ANÁLISIS
Un veredicto inédito, una red de médicos en retirada: ¿punto de inflexión para las cirugías trans en menores?
Días después de que un jurado condenara por primera vez a un psicólogo y un cirujano por una operación transgénero, dos grandes asociaciones médicas pidieron aplazarlas hasta la mayoría de edad. "A medida que más pacientes envejezcan, sufran daños o detransicionen, es probable que las demandas desempeñen un papel fundamental para someter estas prácticas a un escrutinio legal y público constante", aseguró a VOZ Kallie Fell, directora ejecutiva del Centro de Bioética y Cultura.

La Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos pidió aplazar las cirugías trans hasta la mayoría de edad
Fox Varian, 22, de Yorktown Heights, Nueva York, acaba de ganar $2 millones en daños contra los profesionales de la salud que llevaron a que, cuando tenía 16 años, se extirpara ambos senos (operación llamada mastectomía). Es el primer veredicto judicial en contra de psicólogos y médicos que guiaron a una menor en un tratamiento trans —paraguas de intervenciones médicas que van desde la prescripción de hormonas hasta cirugías como la de Varian—.
Tan sólo días más tarde, dos grandes asociaciones de profesionales de la salud recomendaron aplazar estas operaciones hasta superada la mayoría de edad. Cambios de lineamientos que se produce mientras cada vez más hospitales y sistemas hospitalarios abandonan esas prácticas; en las últimas semanas, más de una treintena, según fuentes oficiales.
El fallo en Nueva York fue inédito... ¿Le seguirán otros?
El caso de Fox Varian
"Creo que ser percibida como mujer me molestaba, no porque fuera hombre, sino porque no quería que me vieran como mujer", testificó Varian ante el magistrado Robert S. Ondrovic durante el juicio por jurado. "Dejé de sentirme segura siendo mujer".
Así describió la demandante su pubertad. Palabras que, como todas las trascendidas del puertas adentro, fueron recopilado por el reportero Benjamin Ryan, el único en la sala durante las tres semanas del proceso. Los documentos se encuentran sellados. Su crónica (respaldada por copias de archivos judiciales) y las breves declaraciones de un puñado de protagonistas son los únicos testimonios públicos del histórico juicio.
Ryan describió, en su artículo-revelación del veredicto para The Free Press, la infancia "turbulenta" de Varian: sus padres se divorciaron cuando tenía siete años, a lo que siguió una batalla judicial que se alargó tres años. Sufrió una "constelación" de problemas mentales: depresión, ansiedad, fobia social. Fue diagnosticada con autismo. Tuvo trastornos alimenticios y problemas con su imagen corporal. Ni siquiera había cumplido 15 años.
Superada aquella edad, cambió su nombre de Isabella a Gabriel, porque le parecía más andrógino. "Durante los dos meses siguientes, se cortó el pelo, comenzó a vendarse los pechos, cambió su nombre de nuevo a Rowan y empezó a decirle a la gente que era transgénero", escribe el reportero, quien también trabajó para The New York Times, NBC News y The New York Sun.
Nueve meses después de haber anunciado que quería una transición quirúrgica, su psicólogo, Kenneth Einhorn, refirió su caso al cirujano plástico Dr. Simon Chin. Un lustro más tarde, Varian demandaría a ambos, logrando que debieran pagarle la millonaria cifra: $1,6 millones por daños y perjuicios pasados y futuros, $400.000 por gastos médicos futuros.
Hoy Varian dice, siempre según Ryan: "Creo que hay una diferencia entre querer ser hombre y simplemente no querer ser mujer y no querer afrontar todo lo que conlleva". Y que Einhorn y Chin la impulsaron a someterse al tratamiento sin explicar antes sus consecuencias. Los jurados estuvieron de acuerdo.
Otro testimonio clave recogido por el periodista es el de la madre de Varian, Claire Deacon, quien denunció presiones del psicólogo para que avanzaran con la operación. El Dr. Einhorn negó esta versión.
"Sin la presión constante, enfática y constante del Dr. Einhorn, diciéndome que esto, cito textualmente, 'curaría' a mi hija, que todo en su vida mejoraría, nunca habría tomado esa decisión", aseguró la madre en el estrado.
La propia demandante dijo que terminó pensando que si no se sometía a una mastectomía, acabaría suicidándose.
El reportero asegura también que Einhorn no cuestionó la decisión de Varian. "No cuestiono a las personas cuando quieren pasar por esto", le habría dicho al padre de la entonces paciente en una llamada grabada, que sirvió de prueba en el proceso judicial.
¿Caso aislado o precedente?
