ANÁLISIS
California y el drama de contar los votos: ¿por qué tarda tanto?
En los últimos diez años se sancionaron dos leyes que podrían ser las responsables de la lentitud a la hora de comunicar los resultados de las elecciones.

Centro de votación en Los Ángeles, California/ Frederic J. Brown
En las elecciones presidenciales de 2020, Florida, el tercer estado más poblado de Estados Unidos, había contado el 99% de los votos en apenas unas horas. En el otro extremo del país, California siguió actualizando datos del conteo hasta el 3 de diciembre, un mes después del día de la elección. Seis años después, la lentitud del conteo sigue siendo objeto de críticas en California.
El pasado martes 2 de junio tuvieron lugar las elecciones primarias a gobernador y a otras carreras clave en California, tanto a nivel federal como estatal. Hasta el viernes, las autoridades apenas llevan reportado el 60% de los votos, manteniendo en vilo a decenas de candidatos, donantes y simpatizantes a lo largo y ancho del estado.
Las redes sociales se llenaron de burlas y críticas sobre el sistema electoral, el cual sufrió una serie de reformas en los últimos años por parte de dos gobernadores demócratas. Mientras que los defensores de los cambios argumentan la demora es consecuencia de un intento por aumentar la participación, los críticos señalan que el sistema es demasiado flexible y lento.
Las dos reformas que cambiaron el sistema electoral de California
En 2021, el gobernador Gavin Newsom impulsó y firmó la ley AB 37. La legislación exige de forma permanente el envío de una papeleta de voto por correo a cada votante registrado, independientemente de si planean votar por correo o de manera presencial.
De esta manera, lo que comenzó como una medida extraordinaria durante la pandemia terminó convirtiéndose en una característica permanente del sistema electoral californiano.
“Mientras que varios estados de nuestro país siguen promulgando leyes antidemocráticas de supresión del voto, California está aumentando el acceso al voto, ampliando las opciones electorales y reforzando la integridad y la transparencia de las elecciones”, declaró entonces Newsom.
El segundo gran cambio ocurrió en 2016 y fue implementado por el gobernador Jerry Brown. El demócrata firmó la ley AB 1921, modificando las reglas de una práctica conocida como ‘ballot harvesting’ que permite que terceros entreguen boletas de voto por correo en nombre de otros votantes.
Hasta la reforma, la entrega de una boleta ajena estaba generalmente limitada a familiares directos o personas con una relación específica con el votante. La nueva legislación amplió el universo al permitir que cualquier persona autorizada por el elector pudiera devolver la boleta a las autoridades electorales.
Si bien California no es el único estado que permite el ‘ballot harvesting’, sí está entre los más permisivos del país.
Mientras que los demócratas señalaron que la medida facilita la participación de adultos mayores y ciudadanos que viven lejos de los centros de votación, los conservadores del estado cuestionaron que la incorporación de intermediarios adicionales entre el votante y las autoridades podría aumentar la posibilidad de un fraude electoral.
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¿Por se tarda tanto en contar los votos?
A diferencia de otros estados, la reforma implementada por Newsom permite que las boletas enviadas por correo sean contabilizadas incluso si llegan varios días después de la elección, siempre que hayan sido enviadas antes del cierre de la votación.
Como consecuencia, el conteo continúa durante varios días una vez cerradas las urnas.
A esto se suma un factor clave: la validación de las papeletas. Según la ley local, las autoridades electorales deben verificar la firma del votante y confirmar que la boleta cumpla con los requisitos. Si existen inconsistencias o falta información, el voto puede quedar temporalmente en revisión.
Además, el voto por correo universal genera que el volumen total de votos a procesar continúa creciendo incluso cuando los centros de votación ya han cerrado.
En cuanto a la expansión del ‘ballot harvesting’, generó que una parte importante de los votos por correo llegue por intermediarios como organizaciones comunitarias, sindicatos y grupos de activistas, quienes participan en tareas de recolección y entrega de boletas.
La práctica ganó notoriedad nacional tras las elecciones de medio término de 2018, cuando varios candidatos republicanos del sur de California perdieron ventajas iniciales a medida que se procesaban miles de boletas por correo en los días posteriores a la elección.
Como consecuencia, grandes cantidades de boletas pueden llegar a los centros de votación después del cierre de las urnas, teniendo que pasar por el mismo proceso de control y verificación que el resto de boletas que llegaron por correo.