Todo lo que tienes que saber del acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela
El acuerdo contempla una venta inicial de entre 30 y 50 millones de barriles, que comienza de inmediato y continuará de manera indefinida mientras se mantenga el esquema de transición.

Se muestran plataformas petroleras en el Lago de Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, el 12 de julio de 2024
Estados Unidos anunció este miércoles un nuevo esquema para la comercialización del petróleo venezolano que le otorga a Washington el control de las ventas, los ingresos y la logística del crudo durante la etapa de transición política abierta tras la captura del exdictador Nicolás Maduro.
El plan fue detallado en una hoja informativa del Departamento de Energía y prevé la venta inmediata de entre 30 y 50 millones de barriles, cuyos ingresos serán administrados por el Gobierno estadounidense, con el argumento de garantizar transparencia, legalidad y evitar desvíos hacia estructuras de corrupción o financiamiento ilícito.
El acuerdo redefine de manera profunda la industria energética de Venezuela, un país que fue gobernado en las últimas dos décadas por un régimen socialista que, por ineficiencia y corrupción, destruyó todo el aparato productivo del país. Ahora, con EEUU supervisando la transición política en Venezuela, el petróleo ahora será una herramienta central de estabilización económica.
Estados Unidos asume la comercialización del crudo
Según el Departamento de Energía, Estados Unidos ya comenzó a comercializar petróleo crudo venezolano en el mercado global, utilizando a los principales traders internacionales de materias primas y a bancos de primer nivel para ejecutar las operaciones y brindar respaldo financiero.
El esquema establece que todo el petróleo que salga de Venezuela deberá hacerlo exclusivamente por canales legítimos y autorizados, en cumplimiento de la legislación estadounidense y de criterios de seguridad nacional.
Entre 30 y 50 millones de barriles para venta inmediata
El acuerdo contempla una venta inicial de entre 30 y 50 millones de barriles, que comienza de inmediato y continuará de manera indefinida mientras se mantenga el esquema de transición.
El presidente Donald Trump confirmó que el crudo será transportado en buques de almacenamiento y descargado directamente en puertos de Estados Unidos, sin intermediarios ni triangulaciones.
Control de los ingresos y cuentas bajo supervisión estadounidense
Uno de los pilares centrales del acuerdo es el control financiero total. El Departamento de Energía informó que todos los ingresos provenientes de la venta del crudo y productos petroleros venezolanos se liquidarán primero en cuentas controladas por Estados Unidos, en bancos de reconocimiento internacional.
El objetivo declarado es garantizar la legitimidad, integridad y trazabilidad de los fondos. Posteriormente, esos recursos serán distribuidos a discreción del Gobierno estadounidense, con el argumento de beneficiar tanto al pueblo venezolano como al estadounidense.
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Flexibilización selectiva de sanciones
Para viabilizar el esquema, Washington anunció una reducción selectiva de sanciones, estrictamente limitada a las operaciones necesarias para el transporte, venta y procesamiento del petróleo venezolano dentro del marco del acuerdo.
El Departamento de Energía aclaró que no se trata de un levantamiento general de sanciones, sino de licencias específicas vinculadas al sector energético y sujetas a supervisión estadounidense.
Diluyentes, equipos e inversión para revertir la caída productiva
El acuerdo contempla el envío de diluyentes estadounidenses (petróleo liviano) para mezclar y transportar el crudo extrapesado venezolano, así como la autorización para importar equipos, repuestos, tecnología y servicios petroleros.
Según el Departamento de Energía, estas medidas buscan compensar décadas de caída en la producción e impulsar un crecimiento gradual en el corto plazo, con participación de empresas energéticas estadounidenses y de otros países.
El sistema eléctrico, una pieza clave del plan
El plan energético también incluye la rehabilitación del sistema eléctrico venezolano, descrito como deteriorado tras años de mala gestión y falta de mantenimiento. De acuerdo con datos oficiales citados por Washington, la producción eléctrica nacional cayó más de un 30%, afectando directamente la capacidad operativa del sector petrolero.
La mejora de la red eléctrica es considerada condición indispensable para sostener cualquier aumento en la producción de crudo y para mejorar la calidad de vida de la población.
Marco Rubio explica la etapa inicial de la transición
Aunque el diseño del acuerdo responde a la hoja de ruta del Departamento de Energía, el secretario de Estado Marco Rubio explicó ante el Congreso cómo el esquema petrolero se integra en una estrategia más amplia de estabilización, recuperación y transición.
Rubio señaló que la imposibilidad de Venezuela de mover su petróleo debido a las sanciones permitió a Estados Unidos tomar control del crudo estancado, venderlo a precios de mercado y administrar los ingresos bajo supervisión estadounidense para evitar que beneficien a la corrupción o a remanentes del régimen.
Según Rubio, esta etapa inicial de estabilización será seguida por una fase de recuperación económica, con apertura del mercado venezolano a empresas estadounidenses y occidentales, y posteriormente por un proceso de transición política, que se solapará con medidas de reconciliación nacional.