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El régimen de Irán pende de un hilo

La actual crisis coloca sobre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la responsabilidad de poner fin a un ciclo que presidentes anteriores lograron gestionar, pero nunca resolver.

Donald Trump en Carolina del Norte en una imagen de archivo

Donald Trump en Carolina del Norte en una imagen de archivoAFP

El régimen iraní ha aterrorizado al mundo durante 47 largos años. Su filosofía es simple: Estados Unidos es el "Gran Satán" e Israel el "Pequeño Satán". Irán busca destruir a Estados Unidos tanto como, o incluso más que, borrar a Israel del mapa.

El secuestro de 52 diplomáticos y ciudadanos estadounidenses en 1979 —retenidos como rehenes durante 444 días— fue sólo el principio. Dieciocho de esos antiguos rehenes murieron más tarde a causa del estrés, el trauma y las condiciones inhumanas que soportaron.

En 1983, Irán, a través de su proxy Hezbollah, mató a 241 militares estadounidenses en el atentado suicida contra el cuartel de los marines de Beirut, el peor día para los marines estadounidenses desde la Segunda Guerra Mundial. Antes de las elecciones de 2024, Irán contrató a Farhad Shakeri para asesinar al presidente estadounidense Donald Trump.

Trabajé con el actual secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, para reforzar la red eléctrica del país y evitar que Irán lanzara un ataque de pulso electromagnético que podría devastar a Estados Unidos. Era —y sigue siendo— un temor real.

Irán es un imperio del mal: conspirador y poco de fiar. Aplaudo los intentos de Trump por hacer las paces. Por desgracia, no se puede hacer un trato con el diablo. Como ha dicho el senador John Fetterman (D-Pa.)el régimen iraní es un "cáncer". No se puede negociar con el cáncer: hay que atacarlo. Estoy de acuerdo.

El tiempo de los ayatolás se ha acabado. Su asesinato de más de 30.000 civiles fue un acto de desesperación. Gran parte de su liderazgo ya ha sido eliminado. Trump ordenó matar al jefe del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica Qassem Soleimani en enero de 2020.

Israel mató al líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, en septiembre de 2024, al líder político de Hamás, Ismail Haniyeh, en julio de 2024, y al líder militar de Hamás, Yahya Sinwar, en octubre de 2024.

Cuando Trump destruyó las principales instalaciones nucleares de Irán en la “Operación Midnight Hammer” el pasado junio, se esperaba que el régimen cayera. En cambio, los ayatolás reanudaron el trabajo tanto en su programa nuclear como en el de misiles balísticos.

Trump ha dado ahora al régimen 10 días para decidir su destino. El pueblo iraní merece vivir sin grilletes ni torturas. El régimen aguanta a duras penas. El presidente haría bien en acabar con esta pesadilla.

Puede que no gane un Premio Nobel, pero salvará al mundo. Y al final, eso es lo que cuenta.

©JNS

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