El Niño se dispara y la NOAA da un 75% a que sea el más intenso desde 1950: sequías, inundaciones y calor extremo a la vista
La NOAA eleva al 75% la probabilidad de un El Niño histórico entre octubre y diciembre. La OMM prevé que dure hasta febrero de 2027 y alerta de más sequías, lluvias extremas y calor, con señales más claras en Sudamérica, el sur de Estados Unidos, África austral, Indonesia y Australia.

Personas se resguardan del sol bajo en Varsovia.
El fenómeno de El Niño se está fortaleciendo en el Pacífico tropical y podría alcanzar una intensidad excepcional durante los próximos meses, según las últimas previsiones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
En su actualización más reciente, el Centro de Predicción Climática de la NOAA indicó que existe una probabilidad superior al 90% de que se produzca un episodio "muy fuerte" durante el otoño y el invierno boreales de 2026-2027. La agencia también elevó del 69% al 75% la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad histórica entre octubre y diciembre, por encima de cualquier episodio registrado desde 1950 con la metodología actual.
El Pacífico confirma el calentamiento
La NOAA mantiene activa una alerta de El Niño. Las temperaturas superficiales del mar se encuentran por encima de la media en el Pacífico ecuatorial oriental y central, y los patrones atmosféricos son compatibles con el fortalecimiento del fenómeno.
Según el boletín del 10 de septiembre, las anomalías alcanzaron 3,2 °F (1,8 °C) en Niño 3.4, la franja central del Pacífico ecuatorial que la NOAA usa para declarar El Niño. En Niño 3, más al este, fueron 4,5 °F (2,5 °C). En Niño 1+2, frente a Ecuador y el norte de Perú, llegaron a 6,1 °F (3,4 °C). En el Pacífico ecuatorial oriental, de esa zona central hacia América, las anomalías de superficie superaron los 5,4 °F (3,0 °C).
La NOAA define un episodio histórico para octubre-diciembre cuando el promedio trimestral del Índice Oceánico Relativo de El Niño (RONI) alcanza al menos 4,5 °F (2,5 °C). Ese umbral superaría la intensidad de los episodios anteriores registrados desde 1950 con esa métrica.
La previsión de la OMM
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también ha advertido de una evolución excepcional. Según su actualización del 3 de septiembre, El Niño está firmemente establecido y probablemente se intensificará hasta una categoría muy fuerte a finales de 2026. La organización calcula una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno continúe hasta febrero de 2027.
La OMM subraya que El Niño altera los patrones habituales de temperatura y precipitaciones a escala global. Sus efectos concretos dependerán de la región y de la época del año, pero pueden incluir sequías, lluvias torrenciales, inundaciones, incendios forestales y episodios de calor extremo.
Posibles efectos en América
En Estados Unidos, El Niño suele favorecer inviernos más húmedos en el sur del país y en California, aunque también puede generar temperaturas más suaves en el noroeste y en el oeste de Canadá. El impacto final dependerá de la evolución del fenómeno y de otros factores atmosféricos.
Según el patrón histórico que resume Carbon Brief y recogen los boletines de la OMM, el fenómeno puede tener consecuencias distintas según el lugar. En partes de América del Sur, el norte de Brasil, Colombia y Venezuela suelen afrontar un mayor riesgo de sequía, mientras que el sur de Brasil, Uruguay, el centro de Chile y el norte de Argentina pueden quedar expuestos a lluvias más intensas. Estos patrones no se repiten de forma idéntica en todos los episodios.
El calentamiento del Pacífico también puede influir en la actividad tropical. El Niño suele aumentar la cizalladura del viento sobre el Atlántico, lo que dificulta la formación de huracanes, aunque no elimina la posibilidad de tormentas intensas.
Mundo
Ola de calor en Europa: ¿qué es el Bloqueo Omega y por qué no es culpa del cambio climático?
Carlos Dominguez
Alerta en Perú: el Niño costero amenaza el sector agrícola
En Perú el riesgo no es solo el El Niño del Pacífico central. El comité oficial ENFEN elevó al 62% la probabilidad de un Niño costero de intensidad extraordinaria entre septiembre de 2026 y enero de 2027, con el mayor calor del mar frente a la costa norte y centro hacia noviembre y diciembre.
Ese escenario tensiona la campaña agrícola 2026-2027. Según informó RPP, Conveagro, el principal gremio agrario, estima que entre el 20% y el 30% de la tierra cultivada, unas 2,2 millones de hectáreas, podría verse afectada, con pérdidas superiores a $3.000 millones. El gremio ha hablado de una caída de la producción de alimentos de entre el 40% y el 50%, sobre todo en papa, arroz, menestras y fruta. Son cifras del sector, no un balance oficial.
Sociedad
Dos décadas después de 'Una verdad incómoda': ¿qué dicen los datos sobre las predicciones de Al Gore?
Carlos Dominguez
Riesgos para Asia y Australia
En Australia, Indonesia y varias zonas del sudeste asiático, El Niño suele asociarse con menos precipitaciones y un mayor riesgo de sequía e incendios. India puede experimentar alteraciones en el monzón, mientras que algunas zonas de China y Japón pueden registrar temperaturas más altas durante parte del episodio.
El patrón también puede modificar la trayectoria de los tifones en el Pacífico occidental. Algunas tormentas pueden formarse más al este y recorrer aguas cálidas durante más tiempo, con potencial para alcanzar mayor intensidad antes de llegar a tierra.
Las consecuencias para Africa
En África austral la OMM vincula El Niño con lluvias por debajo de lo normal en la temporada húmeda de diciembre a febrero. Eso eleva el riesgo de sequía en países que dependen del maíz de secano y puede alargar la presión sobre cosechas y reservas de agua hasta 2027.
En el Cuerno y el este de África el patrón suele invertirse en las lluvias cortas de octubre a diciembre. Ahí el fenómeno favorece más precipitaciones e inundaciones, mientras que el norte de la región puede haber quedado más seco en la temporada de junio a septiembre.
Qué es El Niño
En condiciones normales, los vientos alisios soplan de este a oeste a lo largo del ecuador y empujan el agua caliente desde las costas de Perú y Ecuador hacia Asia y Australia. Para compensar ese desplazamiento, asciende desde las profundidades agua fría cargada de nutrientes, un proceso conocido como afloramiento que sostiene la riqueza pesquera del Pacífico oriental.
Durante El Niño, los alisios se debilitan. El agua caliente se desplaza hacia el centro y el este del Pacífico, mientras el afloramiento frente a Perú y Ecuador pierde fuerza. El mar se calienta y recibe menos nutrientes, lo que puede reducir la actividad pesquera y elevar el riesgo de lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos en la costa sudamericana.
El desplazamiento del calor y de las nubes modifica el clima a miles de kilómetros. Algunas regiones pueden sufrir sequías e incendios, como Australia e Indonesia, mientras otras reciben más lluvias, como partes de Sudamérica y el sur de Estados Unidos. Por eso El Niño no significa que todo el planeta se caliente por igual, sino que cambia la distribución del calor y las precipitaciones.