25 años después del 11-S: un alcalde musulmán en Nueva York y una opinión pública que se fracturó
En 2002, la brecha entre republicanos y demócratas sobre si el Islam fomenta la violencia era de apenas nueve puntos (32% contra 23%). Hoy, no obstante, esa brecha se disparó a 47 puntos: un 76% de los republicanos sostiene esa idea, frente a solo un 29% de los demócratas.

El alcalde Zohran Mamdani en una imagen de archivo
Este viernes, Zohran Mamdani se convertirá en el primer alcalde musulmán en la historia de Nueva York en asistir a la ceremonia oficial por el aniversario del 11 de Septiembre en Ground Zero, donde cayeron las Torres Gemelas hace 25 años exactos, en el atentado más letal jamás perpetrado en suelo estadounidense a manos del terrorismo islámico. Quizás, algunos consideren que se trata de un hecho que demuestra que el país superó el trauma de aquel fatídico evento, sin embargo, la realidad de los números es diametralmente opuesta.
Según un extenso informe publicado la semana pasada por el Pew Research Center, la opinión de los estadounidenses sobre el Islam no mejoró en absoluto en estos 25 años. De hecho, claramente empeoró. En marzo de 2002, apenas seis meses después de los ataques de Al Qaeda, un 25% de los adultos del país creía que el Islam era más propenso que otras religiones a fomentar la violencia, una percepción en gran medida explicada por la retórica de paz, unión y reconciliación que emanó el presidente George W. Bush en ese momento. En la furiosa actualidad, esa cifra ronda se ubica en el 51%, un poco más del doble. El propio estudio de Pew agrega otro dato que deja de manifiesto cómo la percepción de los estadounidenses no ha cambiado desde el 11-S: un 43% de los encuestados considera que los musulmanes son menos patriotas que el resto de sus compatriotas, y un 42% cree que la comunidad musulmana tiene un impacto negativo en el país.
Pero, si estos números son fieles a la realidad, ¿cómo es que fue electo un alcalde musulmán en La Gran Manzana? La polarización lo explica bien, como muchas cosas en el Estados Unidos moderno.
El informe demuestra que el país, en realidad, no "cambió de opinión", sino que se dividió. En 2002, la brecha entre republicanos y demócratas sobre si el Islam fomenta la violencia era de apenas nueve puntos (32% contra 23%). Hoy, no obstante, esa brecha se disparó a 47 puntos: un 76% de los republicanos sostiene esa idea, frente a solo un 29% de los demócratas. Es decir, la percepción sobre el Islam se convirtió en otro frente más de la guerra cultural que atraviesa el país, con una lógica similar en temas como el aborto, la migración ilegal, la IA, el cambio climático o figuras políticas puntuales como Donald Trump o Barack Obama.
Nueva York, por supuesto, es una de las ciudades más demócratas del país, y es precisamente el terreno donde esa polarización favorece a un alcalde con ideas más extremistas y disruptivas como Mamdani, quien además de musulmán es socialista, anti-Israel y profesa ideas económicas muy a la izquierda en una ciudad que ya venía virando hacia esa tendencia política desde hace un buen tiempo, en consonancia con la radicalización del propio Partido Demócrata.
Sociedad
Mamdani declara el 11 de septiembre como 'Día de Recuerdo y Servicio' en Nueva York
Diane Hernández
Los exit polls de la victoria electoral de Mamdani, en noviembre pasado, confirman bastante esa tendencia. Según una encuesta del Council on American-Islamic Relations, el 97% de los votantes musulmanes de la ciudad respaldó su candidatura. Datos de la Associated Press y de NBC News apuntaron en la misma dirección, con cerca del 90% del voto musulmán a su favor. La participación de esa comunidad, además, subió entre un 40% y un 50% respecto a las elecciones de 2021, después de años de baja movilización electoral que muchos activistas atribuyen al legado de vigilancia y sospecha que dejó justamente el 11-S sobre los musulmanes neoyorquinos. Curiosamente, esa movilización masiva de electores musulmanes garantizó la victoria de Mamdani, quien, a diferencia de los demócratas del pasado, no tuvo una brecha tan amplia frente al exdemócrata e independiente Andrew Cuomo, quien sacó un 41,32% de los votos frente al 50,78% del político socialista. El candidato republicano, Curtis Sliwa, sacó un 7%. Sin ir muy lejos, el anterior alcalde, Eric Adams, había triunfado con el 66,99% de los votos.
