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La Casa Blanca habló con Walmart, Kroger y Albertsons: busca bajar el precio de la carne de res

La Casa Blanca vinculó el anuncio de Walmart con su agenda de desregulación y de reducción de impuestos, y sostuvo que mantiene un canal permanente con las cadenas minoristas para asegurarse de que cualquier ahorro se traduzca en precios más bajos para el consumidor.

Una imagen de archivo de una bandeja de carne molida del 2024 en California

Una imagen de archivo de una bandeja de carne molida del 2024 en CaliforniaAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

La Administración Trump interpeló a las principales cadenas de supermercados del país para que bajaran el precio de la carne de res antes del fin de semana del 4 de julio, en medio de la escalada de precios que enfrenta ese producto desde hace meses, justo cuando la Casa Blanca lucha por mejorar su imagen sobre su gestión económica de cara a las midterms.

Según reportó en exclusiva el Wall Street Journal, Tate Bennett, jefa de gabinete de la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, llamó la semana pasada con representantes de Walmart, Kroger y Albertsons para consultarles sobre sus planes de precios de cara a la fecha festiva, cuando la demanda de carne para asar suele dispararse. Walmart, la cadena minorista más grande del país, le informó a la Administración que ya tenía previsto reducir los precios de varios productos durante el verano, entre ellos la carne de res, según el reporte.

Trump no dejó pasar la oportunidad. El lunes publicó en redes sociales que la cadena bajaría los precios "a pedido de mi administración", minutos antes de que Walmart confirmara oficialmente el recorte, que incluye una rebaja del 12% en la carne molida dentro de un ajuste que alcanza a miles de productos. El mandatario pidió además que el resto de los supermercados imitara la medida.

La Casa Blanca vinculó el anuncio de Walmart con su agenda de desregulación y de reducción de impuestos, y sostuvo que mantiene un canal permanente con las cadenas minoristas para asegurarse de que cualquier ahorro —incluido el que deja la eliminación de normas ambientales sobre refrigerantes heredadas de la Administración Biden— se traduzca en precios más bajos para el consumidor.

El contacto con los supermercados no es un hecho aislado, pues parte de una estrategia que la Casa Blanca viene desplegando desde hace meses con distintos sectores. Trump ya había reclamado antes a las petroleras que bajaran el precio de la gasolina, pidió un tope a las tasas de interés de las tarjetas de crédito y presionó a las farmacéuticas por el costo de los medicamentos. El común denominador es la inflación de productos básicos, un frente que la Casa Blanca busca controlar de cara a las elecciones, fundamentales para los próximos años de gobierno de Trump.

Detrás de la suba en el precio de la carne, sin embargo, hay un problema estructural que no se resuelve con un llamado telefónico de la Casa Blanca: la cantidad de cabezas de ganado en los campos estadounidenses cayó a su nivel más bajo en 75 años, luego de una seguidilla de sequías y costos crecientes para los productores. Esa escasez, sumada a una demanda que no cede, explica que el precio de la carne molida haya subido 12% en mayo respecto al año anterior, de acuerdo con datos del Departamento de Trabajo.

Trump encargó a Rollins, junto a Stephen Miller y Peter Navarro, buscar una salida a ese cuello de botella. El año pasado, tras un mensaje del presidente en Truth Social, el Departamento de Justicia abrió una investigación contra las cuatro mayores empacadoras de carne del país, que niegan haber cometido irregularidades y aseguran haber perdido miles de millones de dólares por el mayor costo del ganado que procesan. La Administración Trump también destinó hasta $500.000.000 para sostener a empacadoras pequeñas y medianas.

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