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VOZ

Brasil: la prórroga de último minuto de Zanin, exabogado de Lula, reaviva las dudas sobre la transparencia del proceso electoral

La decisión respondió a una solicitud presentada por la campaña de Lula, que alegó reducciones y fallos en el transporte público, inicialmente en municipios de Bahía y después en otros estados.

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Carlos Dominguez
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La decisión judicial de extender dos horas la votación en la segunda vuelta presidencial de Brasil dejó una lección incómoda para cualquiera que crea en la previsibilidad electoral, ya que una medida de último momento puede generar confusión, críticas institucionales y sospechas, incluso cuando, por el momento, no exista prueba de que alterara el resultado.

El juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin, quien fue abogado personal de Luiz Inácio Lula da Silva durante años y fue nombrado por el propio presidente para integrar el máximo tribunal, ordenó extender el cierre de la votación hasta las 7:00 pm, dos horas después del horario previsto. La medida se aplicó a las secciones electorales que seguían abiertas; no está demostrado que reabriera urnas ya cerradas.

La decisión respondió a una solicitud presentada por la campaña de Lula, que alegó reducciones y fallos en el transporte público, inicialmente en municipios de Bahía y después en otros estados. La medida llegó cuando algunos colegios electorales ya habían cerrado y el recuento nacional había comenzado, lo que obligó a pausar temporalmente el escrutinio.

Una prórroga sin respaldo normativo claro

El propio presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, reconoció públicamente que la prórroga era inédita en la historia de la institución y que generó dificultades técnicas y operativas. Afirmó que prorrogar una elección es posible, pero "tiene que ser pensada, calculada y estructurada". Se trata, en la práctica, de un cambio de reglas en medio del proceso electoral, decidido por un magistrado del Supremo Tribunal Federal que fue abogado del candidato beneficiado.

Por su parte, medios internacionales como Reuters recogieron advertencias de especialistas según las cuales, de haber sido el margen final muy estrecho y de haberse beneficiado de forma desigual determinadas zonas con la ampliación del horario, la situación podría haber dado lugar a impugnaciones jurídicas sobre la validez del resultado.

"Dependiendo del resultado de las elecciones, existe la posibilidad de que la parte perdedora intente impugnar el resultado, alegando que muchas personas no pudieron votar a pesar de la ampliación del plazo", afirmó Vera Chemim, abogada constitucionalista de São Paulo, en declaraciones recogidas por Reuters.

La combinación de una prórroga improvisada, la confusión generada en las mesas y la falta de una norma específica que autorizara la ampliación ha alimentado la desconfianza de amplios sectores de la oposición, que consideran que el episodio generó cuestionamientos sobre principios básicos de seguridad jurídica y transparencia electoral.

Observadores, visas y soberanía

La polémica sobre la transparencia no comenzó el día de la votación. En julio de 2026, el Gobierno de Lula denegó las visas a dos funcionarios del Departamento de Estado, Riley M. Barnes y Samuel Samson, que tenían previsto viajar a Brasilia para reunirse con autoridades, líderes religiosos y representantes de la sociedad civil en torno a la integridad electoral, la libertad religiosa y la libertad de expresión.

Brasilia justificó la medida alegando un "riesgo de instrumentalización política" y una posible injerencia extranjera en las elecciones de octubre. El Departamento de Estado rechazó esa caracterización, calificó la visita de rutina y negó que hubiera un plan para socavar la democracia brasileña.

El episodio se produjo en un contexto de tensiones con la oposición conservadora. El senador Flávio Bolsonaro había mantenido contactos con diplomáticos extranjeros y cuestionado la fiabilidad del sistema de votación electrónica. Para el Gobierno de Lula, la visita estadounidense encajaba en ese intento de validar dudas sobre las urnas; para Washington, era una misión ordinaria de diálogo.

La reacción de Bolsonaro

Tras conocerse el resultado, Flávio Bolsonaro rechazó reconocer la derrota y anunció que pedirá la anulación del balotaje. Su argumento central es la prórroga de dos horas, que calificó de un cambio de las reglas en medio del proceso y de una intervención indebida de un magistrado del Supremo Tribunal Federal.

Lula ganó con el 51,79% de los votos válidos, frente al 48,21% de Bolsonaro, una diferencia de más de cuatro millones de sufragios. Ese margen hace jurídicamente improbable una anulación, según analistas citados por Reuters; además, la propia campaña de Bolsonaro también había solicitado ampliar el horario de votación en municipios de Minas Gerais, Río Grande del Sur, São Paulo, Paraná y Santa Catarina, por lluvias, inundaciones y cortes eléctricos, no por los mismos problemas de transporte alegados por Lula.

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