Preocupación en el control de vuelos: un helicóptero que trasladaba a Trump voló cerca de un avión de pasajeros en el espacio aéreo de Washington
El susto del martes no fue menor, especialmente por un antecedente reciente que causó conmoción en todo el país. En enero de 2025, un helicóptero Black Hawk del Ejército colisionó con un vuelo de American Airlines en ese mismo espacio aéreo, matando a las 67 personas a bordo de ambas aeronaves.

Un helicóptero del Cuerpo de Marines de Estados Unidos
"Torre, ¿me copian?", fue la pregunta lanzada hasta en dos ocasiones por la tripulación del Marine One en la tarde del martes. Ambas quedaron sin respuesta mientras el helicóptero presidencial se preparaba para despegar rumbo a la Base Conjunta Andrews, en Camp Springs, Maryland. Cuando finalmente un controlador contestó, admitió que la transmisión anterior había llegado "entrecortada" e "ilegible". Minutos después, esa misma falla de comunicación pondría al helicóptero que trasladaba al presidente Donald Trump a menos de una milla de un avión de pasajeros sobre el espacio aéreo de la capital, generando genuina preocupación sobre el control y el tráfico aéreo en el espacio de Washington DC.
El episodio, revelado inicialmente por el Wall Street Journal, ocurrió pasadas las 2:30 p.m. de ese martes, en el tramo inicial de un viaje presidencial con destino final a Los Ángeles. Desde julio, Trump despega y aterriza desde el Elipse, un parque público al sur de la Casa Blanca, ya que el área tradicional del jardín sur permanece cerrada por obras para un nuevo helipuerto. Ese cambio de rutina alteró un esquema de vuelo que ya era, de por sí, uno de los más delicados del país, ya que involucra coordinación simultánea de aeronaves militares, helicópteros civiles y vuelos comerciales de tres aeropuertos distintos sobre un mismo espacio aéreo.
De acuerdo con dos personas al tanto de la evaluación preliminar de las autoridades federales, la falla en las comunicaciones entre la tripulación de Marine One y la torre del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan retrasó la autorización del tráfico cercano, lo que ubicó al helicóptero presidencial en la trayectoria de un vuelo de Envoy Air, subsidiaria de American Airlines, que acababa de despegar con destino a Pensacola, Florida. En el punto de mayor cercanía, ambas aeronaves llegaron a estar separadas por apenas 0,8 millas de distancia lateral y 700 pies de distancia vertical, según las mismas fuentes, citando hallazgos preliminares de la Administración Federal de Aviación (FAA). La agencia define una pérdida de separación segura, en casos como este, como la violación de un mínimo de 1,5 millas lateral o 500 pies vertical, aunque el umbral puede variar según el tipo de aeronaves y el espacio aéreo.
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Un vocero del Cuerpo de Marines, el capitán Jacob M. Sugg, calificó el vuelo como "rutinario" y evitó responder preguntas adicionales sobre lo sucedido. La FAA, en cambio, confirmó el incidente con mayor detalle, aclarando que hubo una "pérdida momentánea de separación”.
"Aunque el presidente no estuvo en ningún momento en peligro durante la pérdida momentánea de separación registrada ayer, la Casa Blanca continúa trabajando con el personal militar, de la FAA y de seguridad correspondiente para garantizar la seguridad continua del presidente", sostuvo el vocero presidencial Kush Desai en un comunicado, en el que además defendió a la tripulación de Marine One como integrada por "los mejores aviadores del mundo".
El susto del martes, sin embargo, no fue menor, especialmente por un antecedente reciente que causó conmoción en todo el país. En enero de 2025, un helicóptero Black Hawk del Ejército colisionó con un vuelo de American Airlines en ese mismo espacio aéreo, matando a las 67 personas a bordo de ambas aeronaves. La investigación posterior de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) atribuyó la tragedia a una recepción de radio deficiente que privó a la tripulación militar de información clave sobre la aeronave con la que terminó colisionando, agravada por la sobrecarga de un controlador que cubría dos funciones a la vez en un turno de alta demanda. Desde entonces, la FAA modificó y cerró algunas rutas de helicópteros sobre la ciudad, pero buena parte de las recomendaciones de seguridad de la NTSB continúa sin aplicarse, un vacío que el episodio del martes vuelve a poner sobre la mesa.