ANÁLISIS
Washington autoriza a Ucrania el uso de misiles occidentales de largo alcance contra Rusia
La decisión, adoptada por la Administración de Donald Trump, otorga a Kiev mayor libertad de acción militar y aumenta la presión sobre Moscú en medio de los esfuerzos diplomáticos por poner fin a la guerra.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski
La Casa Blanca permite que Ucrania emplee misiles de largo alcance suministrados por sus aliados occidentales para atacar objetivos en territorio ruso, tras levantar una restricción que limitaba su uso. Funcionarios estadounidenses confirmaron que la medida, adoptada en los últimos días por la Administración de Donald Trump, otorga a Kiev mayor libertad para responder a la ofensiva del Kremlin y eleva la presión sobre Moscú en medio de los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra.
El cambio se produjo poco antes de que las fuerzas ucranianas lanzaran un misil de crucero Storm Shadow —de fabricación británica— contra una instalación rusa en la región de Briansk. Según Ucrania, el proyectil impactó con éxito en una planta utilizada para la producción de explosivos y combustible para cohetes, logrando superar las defensas antiaéreas rusas.
Un ajuste en la cadena de mando
La autorización para que Ucrania emplee misiles de largo alcance en territorio ruso coincidió con un ajuste en la estructura de mando del Pentágono. Hasta hace poco, la decisión final sobre este tipo de operaciones recaía en el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Sin embargo, la autoridad fue transferida al principal comandante estadounidense en Europa, el general Alexus Grynkewich, quien también encabeza el mando militar de la OTAN.
Washington busca presionar a Moscú sin ampliar el conflicto
El cambio tendría como objetivo reforzar la posición de Ucrania en el frente sin modificar los límites que Washington ha mantenido para evitar una escalada directa con Rusia.
Zelenski insiste en más apoyo
Durante su visita a Washington la semana pasada, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, solicitó la entrega de misiles Tomahawk, una petición que el presidente Trump rechazó. Aun así, Estados Unidos aprobó la venta de más de 3.000 misiles aire-tierra de largo alcance (ERAM), con un rango operativo de entre 240 y 450 kilómetros, destinados a reforzar la capacidad defensiva de Ucrania.
El gesto refleja una política de apoyo militar sostenido, pero bajo control. Mientras Ucrania amplía sus ataques con drones y misiles de fabricación nacional, Washington busca mantener el equilibrio entre el respaldo a Kiev y la contención de una guerra que el presidente Trump insiste en resolver por la vía diplomática.