Tras conocerse el resultado juicio, comenzó a circular la pregunta de si otros arrepentidos de su transición seguirán el camino de Varian. La joven neoyorquina no es el primer arrepentido de su transición, aunque el número total se desconoce.
En los últimos años han ido brotando casos que siguen un patrón común: menores de edad que, impulsados por los profesionales sanitarios y a veces también sus padres, deciden tomar hormonas o pasar por el quirófano para alinear su inquietud o deseo de pertenecer al sexo opuesto con sus características físicas. Pero que, cuando crecen, se arrepienten. Se los conoce como detransitioners.
Patrón que también incluye quejas contra los médicos que habilitaron los tratamientos. Denuncias de que terapeutas, psiquiatras y cirujanos evitan cuestionar la decisión de los menores, que no les informan correctamente. Que, incluso, a veces, los coaccionan.
Más por el resultado que la novedad de los reclamos, el caso Fox Varian generó revuelo, despertando dos lecturas y dos preguntas: ¿es una imputación a los tratamientos transgénero en sí o solo a Einhorn y Chin? ¿Podrán seguirle fallos similares?
El bufete que representó a Varian asegura que no se juzgó la legitimidad la atención de género: "Este caso no fue una declaración ni un referéndum sobre la idoneidad de la atención de afirmación de género para adultos o menores. En cambio, se trataba de si los médicos cumplían con sus obligaciones profesionales y éticas al brindar esa atención a Fox".
Versión parecida a la que sostiene el World Professional Association for Transgender Health (WPATH), organización que establece los estándares de la medicina trans en el país: "Este caso fue uno de negligencia médica, no un referéndum sobre la atención que reafirma el género". "Cuando la atención se brinda de manera ética y responsable dentro de estas pautas, se fortalece la integridad del campo", afirmó en un comunicado recogido por The New York Times.
Sin embargo, exintegrantes de la propia organización, citadas por Benjamin Ryan, afirman que el veredicto es un ejemplo de las malas prácticas que vienen reclamando hace años. Como Amy Tishelman: "Aquellos profesionales que no están cualificados para atender a adolescentes que cuestionan su género y que además ignoran los estándares de atención deben ser responsables". O Laura Edwards-Leeper:
"Los profesionales se encuentran atrapados: si se basan en su formación básica y fomentan una exploración más profunda y un verdadero consentimiento informado, corren el riesgo de ser tildados de transfóbicos. Sin embargo, si afirman sin cuestionar, se arriesgan a perjudicar inadvertidamente a los pacientes y a terminar en los tribunales".
Tishelman y Edwards-Leeper no son las únicas. Se les une Kallie Fell, directora ejecutiva del Centro de Bioética y Cultura (CBC): "No consideramos este un caso aislado de mala praxis. Este caso refleja una falla sistémica más profunda y un abuso de la propia profesión médica".
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"Lo que estamos presenciando es una captura institucional, donde los compromisos ideológicos prevalecen sobre el juicio clínico, las salvaguardias éticas se replantean como 'barreras a la atención' y los profesionales clínicos disidentes se ven obligados a guardar silencio", añadió en exclusiva a VOZ.
"En un entorno así, se compromete el consentimiento informado, se minimiza la incertidumbre y se normalizan intervenciones irreversibles sin la evidencia adecuada", añade y señala que "durante años, familias y pacientes plantearon serias preocupaciones éticas que fueron ignoradas o silenciadas".
Como parte de su trabajo frente al CBC, Fell conversó con decenas de detransitioners para conocer y difundir sus historias. Para varios, afirmó, el caso se sentirá "dolorosamente familiar". "Muchos de ellos reportan sentirse apresurados a tomar decisiones médicas sin antes haber explorado adecuadamente las causas de su angustia ni conocer las consecuencias permanentes de los tratamientos", relata.
"Es una historia demasiado familiar para quienes destransicionan", escribió sobre el caso Varian Prisha Mosley, quien cuando era adolescente tomó testosterona y se sometió a una cirugía de remoción de pechos. Hoy, se arrepiente y apunta contra sus médicos: "Sufría de anorexia, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno límite de la personalidad, ansiedad y depresión. Y, sin embargo, mis médicos confirmaron mi confusión y me llevaron por el camino de la mutilación médica permanente".
Chloe Cole, una de las detransitioners más conocidas del país, también reivindicó la victoria judicial, pero apostilló: "Aunque me alegro por ella, lo agridulce de esto es que ninguna compensación va a retroceder el tiempo, ni va a devolvernos nuestros cuerpos sanos, nuestros pechos ni la inocencia robada. Pero este es un comienzo increíble para el futuro del movimiento de detransicionistas".
