Mes rosa · Salud de la mujer
Mamografía: cuándo hacerla y qué cambios no ignorar
Octubre se llena de lazos rosados, pero la mejor forma de aprovechar el mes es decidir ir a la cita. En un nuevo episodio de Vivas y Plenas, la doctora Silvia Clark conversa con Flor, Yudy, Vivi e Ivethe sobre la mamografía: por qué no hay que postergarla, cómo es el examen y qué señales pedir que te revisen.

Muchas mujeres creen que, por ser hispanas, el cáncer de mama no les va a tocar. La doctora lo aclara: aunque la mujer hispana, como grupo, tiene menos incidencia, “el riesgo es personal”. Y ese riesgo no depende solo de la edad, que es el factor número uno. Según explica, también cuentan fumar, tener antecedentes de cáncer en la familia, el sobrepeso, el consumo de alcohol, una vida muy sedentaria, no haber tenido hijos o haberlos tenido a una edad mayor. Menciona además estudios que relacionan el cáncer de mama con los disruptores endocrinos, con un ritmo circadiano deteriorado y con los horarios de trabajo nocturnos.
Por eso, dice, la recomendación general es empezar a los 40 años, pero quien tiene factores de riesgo no debería esperar tanto. ¿Quieres escuchar cómo lo explica? Dale play al episodio completo:
Autoexamen: los cambios que no debes dejar pasar
La mamografía es lo esencial, pero entre un examen y otro puedes mirarte y tocarte. La doctora enumera los cambios que merecen consulta: bultos nuevos, enrojecimiento, engrosamiento, hundimiento, cambios en la piel o en la textura, como la piel de naranja, secreción del pezón si no estás dando de lactar, un pezón que se hunde, dolor o un seno que aparece mucho más grande que el otro de forma rápida.
Su consejo es claro: ante cualquier cambio, “no esperes a noviembre que te toca la mamografía”, sino busca ayuda. Y aunque tu médico te examine en el chequeo anual, aclara que eso no reemplaza al estudio de detección.
Sin miedo: cómo es una mamografía
Una de las razones por las que se posterga es el miedo a lo que pueda salir. Para la doctora, la detección temprana “puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”: aumenta la probabilidad de encontrar el cáncer en una etapa más tratable y con un tratamiento menos agresivo. Y trae el miedo contigo, dice, pero hazte la prueba.
El examen es sencillo. Haces tu cita, te dan una bata, te desvistes de la cintura hacia arriba y se recomienda no usar lociones ni desodorantes, porque pueden interferir con el resultado. El seno se coloca entre dos placas que lo comprimen unos pocos segundos. Por lo general se toman dos imágenes de cada mama, una desde arriba y otra de lado. Un radiólogo interpreta el resultado en unos dos días y lo clasifica con el sistema BI-RADS, que va del 0 al 6: desde repetir el estudio o resultado normal, hasta casos que requieren pruebas adicionales, como ultrasonido o resonancia. Sobre todo, recomienda mantener la calma: cuando se identifica a tiempo, el cáncer de mama es, en sus palabras, “muy tratable”.
Dolor, termografía y costo: tres dudas frecuentes
Si no duele, ¿no hay problema? No necesariamente. “Si hay dolor no significa que tengas cáncer, pero si hay cáncer tampoco significa que vas a tener dolor”, explica la doctora. Por eso el examen se hace “sí o sí”.
Tampoco, advierte, la termografía reemplaza a la mamografía: puede ser un acompañamiento, pero no es un estudio de diagnóstico. Sobre la radiación, afirma que es mínima y que la recompensa justifica el riesgo.
En cuanto al costo, recuerda que en octubre muchos centros ofrecen promociones, que hay centros con descuentos para quienes pagan por su cuenta y que, por lo general, el cuidado preventivo con seguro médico no tiene copago. “Lo barato sale caro”, coinciden en el panel.
Cuidarte no es egoísmo
Las panelistas insisten en un punto: las mujeres solemos cuidar a todos y dejarnos de últimas. “Siempre estamos pendientes de llevar a nuestros hijos a las vacunas, al juego de fútbol, pero ¿por qué no estamos tan pendientes de nosotras mismas?”, cuestiona la doctora. Entre los consejos que comparten están pedir y dejar hecha la cita de un año para otro, aprovechar los recordatorios que envían los centros, recordárselo entre amigas y familiares y, si llega un diagnóstico, informarse, hacer preguntas y rodearse de una red de apoyo. “Juntas, chicas, somos más fuertes”, cierran.
Mira el episodio completo de Vivas y Plenas con la doctora Silvia Clark aquí: Compártelo con una mujer que quieras cuidar y suscríbete al canal para no perderte los próximos episodios.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Si notas algún cambio en tus senos, consulta con tu médico.
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