En su discurso de victoria, el propio Mamdani envió un mensaje a los musulmanes neoyorquinos, su base más importante.
"Ya no será Nueva York una ciudad donde se pueda comerciar con islamofobia y ganar una elección", dijo, y agregó que quería una ciudad donde "el más de un millón de musulmanes sepan que pertenecen, no solo en los cinco distritos, sino en los pasillos del poder".
Pero reducir la elección de Mamdani a una simple historia de superación colectiva también sería incompleto, ya que, mientras el voto musulmán se volcó de forma casi unánime hacia él, el voto judío de la ciudad hizo exactamente lo contrario. Distintas encuestas ubicaron el respaldo judío a su rival, Andrew Cuomo, entre el 60% y el 63%, muy por encima del 33% que obtuvo Mamdani en ese mismo segmento. Las posturas del ahora alcalde sobre Israel y el conflicto en Gaza fueron, según varios analistas, la explicación central de esa brecha, y llegaron a generar reacciones ásperas desde Israel, donde algunos funcionarios describieron el triunfo de Mamdani como que la ciudad le "entregaba las llaves" a un simpatizante de Hamás.
Política
25 años después, Trump honra al héroe del 11-S que regresó a la Torre Sur para salvar vidas
Joaquín Núñez
Esos números demuestran que la ciudad no dejó atrás las tensiones religiosas ni siquiera en las urnas. El eje de conflicto se movió, en buena medida, del enfrentamiento más histórico "Islam versus Occidente" hacia una disputa más específica en torno a Israel y Medio Oriente, que hoy interpela a la propia coalición demócrata a nivel nacional, volviéndose un punto de conflicto entre diversos políticos de peso en el partido azul.
La ceremonia de este viernes por ello es, sin dudas, una foto que refleja la tensión sin resolver. El presidente Donald Trump, con quien Mamdani ha chocado en repetidas ocasiones, no asistirá a Ground Zero —los organizadores no permiten discursos políticos en el sitio—, sino que dará un discurso en el Pentágono, el otro lugar atacado aquel día. En su lugar, el vicepresidente JD Vance representará a la Administración Trump en Nueva York. Mientras tanto, la simple presencia de Mamdani generó, además, un fuerte rechazo de sectores conservadores. El exgobernador de Nueva York, George Pataki, pidió públicamente que se abstuviera de asistir, y una petición ciudadana impulsada en gran parte por familiares de víctimas del 11-S ya reunió más de 100.000 firmas exigiendo su exclusión del acto.
El exalcalde de la ciudad y aliado de Trump Rudy Giuliani también se sumó al coro de críticas. En una entrevista con Newsmax, aseguró que la presencia de Mamdani en la ceremonia lo ofende personalmente, e insinuó que el actual alcalde no reconoce el 11-S como un ataque terrorista islámico. Mamdani, por su parte, evitó responderle directamente y se limitó a decir que su prioridad esta semana serán "las familias cuyos seres queridos les fueron arrebatados hace 25 años" y "los socorristas que dieron todo lo que pudieron por esta ciudad".
Mientras la controversia reina en los micrófonos y las páginas de prensa, los propios datos de Pew ofrecen, tal vez, la explicación más honesta de por qué este debate sigue tan vivo justo ahora, 25 años después del peor atentado terrorista de la historia de EEUU. Cuando se les pidió a los encuestados que explicaran con sus propias palabras por qué desconfían del Islam, muchos respondieron con afirmaciones como "por el 11-S" o "miedo a otro ataque terrorista como el 11-S".
Así que poco se ha olvidado, en realidad, del 11-S. Lo que sí cambió es la percepción de los republicanos y demócratas, que antes era muchísimo más afín y ahora, al igual que otros temas de conversación, simplemente se distanció.