¿Hay que despedirse del pan y el arroz? Que dicen los médicos sobre los carbohidratos
Para muchas de nosotras, "sin arroz no hay comida". Y cuando alguien nos dice que hay que bajar de peso, lo primero que pensamos es en despedirnos del pan y de los carbohidratos. En Vivas y Plenas nos sentamos con la doctora Silvia Clark para entender qué pasa de verdad en nuestro cuerpo, y lo que nos contó nos quitó un peso de encima.

Episodio 90
Los carbohidratos no son el diablo
Cuando le preguntamos por qué sentimos esa obsesión con dejar el arroz y el pan, la doctora nos respondió con mucha ternura: "no hemos hecho de los carbohidratos el diablo", y andamos "corriendo hacia la dirección opuesta". Y nos recordó algo importante: "en realidad los carbohidratos son solamente un alimento más, y no hay que tenerles miedo, pero tampoco hay que excedernos".
Nos explicó que los carbohidratos se convierten en glucosa, y que nuestro cuerpo necesita glucosa para funcionar, "no solamente en el cerebro sino en los músculos". El problema aparece cuando nos pasamos y el cuerpo ya no alcanza a quemar lo que comemos, sino que lo guarda: "de ahí surgen bastantes problemas". Pero ninguna comida, natural o procesada hasta cierto punto, "es maligna de por sí". Qué alivio, ¿verdad?
La fibra hace toda la diferencia
Aprendimos que no todos los carbohidratos son iguales. La doctora nos dijo que un pan blanco "nunca va a ser tan nutritivo ni cargado de fibra como un pan integral", y que tampoco es lo mismo integral que multigrano. Nos dejó una regla muy fácil de recordar: "mientras más nos adherimos a la composición original del alimento, lo mejor va a ser para nuestro cuerpo".
Lo mismo pasa con el arroz integral, que además de no subir el azúcar tan rápido, tiene fibra y le da "comidita" a las bacterias buenas de nuestro intestino. Y con esas avenas de sobrecito, las de dibujos para los niños, que traen mucha azúcar. Nos pareció muy sabio lo que nos dijo: "mientras más alejada la forma en que se presenta la comida de su forma original, esa es una banderita que te debería decir: quizás esto no es lo mejor".
Nuestro arroz blanco, sin culpa
Sabemos lo mucho que amamos nuestro arroz. La doctora nos contó que el arroz blanco "es notorio por causar uno de esos picos de glucosa", pero nos tranquilizó: "un pico de glucosa es una reacción normal". Lo que sí podemos hacer es cuidar el tamaño de la porción y acompañarlo con una proteína, como pollo o pescado, e idealmente con verduras. Así el cuerpo lo procesa más despacio y nos sentimos satisfechas por más tiempo.
Y eso va muy bien con nuestra comida: el arroz con frijoles es una combinación más nutritiva, y la yuca, el camote y el boniato son carbohidratos complejos que vienen con fibra. También nos mencionó que hay expertos que sugieren dejar el carbohidrato para el final del plato, pero aclaró que es solo una señal para nuestro cuerpo y que no hay que obsesionarse.
El gluten, el intestino y las comidas fermentadas
También le preguntamos por el gluten, porque parece que todas conocemos a alguien que dejó de comerlo. Nos dijo que cualquier cosa puede ser un irritante, que hay personas con una sensibilidad real, pero que "la causa raíz" suele ser un intestino permeable. Por eso, nos recomendó consumir alimentos que cuiden esa capa del intestino, y ahí nos ayudan los probióticos y prebióticos. Lo ideal es obtenerlos de forma natural, aunque "la suplementación también es muy importante" cuando el consumo natural no alcanza.
Entre las comidas fermentadas nos habló del kéfir, que en español muchas conocemos como "kumis", de algunos yogures, y también del kimchi y el sauerkraut.
El pan del estante, la quinoa y sentirnos satisfechas
Algo que nos sorprendió: el pan que sale del horno del supermercado dura apenas un par de días, mientras que el de los estantes puede durar un mes. ¿La razón? Le añaden azúcar, porque "al azúcar le encanta el agua, la humedad", y así el pan se mantiene humectado. No lo hacen para dañarnos, nos dijo con humor, pero ahora sabemos qué mirar cuando compramos.
También hablamos de la quinoa, que una de nosotras ha usado en lugar del arroz. La doctora nos explicó que tiene mucha fibra, no causa ese pico de glucosa y nos ayuda a sentirnos satisfechas. Y eso importa, porque cuando pasamos un par de horas sin comer, le damos al hígado la oportunidad de usar la energía que ya tiene guardada; si consumimos azúcar todo el tiempo, "nunca le damos oportunidad a nuestro hígado de hacer su trabajo". Un truco que compartimos: al principio, mezclar un poquito de arroz con quinoa para que nuestro cuerpo se acostumbre poco a poco al sabor y a la textura.
Disfrutar nuestra cultura, con entendimiento
Disfrutar nuestra cultura, con entendimiento
Terminamos la conversación con una idea que nos quedó en el corazón: son carbohidratos muy ricos que no tenemos que eliminar del todo. Podemos seguir disfrutando nuestras comidas, nuestras culturas y nuestras recetas de familia, solo que ahora con un poco más de entendimiento sobre cómo los procesa nuestro cuerpo.
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