Salud emocional · Maternidad
Depresión posparto: cómo distinguirla del cansancio normal y cuándo pedir ayuda
Después de dar a luz, muchas mamás sienten tristeza, cansancio e irritabilidad. La pregunta que casi nadie se atreve a hacer en voz alta es: ¿cuándo es parte normal del posparto y cuándo es una depresión que necesita ayuda? En un nuevo episodio de Vivas y Plenas, la doctora Lucy Palermo conversa con Flor, Yudy, Vivi e Iveth sobre la depresión posparto: cómo distinguirla, qué la causa y cómo acompañar a una mamá que lo está pasando.

“A veces sentimos las mujeres que pedir ayuda es una falta de fe, de fuerza, de valentía de nuestra parte como mamá, y no es así”
Tristeza normal o depresión: la diferencia
La doctora lo explica sin rodeos: la depresión posparto es una enfermedad mental, no “una situación normal de una mamá que está completamente sana”. Aun así, aclara que no todo malestar es depresión. Después de un parto hay muchos cambios físicos, emocionales y neurobiológicos, falta de sueño y un bebé al que hay que aprender a leer. Eso puede cansar, irritar y dar sensación de desborde, pero “dura un tiempo y va mejorando al pasar los días, al descansar, al ir adaptándonos”, mientras que “la depresión no mejora sin tratamiento”.
La clave, según explica, está en la funcionalidad. En el posparto normal, el síntoma es manejable: la mamá puede atender al bebé y atenderse a sí misma, aunque esté cansada. En la depresión, el estado de ánimo deprimido es persistente y afecta el sueño, el apetito, la energía y la vida personal, familiar y laboral. A veces, dice, la mamá no puede atenderse ni a sí misma ni al bebé.
Señales que no debes minimizar
Entre los síntomas más característicos que se mencionan en el episodio están
- la tristeza persistente,
- la sensación de vacío,
- la pérdida del placer en lo que antes disfrutabas,
- la ansiedad,
- la desesperanza,
- la dificultad para concentrarse,
- los pensamientos negativos recurrentes
- y la culpa.
La doctora también distingue entre culpa y depresión: la culpa suele venir de pensar “estoy haciendo algo mal”, mientras que en la depresión aparece la idea de “yo soy el problema”. Si se presentan pensamientos de que sería mejor no estar, o ideas de hacerse daño o de hacerle daño al bebé, la recomendación es evaluarlos y no tener miedo de preguntar: preguntar, explica, no provoca que la otra persona se deprima.
Causas y factores de riesgo: no es un checklist
“Es una enfermedad multifactorial”, explica la doctora: no hay una sola causa. Hay una base biológica, con el descenso de hormonas, cambios en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, alteraciones del sueño y una posible predisposición genética. A eso se suman factores como un embarazo complicado, un parto traumático, un bebé con problemas de salud, estrés psicológico intenso, baja autoestima, escaso apoyo social, dificultades económicas, ser mamá sin pareja o vivir con una pareja violenta.
Pero advierte contra las fórmulas: “El error más grande es hacer un checklist y decir: esta tiene los factores, va a tener depresión. No funciona así”. Hay mujeres que viven todo eso y no desarrollan la enfermedad, y otras que sí. La doctora recuerda que también existe el riesgo de sobrediagnosticar o infradiagnosticar. Y deja una idea importante: no hace falta tener depresión para pedir ayuda.
“El error más grande es hacer un checklist y decir: esta tiene los factores, va a tener depresión. No funciona así”
Cómo acompañar a una mamá: qué decir y qué evitar
Una de las partes más prácticas del episodio es la lista de frases que, con buena intención, pueden empeorar las cosas: “tienes que poner de tu parte”, “disfruta, que esta etapa se va rápido”, “tranquila, esto es solo hormonal, se te pasa durmiendo” o “duerme cuando el bebé duerma”, cuando la ansiedad y lo biológico no la dejan dormir.
Lo que sí ayuda es escuchar y validar: “Te entiendo, estás muy cansada, ¿cómo puedo ayudarte?”. Y ofrecer ayuda concreta: llevar comida, limpiar un día, cuidar al bebé para que ella descanse, o hacer baby showers con comida preparada en lugar de regalos. Y a las mamás les toca aprender a aceptar esa ayuda.
Callar tiene un costo
Si una mamá con depresión no recibe ayuda, explica la doctora, los vínculos se deterioran y el cuadro no mejora: “eso no va a mejorar, eso empeora”. Cuando hay depresión, dice, “sí o sí requiere tratamiento”: acompañamiento psicoterapéutico, apoyo espiritual y, en muchos casos, medicación. Desde el panel se recuerda que, así como vamos al médico a cuidar el cuerpo, también conviene hacer un chequeo de la salud mental, algo que en la comunidad hispana todavía suele ser tabú.
Las panelistas cierran con un llamado a dejar de romantizar la maternidad y de compararnos con lo que muestran las redes: “Hoy por hoy las redes nos venden todo muy perfectito”. Para las que rodean a una mamá, el pedido es prestar atención no solo al bebé, sino también a ella.
“La maternidad no se califica ni se determina por lo bueno o lo malo que nos salen los actos; la maternidad pasa por otro lugar”
Mira el episodio completo de Vivas y Plenas con la doctora Lucy Palermo aquí: Compártelo con una mamá que quieras cuidar.
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Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Si tú o alguien cercano presenta síntomas de depresión posparto, consulta con un profesional de la salud.
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