El futuro es hispano: entrevista a Carlos Leáñez Artimuño
El profesor y experto en políticas lingüísticas sostiene que la expansión del español, la creciente interconexión digital y los vínculos culturales entre los países hispanohablantes están configurando una nueva realidad geopolítica para la hispanidad.

Imagen sobre Carlos Leáñez
En un mundo cada vez más interconectado, el profesor y especialista en políticas lingüísticas Carlos Leáñez sostiene que la hispanidad atraviesa un momento histórico decisivo. Con motivo de la publicación de su libro Por qué el futuro es hispano: El poder global de la hispanidad a través de la población, la lengua y el ciberespacio, el autor reflexiona sobre el impacto de internet, el papel del español y los desafíos culturales que enfrenta el mundo hispano.
Leáñez asegura que la idea del libro surge de la necesidad de comprender fenómenos para los que todavía no existen categorías suficientes. A su juicio, la irrupción del ciberespacio ha transformado profundamente las relaciones humanas y está favoreciendo la aparición de grandes comunidades culturales que trascienden las fronteras nacionales.
"Gracias al ciberespacio no hay distancias", afirma. "Antes, los venezolanos, los chilenos, los mexicanos, los uruguayos y los españoles estaban cada uno por su lado. En cambio ahora, gracias a la comunidad lingüística y a la cultura de base católica, nosotros estamos en contacto real 24 horas".
Según explica, esta nueva realidad está generando una cantidad inédita de intercambios entre personas de distintos países hispanohablantes. "La cantidad de intercambios interhispánicos es de tal magnitud que estoy convencido de que tarde o temprano va a haber un conocimiento de los hispanos entre nosotros, no académico, no impartido en la escuela, sino práctico a través de internet y real a través de intereses mutuos".
Para Leáñez, este proceso terminará generando nuevas formas de articulación entre los pueblos hispanos. "El ciberespacio está generando macrocomunidades lingüísticas", sostiene. "La macrocomunidad lingüística hispana es la tercera del mundo".
La batalla cultural sobre la historia
Durante la conversación, Leáñez también abordó el debate sobre la llamada leyenda negra y su influencia en la percepción de la historia de España y América.
El autor considera que buena parte de los relatos dominantes han contribuido a distorsionar la comprensión del pasado común hispano. "Hay que justificar una atrocidad», señala al referirse a la ruptura política entre España y los territorios americanos. «Hay que justificar el haber dejado de ser parte de una potencia mundial".
A su juicio, muchas sociedades hispanoamericanas han construido su identidad sobre una visión incompleta de su propia historia. "Nosotros antes de la llamada independencia lo que tenemos es un hueco negro", afirma. "Es como si a ti te hubiesen borrado la infancia".
Leáñez sostiene que la recuperación de la memoria histórica constituye una condición necesaria para fortalecer los vínculos culturales entre los países hispanos. "Nosotros tenemos que reivindicar nuestro verdadero linaje", asegura.
Una “rebelión hispanista” desde abajo
El autor rechaza la idea de una transformación abrupta o revolucionaria. Cuando habla de una futura "rebelión hispanista", la describe como un cambio cultural gradual.
"No la veo como la toma del Palacio de Invierno durante la Revolución Rusa", explica. "La veo más bien como un proceso de batalla cultural gradual en donde el aire que respiramos cambia".
Para Leáñez, el cambio llegará a medida que los hispanos se conozcan mejor entre sí y superen ciertos prejuicios heredados. "Cuando nosotros cambiemos esa película y cuando nosotros comencemos a conocernos más, básicamente el clima ideológico va a cambiar".
El español como territorio
Uno de los ejes centrales del libro es el papel de la lengua española. Leáñez sostiene que el idioma no es simplemente una herramienta de comunicación, sino el fundamento mismo de la experiencia humana.
«La lengua es el oxígeno del humano», afirma. «La lengua no es un conocimiento más, es la base del conocimiento».
Según explica, la forma en que las personas perciben la realidad depende en gran medida de los conceptos que poseen. «Nosotros no hablamos de lo que vemos; vemos de lo que hablamos», sostiene.
Desde esta perspectiva, el español constituye un espacio compartido que trasciende las fronteras políticas. "El territorio del humano es la lengua", señala. "La lengua ordena la realidad, nos hace posible su percepción".
Pese a los cambios tecnológicos, no cree que el español se encuentre amenazado como lengua global. "En el mundo actual hay tres megalenguas que son el chino mandarín, el español y el inglés. Yo pienso que esas son las lenguas del futuro".
Inteligencia artificial y lenguaje
No obstante, advierte sobre los desafíos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial y los sistemas de procesamiento del lenguaje natural.
"La incidencia que va a tener la inteligencia artificial en los idiomas va a ser brutal", asegura. "Ella es una gran recolectora de discursos y los devuelve bajo la forma de otros discursos".
Leáñez considera que, si en algún momento existieran intereses políticos detrás de estas tecnologías, podría producirse un empobrecimiento deliberado del lenguaje. "Tú podrías, en cuestión de lustros o incluso años, propiciar un encogimiento cognitivo de la población generando un lenguaje pobre de manera inducida".
Una comunidad llamada hispanidad
Al concluir la entrevista, Leáñez insistió en que el avance tecnológico está creando las condiciones para una mayor integración cultural entre los pueblos hispanos.
"Estamos ante un mundo nuevo en donde las comunidades lingüístico-culturales se van a reunir muy fácil", afirma.
Recordó además su experiencia conviviendo con hispanohablantes de distintos países en el extranjero, donde percibió con claridad los elementos compartidos que unen a la comunidad hispana.
"Cuando tú te pones en el contexto del mundo, te das cuenta de que sí, claro que somos diferentes, pero que tenemos tanto en común que el costo de oportunidad de no estar juntos es tremendo".
Para el autor, el futuro de la hispanidad dependerá de la capacidad de los hispanos para reconocerse mutuamente, aprovechar las posibilidades tecnológicas y fortalecer los lazos construidos alrededor de una lengua común. "Debemos y podemos trascender esa etapa», concluye. "Lo podemos hacer porque los medios técnicos están para que esa construcción surja de manera espontánea".