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Episodio 90

El sueño no se pone en pausa: se transforma

Hay una idea que atraviesa este episodio de Vivas y Plenas como un estribillo: nuestros sueños no se quedan en pausa, se transforman. Para hablar de eso —y de cómo sostener el hogar sin dejar de crecer— nos acompaña esta semana Evelyn Mesías: empresaria, arquitecta, educadora y mamá, que además de fundar su propia empresa de bienes raíces, Dual Morar, está cursando una maestría en administración de empresas mientras hace homeschooling con sus tres hijos. “Muchas mujeres sentimos que tenemos que escoger entre nuestros sueños profesionales y estar presentes para nuestros hijos”, plantea Flor al abrir la conversación. Y la respuesta que deja el episodio es clara: no hay que escoger.

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Episodio 90Vivas y Plenas

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El sueño no se pausa, se transforma

Evelyn soñaba con la arquitectura desde niña, y la estudió con toda la dedicación posible. Pero cuando llegó su primer bebé, fue su esposo quien le propuso algo distinto: probar en bienes raíces. Dieciséis años después, dirige su propia empresa —junto a sus hermanas— y no deja de agradecer haber sido flexible. “Lo que tú estudiaste y lo que tú tienes, eso no te lo puede quitar nadie”, dice, recordando una frase de su papá. “En el medio de esta temporada en que quizá vas a bajar el ritmo de la parte profesional para que suba un poco el ritmo de la parte de mamá, no estás poniendo tu sueño al lado: el sueño se transforma.”

Y agrega algo que hoy es posible gracias a la tecnología, y que hace apenas unos años no lo era: puede estudiar su MBA “a poquito a poquito”, una clase a la vez, sin tener que dejar la casa ni a sus hijos. “La mujer tiene una dualidad tan hermosa: podemos ponernos muchos sombreros, y funcionamos. Eso al hombre le cuesta un poquito más”, dice entre risas.

La conversación también toca una etapa más difícil: Evelyn perdió a su hijo de tres años, y en ese tiempo bajó el ritmo de su carrera para estar junto a él. Cuando Dios se lo llevó, retomó sus estudios con una maestría en periodismo. “Hay temporadas que uno tiene que pausar”, dice, sin culpa y con una gratitud que se nota. La pausa, cuando llega, no borra el sueño: solo cambia su ritmo por un tiempo.

Ser intencional, aunque cueste

¿Cómo se sostienen tantos roles —mamá, esposa, empresaria, educadora— sin perderse en el camino? Para Evelyn, la clave es la intencionalidad. “Si tú sabes que va a ser tu tiempo con tu niño o con tu niña, ellos van a saber que son súper amados, y que vas a regresar”, explica. Ser intencional no es solo con los hijos: también con el esposo, porque es fácil que, entre el trabajo desde casa y la atención a los niños, se nos olvide un poco el rol de esposa. “Somos un equipo”, insiste. “Aquí no es que todo es la mamá.”

Un equipo, no una competencia

Una de las imágenes más claras del episodio compara al matrimonio con un equipo de béisbol: “siempre hay el bateador que es bueno, siempre hay el que recibe bien la pelota. ¿Para qué vas a poner a alguien que batea bien a que esté lanzando, si no es su fortaleza?” En su casa, eso se traduce en algo muy concreto: su esposo hace el laundry desde el primer día —porque le encanta y lo hace mejor que ella— y ella se encarga de la cocina.

Y hay algo que Evelyn subraya con fuerza: cuando su esposo cuenta, en reuniones, que él lava la ropa, y alguien se ríe, él responde sin dudar que eso no lo hace menos hombre. Al contrario, se siente feliz de quitarle carga a su esposa, y sus hijas están creciendo con un estándar alto de lo que merecen: “ellas también necesitan ser ayudadas”.

El programa señala, además, una tendencia muy propia de la cultura hispana: que todo termine cayendo sobre la mamá, hasta el punto de que hay esposos que no saben ni la talla del zapato de sus hijos. La invitación es a que el papá también sea intencional —que se sepa el nombre de los maestros, de las amigas, que se siente a conversar con ellos— no solo la mamá. Como ejemplo, cuentan la historia de un papá que, cada sábado, les dice a sus hijos: “la mamá se va, y nosotros le vamos a limpiar la casa”. Un gesto simple, pero que reconoce todo lo que carga una mamá el resto de la semana.

La culpa que no nos debería gobernar

Con tantos roles, la culpa aparece fácil: la sensación de que algo se está descuidando, o la comparación con “esa mamá que hace tanto y yo no”. El episodio ofrece una idea sencilla para soltarla: nadie nos enseñó a ser mamás en ningún lugar, estamos aprendiendo en el camino, igual que cada hijo —con su propia personalidad— nos obliga a aprender de nuevo. “No soy la mamá perfecta”, resume Evelyn, “pero tampoco estoy criando hijos perfectos.”

Esa frase, dicha entre risas pero con toda seriedad, es quizás el corazón del episodio: no se trata de hacerlo todo bien, sino de estar presente, ser flexible, y saber que los sueños —como los roles— no se pausan. Se transforman, temporada tras temporada.

¿Quieres escuchar la conversación completa?

Mira el episodio 90, “Cómo avanzar en tus metas sin descuidar tu hogar”, con Evelyn Mesías, aquí

https://cdn.jwplayer.com/previews/DFK8QpoG

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