido de alto ensayo (HALEU).
Este compuesto es fundamental para el desarrollo de la nueva generación de reactores en lo que la administración denomina el "renacimiento nuclear" de Estados Unidos.
El fin de un riesgo de terrorismo nuclear
La extracción en Venezuela se suma a una larga trayectoria de la NNSA, que desde 1996 ha recuperado más de 7.350 kilogramos de material nuclear sensible en todo el mundo.
El Dr. Matt Napoli, quien supervisó la operación en el terreno, destacó que la experiencia técnica acumulada fue vital para el éxito de una misión que cierra una puerta a posibles amenazas de terrorismo nuclear en la región.
Más allá de la eliminación del riesgo físico, el éxito de la operación se interpreta como una validación de la doctrina de "paz mediante la fuerza" y la diplomacia directa de los Estados Unidos.
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