Ciclosporosis: qué es, cómo se transmite y por qué las autoridades vigilan un fuerte aumento en los casos
La enfermedad intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis ha registrado un repunte inusual en Estados Unidos. Las autoridades sanitarias investigan posibles fuentes de contaminación mientras recuerdan que el diagnóstico requiere pruebas específicas y que el tratamiento es eficaz si se detecta a tiempo.

Un supermercado con productos verdes refrigerados (Archivos)
El país enfrenta un aumento significativo de casos de ciclosporosis, una enfermedad intestinal causada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis, que se transmite principalmente a través del consumo de alimentos o agua contaminados con materia fecal humana.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han advertido sobre el incremento de infecciones durante la actual temporada, mientras las investigaciones continúan para identificar el origen de varios brotes asociados a productos agrícolas frescos. Según datos recientes citados por The New York Times, el país podría registrar en 2026 el mayor número de casos desde que comenzó la vigilancia moderna de esta enfermedad.
Aunque la mayoría de los pacientes se recupera por completo con tratamiento, los especialistas advierten que la enfermedad puede prolongarse durante semanas e incluso reaparecer si no recibe atención médica adecuada.
¿Qué es la ciclosporosis?
La ciclosporosis es una infección intestinal provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis, un organismo unicelular que completa su ciclo de vida en los seres humanos.
A diferencia de otros parásitos intestinales, las personas infectadas eliminan ooquistes (y no huevos) en las heces. Sin embargo, estos no son inmediatamente infecciosos: necesitan permanecer entre una y dos semanas en el ambiente para madurar antes de poder infectar a otra persona.
Por esta razón, los expertos consideran que la transmisión directa de persona a persona es muy poco probable. La principal vía de contagio sigue siendo el consumo de alimentos o agua contaminados. Las frutas y verduras frescas han estado implicadas repetidamente en brotes registrados en Estados Unidos y otros países.
Según los CDC, la enfermedad es endémica en varias regiones tropicales y subtropicales, por lo que quienes viven o viajan a esas zonas presentan un mayor riesgo de exposición.
¿Cómo se transmite?
Las autoridades sanitarias explican que la infección ocurre cuando una persona consume alimentos o agua contaminados con ooquistes de Cyclospora.
En Estados Unidos, los brotes más importantes han estado relacionados con productos agrícolas frescos, entre ellos:
- Lechugas y mezclas para ensaladas.
- Cilantro.
- Albahaca.
- Frambuesas.
- Mezclas de frutas.
- Arvejas chinas y chícharos dulces.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) señala que el cloro y otros desinfectantes químicos utilizados habitualmente para lavar alimentos no eliminan eficazmente este parásito, por lo que la prevención depende principalmente de evitar la contaminación durante la producción agrícola y del cumplimiento de estrictas normas de higiene en las explotaciones agrícolas.
Síntomas
El síntoma más frecuente es una diarrea acuosa intensa, que puede presentarse con evacuaciones frecuentes e incluso explosivas.
Otros síntomas habituales incluyen:
- pérdida del apetito;
- pérdida de peso;
- cólicos abdominales;
- distensión abdominal;
- exceso de gases;
- náuseas;
- fatiga prolongada.
En algunos pacientes también pueden aparecer:
- vómitos;
- dolores musculares;
- fiebre baja;
- síntomas similares a los de la gripe.
El período de incubación suele ser de una semana, aunque puede variar entre dos días y más de dos semanas. Si la infección no recibe tratamiento, los síntomas pueden persistir durante más de un mes e incluso desaparecer temporalmente para luego reaparecer.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Cualquier persona puede contraer la infección.
No obstante, el riesgo aumenta en:
- personas que viajan o residen en regiones tropicales y subtropicales;
- personas inmunodeprimidas, incluidos pacientes con VIH;
- adultos mayores;
- niños pequeños;
- embarazadas, especialmente por el riesgo de deshidratación asociado a diarreas prolongadas.
El diagnóstico no siempre es sencillo
Los CDC recomiendan que los médicos soliciten específicamente la búsqueda del parásito cuando sospechen una ciclosporosis, especialmente si el paciente presenta diarrea prolongada o antecedentes recientes de viaje.
Además, una única muestra fecal negativa no descarta la enfermedad, ya que el parásito puede eliminarse de forma intermitente. En muchos casos es necesario analizar varias muestras obtenidas en días diferentes mediante técnicas especiales de laboratorio, incluyendo tinciones específicas o pruebas moleculares como PCR.
Cómo prevenir la infección
- evitar consumir alimentos o agua que puedan estar contaminados con heces;
- seguir las recomendaciones de manipulación segura de alimentos;
- lavar frutas y verduras antes de consumirlas, aunque advierten que el lavado convencional no siempre elimina el parásito;
- extremar las precauciones durante viajes a regiones donde la enfermedad es endémica.
La FDA recuerda además que la prevención comienza en la producción agrícola, mediante el control de las fuentes de contaminación fecal, el monitoreo del agua utilizada para riego y la capacitación de los trabajadores en prácticas de higiene e inocuidad alimentaria.
Un aumento que mantiene bajo vigilancia a las autoridades
Los CDC investigan actualmente múltiples brotes vinculados a alimentos frescos mientras intentan identificar el origen común de cientos de casos reportados en distintos estados. Los expertos consideran que el número real de infecciones probablemente sea superior al registrado oficialmente, ya que muchos pacientes nunca llegan a ser diagnosticados o confirmados mediante pruebas de laboratorio.