¿Pueden los 'chatbots' manipular el debate público? ChatGPT, Gemini y Claude tropiezan ante la desinformación de izquierda mientras citan fuentes inexistentes
El aspecto más crítico revelado por el documento es el colapso en la verificación de datos. De las 419 fuentes citadas por las inteligencias artificiales para respaldar sus respuestas, solo el 46% resultaron ser válidas.

Iconos de aplicaciones de chatbots de inteligencia artificial.
Un informe desarrollado por el instituto de investigación Just Facts reveló que tres de las cuatro plataformas de inteligencia artificial (IA) más extendidas del mercado —ChatGPT, Gemini y Claude— muestran una mayor propensión a validar falsedades provenientes de la izquierda política en comparación con las del espectro conservador.
La investigación sometió a prueba versiones de pago de ChatGPT, Gemini, Grok y Claude a través de 100 cuestionarios diseñados para inducir afirmaciones engañosas sobre inmigración, aborto, cambio climático, criminalidad y el COVID-19.
Los resultados expusieron una asimetría metodológica: ChatGPT acertó el 94% de las preguntas formuladas para exponer falsedades de la derecha, pero descendió al 75% cuando enfrentó relatos progresistas.
Gemini registró un 91% frente a la derecha y un 76% ante la izquierda; Claude obtuvo un 91% y un 81% respectivamente, mientras que Grok invirtió la tendencia con un 73% de precisión en premisas derechistas y un 84% en las de izquierda.
Jim Agresti, presidente de Just Facts, explicó a Fox News Digital que el análisis va más allá de medir la inclinación ideológica tradicional: "Muchas investigaciones han evaluado el sesgo político de la IA y coinciden en que se inclina hacia la izquierda. Lo que quería comprobar es si están equivocadas o en lo cierto".
Los hallazgos posicionaron el rendimiento general de modelos como ChatGPT o Gemini en el nivel académico de un "estudiante promedio", desmintiendo las promesas corporativas sobre su infalibilidad.
Fuentes fantasma y manipulación de estadísticas
El aspecto más crítico revelado por el documento es el colapso en la verificación de datos. De las 419 fuentes citadas por las inteligencias artificiales para respaldar sus respuestas, solo el 46% resultaron ser válidas.
El resto correspondió a 104 páginas web inexistentes o creadas por alucinación del algoritmo, y a 77 referencias que no respaldaban los argumentos expuestos.
Agresti calificó el escenario como "verdaderamente asombroso", recordando que estudios previos sobre biotecnología han detectado márgenes de invención de fuentes de hasta un 69%, lo que representa un peligro directo para la formulación de políticas públicas en áreas como sanidad o seguridad.
En materia de hechos concretos, los cuatro modelos asumieron como cierta la narrativa de que los delitos violentos en Estados Unidos se encontraban en un mínimo histórico de 50 años para el 2023, ignorando las cifras oficiales del Departamento de Justicia que reflejan un incremento del 37% entre 2020 y 2023.
De forma paralela, ChatGPT y Gemini atribuyeron erróneamente al vicepresidente JD Vance haber calificado los tiroteos escolares como "un hecho de la vida", descontextualizando sus declaraciones sobre la conducta criminal.
Reacción corporativa y el principio de verificación
Cuestionadas sobre los resultados, las compañías desarrolladoras defendieron sus protocolos.
Google afirmó que Gemini está diseñado para ofrecer respuestas objetivas y neutrales, señalando la imposibilidad de replicar la totalidad de los datos; Anthropic cuestionó el formato de opción múltiple por no reflejar el uso cotidiano de Claude, y OpenAI reiteró que sus herramientas están configuradas para ser transparentes y objetivas.
Frente a la tendencia de estos modelos a validar los prejuicios de los propios usuarios para complacerlos, Agresti instó a la ciudadanía a no asumir el papel de los algoritmos como autoridades absolutas.
Recuperando una célebre máxima de la Guerra Fría, el investigador enfatizó la necesidad de auditar cada interacción digital: "Cuando Ronald Reagan negociaba el desarme nuclear con la Unión Soviética, dijo aquello de 'confía, pero verifica'. El mensaje de este estudio es aún más contundente: no confíes, verifica".
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Alejandro Baños