"Después de la exitosa demanda de Fox Varian, la próxima generación de detransicionistas puede estar segura de que se les hará justicia", aseguró, asimismo, en un video subido a su red social poco después de conocer el veredicto.
"No esperamos que este caso siga siendo legalmente excepcional"
"A cada psicólogo, médico, cirujano y junta médica que ha promovido la transgenerización infantil: los niños que han mutilado los verán en los tribunales", aseveró Chloe Cole en la reciente publicación. En ella, asegura que hay al menos 27 denuncias semejantes a la de Varian.
Incluida la de la propia Chloe Cole. A sus 15 años, le removieron los senos. El proceso contra sus doctores sigue abierto. Prisha Mosley hizo lo propio en Carolina del Norte. "Mientras mi demanda espera su día en la corte, la victoria de Varian es una señal esperanzadora para quienes destransicionan en todo el país", aseguró. Ambas creen que el fallo abrirá la puerta a resoluciones similares.
El caso Varian puede haber enseñado el camino estratégico. El abogado Charles LiMandri, que lleva adelante varias denuncias, incluyendo la de Chloe Cole, dijo al Times que el juicio en Nueva York demostró que los jurados podían dejarse ganar por el argumento de que los riesgos a largo plazo habían sido comunicados de manera deficiente.
"El caso podría servir de modelo para otras demandas relacionadas con este tipo de cirugías", opinó también el jurista Jonathan Turley, profesor en la Universidad George Washington, destacando que "hay más de dos docenas de demandas pendientes en diversos tribunales".
"No esperamos que este caso siga siendo legalmente excepcional", vaticinó Fell, de la CBC, a VOZ. "Sé que en todo el país, familias, profesionales clínicos, abogados y defensores trabajan con urgencia para que un sistema que no ha logrado autocorregirse rinda cuentas".
"Cuando las garantías regulatorias y profesionales colapsan, los tribunales suelen convertirse en la última vía para la verdad y la reforma", añade. "A medida que más pacientes envejezcan, sufran daños o detransicionen, es probable que las demandas desempeñen un papel fundamental para someter estas prácticas a un escrutinio legal y público constante".
Aquello último puede llegar más temprano que tarde: dos grandes asociaciones de médicos cambiaron sus recomendaciones de tratamientos a menores días después del caso Varian.
Marcha atrás de los proveedores de salud
La Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS), que representa a más de 11.000 cirujanos plásticos alrededor del mundo, recomendó el pasado martes que las cirugías trans —mamarias, toráxicas, genitales y faciales— se aplazaran hasta que el paciente cumpla la mayoría de edad.
Al día siguiente, fue imitada por la Asociación Médica Americana (AMA), la organización del país que más médicos representa.
La ASPS sostuvo que su nuevas recomendaciones eran producto de una revisión de los datos científicos a largo plazo. La asociación fundamentó su recomendación en tres observaciones:
- "La base de evidencia general para las intervenciones endocrinas y quirúrgicas relacionadas con el género es de baja certeza"
- "Publicaciones recientes que informan de una certeza muy baja/baja de la evidencia sobre los resultados en salud mental"
- "Preocupaciones que han surgido por los posibles daños a largo plazo y la naturaleza irreversible de las intervenciones quirúrgicas en una población vulnerable al desarrollo".
"Actualmente, la evidencia para la intervención quirúrgica de afirmación de género en menores es insuficiente para que podamos emitir una declaración definitiva", coincidió la AMA en un comunicado recogido por la periodista Haley Strack. "En ausencia de evidencia clara, la AMA está de acuerdo con la ASPS en que las intervenciones quirúrgicas en menores deberían generalmente posponerse hasta la edad adulta".
Hospitales dejan de proveer tratamientos trans a menores
En diciembre, la Administración anunció que cortaría la financiación federal a hospitales que proveyeran tratamientos trans a menores. Hospitales como Stanford Medicine y Kaiser Permanente se plegaron. Sobre otros que no, se abrieron investigaciones. El último fue el Johns Hopkins, al cual Mike Stuart, abogado consejero del HHS, pidió el pasado miércoles que se le abriera una investigación.
"En las últimas semanas, más de 30 hospitales y sistemas hospitalarios, incluidos algunos de los más grandes del país, han anunciado que ya no realizan procedimientos de mutilación sexual y rechazo sexual a menores", sostuvo Stuart. Y prometió: "No nos detendremos hasta que cada niño esté protegido de la destrucción de la integridad del cuerpo humano elegido por Dios".